El coñazo del turismo rural

ventana ¿Quién fue el que convenció, imaginó, diseñó el primer hotel rural en España (La Rectoral de Taramundi)? El Sr. Gallardo. ¿Quién fue el que hizo la primera guía de hoteles rurales, denominada Pequeños Hoteles con Encanto? El Sr. Gallardo. ¿Quién ha luchado, escrito y divulgado en todos los foros por promocionar un turismo de interior (rural) en contra del turismo de sol y playa, tan apoyado por todas las administraciones? El Sr. Gallardo.
Por lo tanto, no seré yo el que discuta con la persona que más sabe sobre turismo rural en este país.

El turismo rural no existe. Pretender que el turismo rural es esa entelequia idílica de la casa atendida por los propietarios donde puedes participar en las labores del campo, comer sus productos en la cocina elaborados por la casera y dormir al arrullo de las esquilas es una solemne memez. Ni hay caseros que lo hagan, ni turista que lo soporte. ¿O es que pensamos que el madrileño (por poner un ejemplo de persona que huye el fin de semana al campo) va a ir a una casa en el campo a apalear estiércol de vaca, escardar cebollinos o arreglar la portera del cercado de los gorrinos? El turista lo que quiere es un sitio tranquilo donde pueda echar un casquete con la parienta o pariente sin que le moleste nadie, zamparse un chuletón, ver el partido de fútbol del domingo en paz o leer las aventuras de Lisbeth Salander. Eso sí, en un lugar cómodo, bonito, acogedor, bien servido y con gente amable. Y, sobre todo, barato. O sea, el hotel Ritz trasladado al pinar de Berrocalejo de Navaldrinar.

El turismo rural existe solo en la mente de unos mangantes indocumentados que han manejado y manejan los despachos y oficinas de turismo decidiendo apoderarse a su antojo de los fondos europeos de ayuda al desarrollo turístico en zonas deprimidas. Ojo, que hablo de aquello que conozco, Castilla y León, aunque con seguridad se puede extrapolar al resto de España. A los políticos se les llena la boca diciendo que Castilla y León es la comunidad que más casas rurales tiene y que más ha desarrollado el turismo rural. Y lo que han conseguido es un turismo cochambroso, de botellón de Carrefour, y despedidas de soltero/a salvajes, en casas que la mayoría no cumplen las especificaciones de lo que sería una fonda del siglo XIX; eso sí, con barbacoa, lavadora y chimenea para quemar muchas veces los muebles de la propia casa, que es lo que pide la normativa para ser casa rural.

Y me voy a ciscar con los políticos porque ellos, sin tener idea de lo que es el turismo, manejan los fondos, son quienes promulgan las normativas y especifican cómo tiene que ser la hotelería. Son ellos los que mantienen normativas del año catapún, por no tener que meterse en el berenjenal de ordenar e inventar nuevas leyes que se adapten al siglo XXI y tener una visión del siglo XXII. Es mucho más fácil pasar los cuatro años de legislatura, con suerte ocho, disfrutando de coche oficial con chófer viajando, alojándose y comiendo y disfrutando de hacer turismo gratis que tomarse en serio el cargo, asesorarse bien por personas que conozcan los temas, viajar por el extranjero y ver lo que hay, contar con los muchos hoteleros profesionales -que los hay-, y, sobre todo, pensar, pensar, y trabajar, trabajar.

Por todo esto, una parte de la hotelería ve a la Administración y a los políticos como el enemigo al que hay que evitar si no te puedes enfrentar a ellos. Y menos mal que Internet, las redes sociales y los medios de comunicación están poniendo a cada uno en el lugar que corresponde, por encima de normativas, leyes y todo ese galimatías que es el turismo rural.
Y mientras tanto seguiremos en las barricadas con la bandera negra de la calavera y las tibias cruzadas.

Por si no lo conocéis adjunto un documento muy importante que está en vigor y que entre todos debíamos presionar para que los políticos lo cumplan, ya que no lo están haciendo. Hablo del Convenio Europeo del Paisaje, del cual expongo uno de los puntos.

Convenio Europeo del Paisaje
(Florencia  20-X-2000)
http://www.cidce.org/pdf/convenio%20paisaje.pdf

Por paisaje se entenderá cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos.

Francisco S. Rico, hotel El Milano Real |

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23 comentarios en “El coñazo del turismo rural

  1. Olé, Olé y Olé! Totalmente de acuerdo contigo! Estoy un poco cansada de ver casitas rurales que han cogido la subvención y están viviendo toda la familia dentro… Cansada de ir a Intur y lo único que te encuentras como turoperadores son mochileros, viajes a bajo coste y todo orientado a ese turismo rural cutre que han creado, donde ves la cama de la abuela y todas las casas parecen clones unas a otras. Y luego el gran gobierno de Castilla y León hacen un maravilloso anuncio que aún me avergüenzo al recordarlo con el chico del CSI hablando de la morcilla de Burgos… Pero qué ridículos que somos de verdad. Y encima a la hora de tirar el dinero. Enhorabuena por tu crítica, Francisco.

  2. El único futuro que le queda al agricultor español y europeo es que le paguen por mantenedor de paisaje. Las PAC (políticas agrarias comunitarias) ya van por esos derroteros. La economía global marca unas líneas muy canallas con los sectores primarios. Desde hace ya años por aquí producir agricultura es solo para románticos (las algarrobas a 15 cts.) Gracias, Francisco, por tu claridad en la exposición.

  3. ¡Qué gran pensador Francisco S. Rico y qué gran escritor! Se ve dónde hay nivel… Cuando se generaliza de la forma que lo hace este gran filósofo se corre el riesgo de llegar a conclusiones perversas, tales como:
    1. Todos sus clientes son cochambrosos.
    2. El Milano Real no cumple los requisitos de una fonda del siglo XIX.
    3. Con los políticos no me queda claro si compartirá con ellos el inodoro o les utilizará a ellos como inodoro…
    En fin, cuando se abra un debate serio sobre este tema podremos tratar de exponer puntos de vista y posibilidades de mejora, pero no cuando se tira a todo lo que se mueve de forma indiscriminada.

  4. Totalmente de acuerdo, aunque también creo que gran parte de que esto sea así la tienen también los componentes de las Asociaciones de Turismo Rural que salpican nuestra geografía. Las Asociaciones deben ser las encargadas de velar por que estas situaciones no se produzcan y son las que deben decir a la Administración lo que quieren, cuando y cómo lo quieren. Lo que ocurre es que es más fácil poner la mano y mirar para otro lado que enfrentarse el consejero de turno con tal de no tocar las cuotas.

  5. Estimada Ana Beatriz Blanco:

    Me pregunto si debate es citar a profesionales del sector, escucharles, decir palabras bonitas en un congreso de propietarios rurales y emitir dictámenes legislativos que poco o muy poco tienen que ver con lo que el mercado demanda. Por el contrario, me pregunto si por diálogo serio se entiende citar a todas las partes activas en el complicado mundo del Turismo con Encanto (auditores, críticos, propietarios y comercializadores) y elaborar con ellos las leyes pertinentes o figuras legislativas que el mercado -único juez válido en esta historia- aceptara como válidas.

    Me pregunto, por tanto, si la Junta de Castilla y León -seamos positivos, propongamos algo y no critiquemos tanto- se haría eco de una propuesta firmada por todos los estamentos del turismo rural español. Hacerse eco es sencillamente crear sinergias positivas con el empresariado a fin de sacar un documento legislativo moderno y a la altura de los tiempos que vivimos. Me pregunto si el Partido Popular -gobernante en Castilla y León- podría hacer gala de diálogo y entendimiento con el empresariado moderno y dinámico. No a nivel autonómico, sino a nivel nacional. Eso es la base del asalto al poder que tanto tiempo andan persiguiendo, si me permite.

    Coincido con usted en el tono cuartelero y casi barriobajero -lo siento, Paco, pero creo que algunas expresiones, pese a ser ciertas, sobraban- del texto. Pero si me permite la enmienda pública, le comento una cosa: Paco es una de las personas más respetadas del turismo con encanto español. Para reaccionar de esta manera, algo le ha debido pasar, sin duda.

    Quizás la reacción mas política, diplomática y menos visceral hubiere sido no comentar nada en público y llamarle personalmente: “¿te pasa algo, Paco?”.

  6. Estimada Ana:

    De acuerdo en que el tono del artículo de Francisco S. Rico puede ser políticamente no correcto, y es verdad que las verdades dichas de esa forma duelen todavía más que las verdades a secas. De las conclusiones perversas a las que llegas se confirma (entiendo que hablas como postura oficial de la Junta, así es el enlace que aparece en tu avatar) que no has visitado El Milano Real ni conoces lo que hacen, y por tanto te falta juicio crítico, y por tanto no puedes diferenciar entre esa y otras muestras de turismo rural, y por tanto confirma alguno de los comentarios del artículo original. La tercera conclusión sé que está fuera de lugar y es fruto del apasionamiento que te ha provocado la lectura del artículo (supongo que a él le pasa lo mismo) y no la comento. Ese ha sido un debate serio, y este comentario tuyo también explicita a la perfección de lo que se queja D. Francisco en su artículo.

    Estamos en un tiempo de mediocridades, y no voy a perderme en consideraciones políticas. Es el famoso modelo Belén Esteban que alguien que no recuerdo comentaba. Si tanto se habla de calidad y competitividad, los que rigen, crean, reparten el turismo rural deberían ser los primeros: formarse, interesarse, aprender, viajar, innovar y apostar; vamos todo lo contrario del concepto de funcionario; deberían ser “empresarios liberados” previamente.

    Mira por donde, a lo mejor no sería tan mala idea que para poder ejercer un cargo público, con potestad de toma de decisiones, primero hubieras tenido experiencia en el sector. Si la persona tiene grandes dosis de sentido común, podría quedar eximido de la experiencia previa.

  7. Hace años tuvimos que luchar muy duramente para conseguir eliminar un plan urbanístico en Ezcaray que, directamente, destruía zonas paisajísticas importantísimas de nuestro pueblo. El lugar se encuentra enclavado al otro lado del río en lo que aquí llamamos los terrenos de la Virgen de Allende, patrona de Ezcaray. La ermita es un lugar especial, pero sobre todo lo es el paisaje. Allí comienza la Vía Verde, arranca tambien una antigua vía apia hacia la aldea de Turza, son terrenos protegidos por normativa europea como zonas de especial protección para las aves y, por si fuera poco, la zona de río que abarca este lugar, esta protegido por ser zona de visón ibérico.

    Todo dio igual para los políticos que corrieron las lineas de protección 500 metros hacia el monte y borraron otras, mientras intentaban convencernos de la importacia del turismo para nuestra zona. ¿Qué nos querían enseñar estos políticos de Logroño?

    Yo perdí el sueño en aquella lucha, pero acabamos convenciendo a nuestro Ayuntamiento de que el paisaje es un valor intangible que hay que conservar a toda costa. No podemos permitir que los ayuntamientos y los políticos hagan lo que quieran. Sí señor; hay que rebelarse y estar atentos.

  8. Sorpresa, ha aparecido un nuevo gurú que habla del turismo rural, otro más que tiene la varita mágica. Para empezar el título me parece una grosería, por no decir una expresión machista. En segundo lugar, quiero pensar que esta nueva reflexión sobre el turismo rural realizada por un propietario de un alojamiento, que no de un alojamiento rural, es producto del final del verano o de una huida hacia delante descargando contra lo que se llama turismo rural, que sí existe, aunque a este Sr. no le parezca. Pero a este artículo intentaré contestar punto por punto, pues me parece que las aseveraciones que realiza son cuanto menos no ajustadas a la realidad.

    El Sr. Rico, propietario de un alojamiento llamado El Milano Real, en Hoyos del Espino, Gredos, Ávila, manifiesta que el turismo rural no existe y me pregunto qué hace anunciándose en portales de Internet donde se promociona el turismo rural, por supuesto como turismo rural. ¿Acaso no se llama a esto publicidad engañosa? Y como dice el dicho castellano para muestra vale un botón: http://www.toprural.com/Casas-rurales_Ávila_0_777_p.html

    Voy más allá. Analizando el artículo, no dejo de apreciar innumerables contradiciones y aseveraciones que muy poco tienen que ver con la realidad del turismo rural en su conjunto. No seré yo la persona que deje de reconocer que entre los cerca de 3.500 establecimientos dados de alta como turismo rural en la Junta de Castilla y León, y los 15.000 en toda España, existan alojamientos rurales que no están realizando un flaco favor a este sector. Pero de eso a generalizar creo que hay bastante diferencia. ¿O es que en el sector de la hotelería tradicional no ocurre lo mismo?

    Usted, Sr. Rico, es posible que se haya beneficiado de los cursos que la Junta de Castilla y León ha realizado durante mucho tiempo y sigue realizando para empresarios de turismo rural. Si considera que el turismo rural no existe, ¿cómo es que ha acudido a estos cursos?

    ¿Qué ocurre que en su hotel El Milano Real -por cierto, muy bonito- cuando dos, cuatro, seis personas deciden ir a su establecimiento que no es de turismo rural porque han decidido celebrar una despedida? ¿Usted se lo adivina por teléfono? O cuando hacen la reserva por otros medios diferentes a las tecnologías de la información, ¿sabe usted qué van a celebrar esas personas? No todas las personas que celebran despedidas son salvajes, ni los alojamientos rurales son cochambrosos. Son diferentes a su alojamiento. Quizás también el precio sea diferente.

    Me gustaría para finalizar trasladar otro mensaje mucho más positivo del turismo rural en Castilla y León y en el territorio español que el que describe el Sr. Rico. Nadie está en posesión de la verdad, no piensen que lo suyo es lo mejor, quizás los suyo sea diferente, pero nunca lo mejor.

  9. Supe desde el primer momento que el artículo de Paco S. Rico iba a causar polémica, y por este motivo he retrasado voluntariamente su publicación a fin de que estemos todos en disposición de combate sin la excusa argumental de las vacaciones de verano. Ahora que estamos todos más calmados, y con más tiempo para dialogar, es el momento de reflexionar sobre todos los coñazos que nos aquejan.

    Para no variar, disiento en lo fundamental de todos los comentarios emitidos hasta ahora en este hilo. Unos, porque atribuyen todos los males del turismo rural sí existente no existente a la gobernación pública, en este caso referida a la Junta de Castilla y León. Otros, porque defienden que esta gobernación pública de los asuntos privados sea reforzada con criterios más dialogantes, democráticos y transparentes en su gestión. Pero nadie ha osado atacar el fondo de la cuestión, es decir, la entelequia del coñazo.

    No tiene razón mi buen amigo y compañero de esquí (no te olvido) Paco S. Rico cuando se despacha a gusto contra un gobierno al que acusa de mangonear en los fondos estructurales comunitarios para alumbrar el turismo rural (¿existente?) que hoy tenemos en Castilla y León y en España entera. Seguramente ha habido mucho mangante por el camino, pero le debo recordar que estos fondos estructurales fueron habilitados por un sistema de gobierno comunitario, central y regional que creía muy correcto favorecer políticas de desarrollo rural mediante el subsidio de actividades turísticas, además de las tradicionalmente agropecuarias. No podemos acusar, pues, a este sistema de gestión de los asuntos públicos de malversación de fondos, aunque haya habido corruptelas como en todos los sectores productivos y en todos los países del mundo.

    Lo que debemos cuestionarnos de una vez por todas es la política de subsidios en general. Una línea que alimenta bajo el disfraz igualitario del desarrollo económico, las economías de escala y la igualdad de oportunidades a todo un tejido empresarial en el que se juntan los emprendedores y los oportunistas, los rigurosos y los ineptos, los buenos empresarios y quienes se sirven del coñazo para poner el cazo.

    No, querido Paco y queridos todos los que defendéis el status quo. La verdadera responsable de este coñazo de turismo rural no es la Administración que subsidia, promulga normativas clasificatorias, especula con el suelo urbanizable o ejecuta planes de desarrollo megalómanos a costa de una deuda pública coagulante para las generaciones venideras. Los verdaderos responsables de este desaguisado económico, laboral, societario, ambiental y paisajístico que sufrimos todos por igual es esa mayoría parásita de empresarios turísticos que se declara a favor del libre mercado, pero mendiga subvenciones o financiación crediticia cuando las cosas vienen mal dadas, denuncia a diestro y siniestro el intrusismo, solicita la intervención pública contra aquellos a los que denomina ilegales cuando son, en todo caso, alegales y exige a esa Administración a la que luego critica una normativa para todo y concerniente a todos, ya sea para las estrellas, las espigas, el bidé, los materiales tradicionales de la zona, las reservas en comandita, la promoción en los mercados interiores y exteriores… Y, ahora, la innovación.
    Defiendo a la Administración pública y critico a los ineptos que se escudan en sus despachos oficiales para ser alguien en la vida. Pero la fórmula democrática de evitar esa ineptitud no es asesinarlos, sino arrancarlos de sus puestos y, mejor aún, suprimir el puesto.

    No entiendo qué pinta la Administración en la gestión de un sector tan atomizado como es el turismo español. No entiendo por qué la Administración debe subsidiar casas rurales, ni imponer un sistema de clasificación en asuntos que no son de su competencia, ni dictaminar si el huésped necesita o no un bidé o una bañera, ni especular con un suelo que no le pertenece o le pertenece en un 0,000001%, si es que tomamos en consideración la opinión de las generaciones futuras.

    Y, ahora, la innovación, como he dicho antes. Sí, la innovación, porque quien no innove en lo sucesivo será un parásito. Otro coñazo: el coñazo del parasitismo. Desde este Foro de la Ruina Habitada hemos lanzado un clúster de innovación, y la realidad es que después de varios meses con la propuesta en cartera solo se suscribieron 27 hoteleros que son los que de verdad llevan la innovación en la sangre. ¿Estarán los demás esperando el consabido subsidio a la innovación?

    No lo sé, pero sí sé que la Junta de Castilla y León, y muy especialmente el organismo público Sotur, que dirige nuestra forista Ana Beatriz Blanco, está apoyando la creación desde este clúster de un Laboratorio de Innovación que verá la luz en los próximos meses con un proyecto útil para todos los alojamientos turísticos de Castilla y León y de España entera. A mi entender, deberían ser los propios empresarios del sector quiénes promovieran una iniciativa que no tiene parangón en muchos kilómetros a la redonda. Pues no, tiene que ser otra vez la denostada Administración la que supla con fondos públicos (y espero que ningún mangante detrás) el parasitismo empresarial y la berrea reivindicativa de numerosos, numerosísimos, empresarios incapaces de sustituir a la Administración con una dinámica de trabajo en red.

    El turismo rural será un coñazo, pero deberíamos reflexionar todos sobre la menopausia que afecta hoy a la inmensa mayoría de los alojamientos rurales sin una mamá que asegure su sopa boba.

  10. Muchas gracias a todos por vuestras opiniones. Mientras tanto yo seguiré esperando a que “En fin, cuando se abra un debate serio sobre este tema podremos tratar de exponer puntos de vista y posibilidades de mejora”. Ana Beatriz dixit. En definitiva es lo que queremos todos, ¿no?

  11. El debate serio se puede abrir en Gastronomika (yo procuraré ir algún día) y se puede continuar en INTUR (yo estaré todos los días), pero lo importante es que estén los empresarios del sector, los que están actualmente en la élite del turismo rural y los que están situándose y tratando de mejorar sus instalaciones y sus servicios. Fernando estará en ambos y guiará las reflexiones que puedan surgir y podemos elaborar un documento de trabajo que valga para todos, administración y empresarios.

  12. Parece que nada es totalmente blanco o negro. Paco S. Rico escribe verdades y puede tener su razón. En Castilla y León ocurren cosas de las que comenta. La Administración hace menos de lo que podría con los fondos que maneja y sólo pretende medallitas, mientras no se incrementan las pernoctaciones. Más de tres mil alojamientos rurales quizás son excesivos y mucho más si se les añade otros tantos intrusos no oficiales a quien nadie controla. Ciertamente todos hablamos de calidad-precio, pero no se aprecia mucho ese equilibrio. Tampoco la nueva Ley de Turismo, a punto de aprobarse, parece que enderezará el sector. En fin, como ya tiene alguien dicho, los españoles somos como el corcho en el agua, por mucho que se nos hunda siempre salimos a flote. Aunque desgraciadamente no todos tenemos ese peso específico.

    • Me he declarado públicamente en contra de la nueva Ley de Turismo que Castilla y León, al igual que otras comunidades, pretende imponer al sector. Pero insisto en un argumento que me parece fundamental para salir de esta crisis: mientras el sector padezca el infantilismo de esperar que la Administración incremente las pernoctaciones o se inmiscuya en la libertad de cada individuo para emprender un negocio turístico con el argumento de que ya ha demasiados establecimientos lo único que vamos a escuchar todos ahora y en los próximos años será la pataleta. Los españoles somos como el corcho a pesar del intrusismo gubernamental y del parasitismo empresarial.

  13. Mangantes los hubo, hay y habrá en las Administraciones. Empresarios, políticos y oportunistas que viven de aquello que critican. Y los responsables de la situación del turismo rural lo son (somos) todos. El porcentaje de culpabilidad de cada uno es discutible y subjetivo.

    El turismo rural es una realidad, aunque a algunos (que tambien piden y reciben subvenciones, además de adular a los políticos) no les guste. Y el tipo de cliente no es muy diferente del de los hoteles, que tampoco están libres de esos clientes que reciben en fiestas y/o verano (no todos son civilizados ni abstemios). Y la menopausia afecta a muchos sectores, máxime en estos tiempos de crisis. ¿O es que el sector hotelero está para tirar cohetes?

  14. Creo que uno de los grandes males de nuestra época y nuestros dirigentes es lo que llamaría “sobrelegislación”, legislar demasiado y muchas veces como respuesta a algún hecho que provoca alarma social, es decir, sin reflexión, participación de todas las partes, ni consenso. Esta forma unidireccional de actuar suele provocar daños colaterales no previstos y finalmente una segura pérdida de libertad, que perjudica a la iniciativa y a la innovación y, peor aún, relega a un segundo plano algo tan importante en las relaciones humanas como el sentido común. Directamente proporcional al exceso de leyes y normas es la incapacidad de las administraciones por controlar que se cumplan, de manera que lo que era una búsqueda de soluciones queda en confusión y funcionarios y profesionales intentando salvar su responsabilidad.

    Como comenté hace unos meses al hilo del Congreso de Turismo Rural celebrado en Ávila, creo que administraciones y asociaciones dedican más tiempo a sacar pecho con lo bien que va el sector y a poner en marcha iniciativas de dudosa utilidad, pero bien promocionadas en los medios, que a hablar claro de la situación y los problemas reales de los empresarios, que, poesía y escala aparte, es lo que somos.

    Espero que las iniciativas de INTUR y de las Jornadas de la Ruina Habitada nos ayuden a mejorar, que lo necesitamos.

  15. Mucho hablar de todos, Administración, asociaciones, funcionarios, políticos y pocas propuestas que transformen el trabajo de los empresarios en economía rural. Reitero, mucho mensaje y pocas propuestas para conseguir más ocupación, menos costes y mas ingresos. La filosofía parece que la sabemos muchos.

    • Por lo general, el trabajo de los empresarios que desarrollan su negocio en el medio rural se transforma en economía rural, y cuanto mayor sea la empresa, en este caso el hotel, mayor será la economía que genere en su entorno. Muchas comarcas de este país desearían que un hotel como El Milano Real se instalase en ellas por los puestos de trabajo directos que genera, el negocio que proporciona a los proveedores, los potenciales clientes que lleva a la zona, la promoción gratuita que realiza y la revitalización que produce. Piensa en algo así para tu comarca y coincidirás conmigo en que es positivo independientemente de la procedencia y experiencia del promotor.

      Muchos pensamos que un proyecto así es mucho más dinamizador que pequeños proyectos de casas rurales, lo cual no significa que no tengan su valor, pero indudablemente es menor y más disperso que el de un proyecto mayor. Por eso me sorprende que habléis con cierto rechazo (o eso me ha parecido) de los “empresarios” o los “neorurales”.

      En lo que sí coincido con Francisco es en que, además de disparar, hay que proponer y pensar en cómo mejorar, aunque te aseguro que eso supone una parte muy importante de nuestro trabajo diario, ya que en una empresa con 5 nóminas no te puedes quedar esperando.

  16. Don Francisco, el turismo rural existe ya en muchos clientes que desde hace más de una década han optado por ocupar su ocio, como lo vienen haciendo desde hace mucho más tiempo millones de franceses, belgas, italianos…, en otro contexto muy diferente del turismo de sol y playa o del turismo de circuitos organizados por agencias. No sé si también estos clientes que deciden reservar una casa rural para disfrutar de sus días de ocio están en el grupo de “mangantes indocumentados” que usted señala.

    No entiendo por qué hay que exhibir tanto cabreo por la situación del turismo rural en España en general y en Castilla y León en particular. Lo que ha sido y debiera haber sido, ¿qué importa? Me da la impresión de que el debate levantado es una tormenta interesada para pescar en río revuelto aquellos que denostan el turismo rural al tiempo que nunca han dejado de cabalgar a lomos de esa ola.
    Los debates sobre lo que es o no es una determinada realidad son tan estériles como discutir sobre el sexo de los ángeles. El promotor de alojamientos, de empresas de aventura, de servicios turísticos en zonas rurales, y especialmente el que arriesga en pequeños núcleos de población (perdón, de despoblación galopante) es el que ha hecho posible el que en la actualidad se hable de turismo rural como una realidad en Castilla y León y en el estado español.

    Ahora resulta que, según algunos pontífices al uso, el turismo rural pasa por la innovación, por las nuevas tecnologías, por la arquitectura de los sentidos y no sé cuántos conceptualismos más que la mayor parte de las veces a los promotores de turismo rural nos sumen en la zozobra, ya que muchos de nuestros municipios tienen deficiente cobertura de telefonía y la banda ancha es una quimera.

    Después de una docena de años gestionando unos pequeños alojamientos rurales mis clientes siguen disfrutando y apreciando la tranquilidad de poder leer o conversar con el chisporroteo de fondo de una chimenea, asomarse al balcón o a la ventana y dejarse invadir por la calma de un amanecer o un atardecer, o darse una ducha o baño (con o sin hidromasaje) relajante después de una caminata y tener aún grabado en sus oídos el canto monótono de una perdiz. Si esto no es poner a disposición de los clientes una arquitectura que les sirva de plataforma para poder disfrutar sensaciones que venga Dios y lo vea.

    Ah! El 60% de los clientes de mis alojamientos proceden del boca/oreja. ¿Qué es y qué no es turismo rural? Preguntemos a los clientes: sus respuestas nos darán las claves.

    • Lo siento mucho, pero preguntar al cliente da una clave incompleta. Hay que preguntarle también al no cliente. ¿Por qué el no cliente llena el déficit de ocupación que vive el turismo rural (aunque nos quedamos con su idea de que sus casas rurales están completas)?

  17. Buenísimo, jejeje, leí algo parecido tb en el blog de paco nadal, la gente lo que quiere es una casa en la que descansar, que esté bien equipada, bien ubicada, bien cuidada… y ya si eso hacer algo rural como ver animales con los niños y pasear por el campo.

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