Alquileres turísticos de película

Brooklyn

Instagram y la nueva cultura multimedia están convirtiendo el mundo en un gigantesco plató. Los millennials, iconoclastas urbanos, abanderan el sentimiento de vecindario como una prolongación ideológica del apotegma «piensa global, actúa en local». Por lo que no es difícil concluir que el barrio, la ciudad, la conurbación universal de las redes sociales constituyen el ecosistema en que se desenvolverá política, social, cultural y económicamente la generación llamada a liderar nuestra sociedad en los próximos 10 años.

El alquiler libre de viviendas y la economía colaborativa están llamados a generar valor en sus vidas, quiéranlo o no los portavoces de las generaciones anteriores, muchos de ellos sordos al aviso de uno de sus propios profetas, Bob Dylan: los tiempos siguen cambiantes. Los propietarios de estas primeras o segundas residencias, a título individual, concurren en un mercado cada día más libre en las mismas condiciones que las empresas. Amateurs y profesionales sin distingos, personas físicas y jurídicas sin más condición, se reúnen en la plaza pública de Internet para intercambiar sus productos, sus servicios y sus ideas. Todo sirve si crea valor.

Bien lo saben los neoyorquinos que, además de situar en arriendo sus casas, añaden la jugosa renta que muchos de ellos obtienen del rodaje de películas y series de televisión. Cada semana se ruedan en Nueva York más de 100 películas. Las fachadas de sus edificios, la señalética de sus calles, los semáforos, las bocas de metro, las escalerillas cruzadas, los escaparates, los alcorques de los árboles, las escotillas metálicas de los sótanos, las tapas de las alcantarillas… Todo nos rememora escenas inolvidables con Marilyn Monroe de protagonista o Woody Allen delante y detrás de la claqueta.

woody allen

En 2015, nada menos que 336 largometrajes con proyección internacional salieron de este colosal estudio cinematográfico, frente a 242 rodados en 2014. Otras 46 series de televisión mantuvieron sus calles, sus casas, bajo el cartel «se rueda». Es tanta la demanda que incluso el Ayuntamiento posee un departamento específico para gestionar los permisos y los réditos de un negocio que, solo el año pasado, entregó 8.700 millones de dólares (7.798 millones de euros) a las arcas urbanas.

Además de las rentas que más de 35.000 neoyorquinos obtienen del alquiler de sus viviendas a través de Airbnb, otros miles se benefician de los arriendos que les producen tanto sus fachadas como el interior de sus viviendas la industria cinematográfica y publicitaria. Una película de serie B puede aportar a la renta familiar entre 10.000 y 15.000 dólares por semana, cantidad que se puede multiplicar por diez en el caso de las series de televisión de ámbito puramente norteamericano. Si el casting es conocido y el filme va a ser distribuido en las grandes salas comerciales, lo que extendería la ocupación de la vivienda a varios meses, las cifras superan ampliamente los seis dígitos.

El súmmum de este alquiler turístico lo ha obtenido Merele Williams-Adkins, propietaria de una vivienda con fachada georgiana en el barrio de Clinton Hill, Brooklyn, que recibió varios millones de dólares (la cifra precisa no ha sido confesada todavía) por el rodaje de The Intern (El Becario, en España), con Robert de Niro y Anne Hathaway de protagonistas. Como curiosidad, la casa de al lado (con dos dormitorios) se ofrece estos días al precio nada galáctico en Brooklyn de 4,75 millones de dólares.

La denominada economía del gig (ir de bolos) irrumpe con fuerza en todos los hogares y deja vista para sentencia unas estructuras económicas y laborales anacrónicamente rígidas en una sociedad cada día más abierta, más global y más digital. De ahora en adelante, sépanlo los gremios y las administraciones públicas, todos podremos ser todo.

Sí, en un mundo de película.

Fernando Gallardo |

Un comentario en “Alquileres turísticos de película

  1. NYC. Allí todo es siempre lo más grande. Me interesa el artículo y me sorprende la diferencia que hay con España. Aquí las localizaciones, que yo sepa, no han abierto el melón a través de Airbnb, y funcionan por una serie de agencias que todos los que tenemos alguna que ofrecer, conocemos. Dichas agencias son a las que recurren, las productoras buscando esa localización ideal, y una vez elegido, te llaman para una primera visita del equipo de rodaje. En ese momento te hacen la oferta económica. Con la crisis se nota que ha bajado mucho tanto las peticiones como lo que ofrecen. Para una vivienda vienen a ofrecer entre 1.000 € o 2.000 €/ día en caso de rodaje de películas o anuncios, y la mitad para sesiones fotográficas o producciones de escaso personal y presupuesto.

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