Pongamos que hablo de liturgias…

Hotel Explora isla de Pascua

Días antes, semanas incluso, soñamos cómo va a ser nuestro hotel. Grande o pequeño. Bonito o feo. Articulamos en la mente el mapa de sus instalaciones, la tinta de sus atenciones, la caja de sus sorpresas. ¿Estará dura la cama? ¿Qué vena se nos hinchará al abrir las ventanas de par en par? Porque nos han prometido unas subyugantes vistas, quizá al mar, quizá a la montaña. Es céntrico, de hecho, muy céntrico. En el tercer ojo de la ciudad. O en el epicentro de la nada, pues nuestro hotel nos promete un descanso inolvidable. Tiene diseño, sí; se ve que lo tiene al hojear su web. ¡Mira esa foto! Y éste tan romántico, con su doselito y sus flores frescas en la encimera del lavabo… Ah, habitar en un palacio regio… Aquí si las piedras hablaran la voz delataría sus tres siglos de Sigue leyendo

Adiós a la isla de la mirada perdida

MoaiMirar. Sentir. Soñar. Volver a mirar. Saber que miramos. Reconocer el horizonte. Asir lo inalcanzable. Imaginar lo remoto. Comprender lo inmediato. Atraer, retener, emprender. Humedecer con lágrimas el pañuelo que estamos a punto de arrojar a la papelera cuando el viaje ilusionado se agota y otra isla nos va reclamando ya el despertar de un nuevo sueño. Escapar. Y mirar, mirar, mirar.

Giro los ojos y asciendo a los cielos de obsidiana. Son mis últimas horas en la isla de Pascua. Y aunque emprenda el vuelo esta tarde sé que no abandonaré la ínsula jamás. La isla me toca. La isla me retiene. La isla me llama enamorada. Giro los ojos y tropiezo con la piedra angular de esta extraña y fantasiosa cultura Rapa Nui, la efigie inquebrantable del último moai, el de la mirada perdida, el del océano encontrado, el que me abrocha el cinturón secular de la esperanza.

Leo en algún lugar que el verdadero viaje de descubrimiento no consiste sólo en ver lugares sino en mirar con nuevos ojos. Lo escribió Marcel Proust. Y alguien añadió que la acción comienza realmente en el momento en que se piensa en ella. Pongámonos en marcha. El arquitecto chileno Pepe Cruz hurgó en el alma de la isla para embarazarse de un proyecto de hotel aquí dicho sustentable, el hotel Explora Rapa Nui. Obligado por ley, el promotor hotelero Pedro Ibáñez –una institución en Chile– se unió en matrimonio empresarial con el hacendado local, Mike Rapu, que puso a su disposición una finca aislada de hierbas, lavas y viento con vistas al mar. Anoche cené con él y su mujer, Soledad, licenciada en Biología, que se enamoró de este hombre sencillo veinte años mayor que ella y escapó al ruido continental de Santiago. En su pequeño cafetín, junto al centro de buceo, ahora elabora helados, cría a sus hijos, ayuda en los negocios de Mike y aprovecha el mucho tiempo que le resta para cultivar su espíritu. Mira al comensal con una proximidad equidistante al abismo que la separa de las miradas moais, los palimpsestos espirituales del lugar.

“Y tu mirar se me clava en los ojos como una espá…” Tarareo la voz de Lole y Manuel como un introito a la reflexión sobre el concepto de no-lugar y de cómo éste debe ser mirado antes de su reconocimiento. Ya lo anticipamos hace unos días: saber mirar es un darse la vuelta, girar sobre el objeto, contornear su apariencia y descubrir en la cara oculta de la luna ese paraíso que todos llevamos en la piel. ¿Cómo explorar nada sin clavar los ojos en algo? ¿Cómo enamorar sin ser espada? ¿Cómo reconocer sin recorrer la galaxia de la piel? ¿Cómo escapar de la isla sin querer salir de ella?

Para resolver estas incógnitas debemos tomar ejemplo de lo que experimentamos días atrás en Valparaíso. La mirada, descartada al abordar un proyecto de arquitectura. Reneguemos de lo obvio, olvidémonos del espectáculo, indaguemos en la sutileza. Antes de imaginar, reconozcamos el lugar. No escudriñemos. Volvamos la vista atrás para ir más adelante. Todo empezó con un mirar en la penumbra, los ojos clavados en un perfil brumoso, el rayo verde al que aspiramos en cada puesta de sol.

A veces, las prisas nos dibujan un tirabuzón de miradas. No te las pierdas. Si vas a emprender un proyecto antes párate a mirar, luego a no mirar, para volver a mirar cuando hayas descubierto el secreto del lugar. Los romanos lo hacían. ¿Por qué no tú?

De amores llora una rosa / y le sirve de pañuelo / una blanca mariposa.

Mirar. Percibir. Escuchar el rumor del lugar. En la costa del tiempo yace varado un bote con el que huir de la isla. La caminata hacia la nave es larga, pero sé que llegaré. Volver a mirar. Vivir. Escapar.

Sin tu remo de cristal yo no sabría navegar.

Fernando Gallardo

Taller de Arquitectura de los Sentidos – Arquitectos asistentes

En Valparaíso, Chile, durante los días 21, 22 y 23 de agosto de 2008, el arquitecto español Jesús Castillo Oli, las arquitectas chilenas Mireya Danilo e Isabel Soto y el periodista español Fernando Gallardo han organizado un Taller de Arquitectura de los Sentidos con un grupo seleccionado de jóvenes arquitectos chilenos. El trabajo de campo tuvo lugar en una ruina del centro histórico de Valparaíso, mientras que las tareas de planimetría y los proyectos arquitectónicos fueron elaborados en la sede de la Universidad Católica de Chile en Valparaíso (DUOC).

Nos quedamos todos muy fascinados con el experimento y con sus resultados, que han demostrado el enorme talento de estos arquitectos. Sin duda, su disposición al trabajo y su creatividad no caerán en saco roto. Serán los primeros que morarán en nuestra mente a la hora de afrontar nuevos proyectos arquitectónicos o recomendar nuevos proyectos hoteleros.

Ésta es la lista de quienes participaron generosamente en el experimento con sus direcciones de contacto:

Patricia Ojeda
Arquitecta: Universidad Andrés Bello
Teléfono Oficina: 56-2-207.90.42
Celular: 56-9-818.09.60
Email: ojedadelrio@gmail.com
Dirección: Av. Américo Vespucio Nº 1157 Depto. 302,Comuna Las Condes – Santiago.

Romina Rojo
Arquitecta: Universidad de Chile
Teléfono Oficina: 56-2-635.31.20
Celular: 56-8-293.47.18
Email: rominarojodiaz@gmail.com
Dirección: Los Narcisos Nº 1960 –Departamento 04Comuna de Providencia, Santiago.

Fernando Vogel
Arquitecto: Pontificia Universidad Católica de Chile. Master en Restauración Arquitectónica UISEK
Teléfono Oficina: 56-2-380.18.54
Celular Trabajo: 56-9-862.74.79
Celular Personal: 56-9-232.34.89
Email: fvogel@gtdinternet.comOficina: ENLACE-Arquitectura y Gestión
Dirección: Nueva York 52 –Piso 11- Comuna de Santiago.

Patricio Arias
Arquitecto: Universidad de Chile. Socio Repres. Legal “Surtierra Arquitectura” Ltda.
Teléfono oficina: 56-2-222.13.64
Celular 56-7-759.84.94
Email: patricioarias@surtierrarquitectura.cl
Oficina: Surtierra ArquitecturaDirección: General Jofré N° 386–C – Santiago.

Felipe Salgado Díez
Arquitecto: Universidad de Chile
Teléfono Oficina: 56-2-584.71.37
Celular: 56-7-499.24.87
Email: selipe_sd@yahoo.es
Dirección: Samuel Zenteno 999Comuna La Reina, Santiago.

Lía Karmelic
Arquitecta: Universidad de Chile. Doctora © en Arquitectura y Patrimonio Cultural Ambiental U. de Sevilla y U. Central de Santiago de Chile.
Teléfono casa: 56-2-275.28.14
Celular Personal: 56-9-435.42.28
Email: liakarmelic@hotmail.com
Dirección: Av. Las Perdices N° 0571 casa 1. Comuna de La Reina, Santiago.

Francisca Bizama
Arquitecta: Universidad Diego Portales
Teléfono Oficina: 56-2-458.71.66
Celular: 56-8-230.03.48
Email: francisca.bizama@gmail.com
Dirección: Hernando de Magallanes Nº 1786Comuna Las Condes, Santiago.

Carolina Oteo Morgan
Arquitecta: Universidad de Chile. Seminario Cinturón Sur Poniente Patrimonio entorno a la Metrópolis – SIRIUS- Belleville, París.
Teléfono Oficina: 56-2-635.31.20
Celular Personal: 56-9-139.65.87
Email: carolaoteo@gmail.com
Dirección: Av. Antonio Varas Nº 1414, Depto. 213. Comuna de Providencia, Santiago.

Paula Araya Núñez
Arquitecta: Universidad de Chile. Seminario Cinturón Sur Poniente Patrimonio entorno a la Metrópolis – SIRIUS- Belleville, París.
Teléfono Oficina: 56-2-635.31.20
Celular Personal: 56-8-228.82.06
Email: paula.araya.n@gmail.com
Dirección: Huelén Nº 41 Depto. 03. Comuna de Providencia,Santiago.

Carlos Iván Seisdedos Utrera
Arquitecto: Universidad Central de Santiago. Especialización en Patrimonio. Diplomado de Gestión en Empresas de Turismo. UNAP. Arquitecto 6D2®
Teléfono Oficina: 56-32-249.86.96
Celular Oficina: 56-8-479.90.38
Celular Personal: 56-8-479.90.38
Email: 6d2.valpo@gmail.com
Dirección: Monte Alegre 469, Valparaíso

Rodrigo Iván Asencio Angulo
Arquitecto: Universidad Mayor de Santiago. Master MAUS (Medioambiente Urbano y Sostenibilidad). UPC (Universidad Politécnica de Catalunya, Barcelona). Diplomado en Gestión Inmobiliaria U. de Chile.
Teléfono Oficina: 56-32-249.52.45
Celular Personal: 56-9-889.52.75
Email: roarquitec@yahoo.com – arqas@vtr.net
Dirección: Urriola 476, Cerro Alegre. Valparaíso

Daniel Masot
Arquitecto: Universidad de Valparaíso. Premio RIBA 2001.
Teléfono oficina: 56-32-233.55.40
Celular: 56 -9-501.91.56
Email: lat.sur@vtr.net
Oficina: Consultora Latitud Sur
Dirección: Calle Papudo N° 526, Cerro Concepción, Valparaíso.

Paula Ramírez Baudet
Arquitecta: Universidad de Chile
Teléfono Oficina: 56-2-244.23.90
Celular: 56-9-636.43.40
Email: paula@a-mas.cl
Dirección: Av. Santa María 2670 oficina 501. Providencia, Santiago

Denise Manns Genestier
Arquitecta: Universidad de Chile
Teléfono Oficina: 56-2-244.23.90
Celular: 56-9-590.22.78
Email: denise.manns@a-mas.cl
Dirección: Av. Santa María 2670 oficina 50, Providencia, Santiago

Irene Escobar Doren
Arquitecta: Universidad de Chile
Celular: 56-9-226.94.03
Email: irene.escobar@gmail.com
Dirección: Machupichu Nº 936 / La Reina, Santiago

Ó Hotels

Sigo con interés y casi devoción las andanzas y esfuerzos de Fernando Gallardo por modernizar y actualizar este sector, por convencernos de que los hoteles pueden ser un destino turístico en sí mismos, unos provocando…, otros sorprendiendo…, siempre intentando ofrecer a los clientes lo mejor que cada uno podamos dar.

Me llama la atención que los asistentes, la mayoría propietarios de hoteles, entran en un amplio abanico de modelos hoteleros: desde los más modernos, vanguardistas y divertidos hasta otros muy clásicos (que personalmente no se qué piensan hacer con ellos). Veo que dentro de estos propietarios están los directivos de cadenas hoteleras, profesionales conocedores del sector, o los nuevos románticos, entre los que yo me podría incluir, que abandonan otras profesiones y se tiran a las mortales a este supuesto negocio… Bienvenidos si es para disfrutar y divertirse, y por supuesto, complacer al viajero.

En este último grupo es sorprendente lo que se puede encontrar. A veces, con un desconocimiento asombroso, creen que con abrir la puerta de su establecimiento o que te ponga alguien en una guía es suficiente para que lleguen los clientes. Muchos de ellos o no tienen web o las tienen de aquella manera estática, antigua, miran los correos una vez por semana, no cuentan con dominio en Internet… Creen que sus clientes seguirán llegándoles a golpe de llamada telefónica. No saben lo que es trabajar con centrales de reservas online, qué es una imagen en alta o baja resolución, qué una clave de acceso o un cierre de ventas, un blog… Lo cual es desalentador para los que creemos que las nuevas tecnologías son fundamentales para que el sector evolucione, camine y podamos competir, no sólo a nivel nacional, sino internacional también.

En el post de Notodohoteles.com titulado Hotel Obama Online, junio de 2008, leo que Elia Albert (mujer joven, emprendedora, ex farmacéutica, encantadora y con la que compartí una de las jornadas en La Ruina Habitada) monta un hotelito estupendo y es reticente al uso de Internet… Con la que está cayendo (¡y más que va a caer!) o te subes al carro del desarrollo tecnológico o …???

Me sorprenden mucho este tipo de actitudes en los hoteles, la verdad. Sobre todo cuando voy leyendo los blogs de Fernando donde nos pone los dientes largos de todas esas cosas “chupi piruli” a las que asiste y disfruta como invitado. Y aún así los hoteles son reacios a subirse al carro tecnológico…

Todo esto viene a cuento de nuestro proyecto Ó Hotels, en el que es básicamente todo a través de Internet, donde estamos vendiendo estos pequeños hoteles, colocándolos en centrales de reservas internacionales y promocionándolos mucho más de lo que ellos puedan de manera individual, y la verdad es que estamos sorprendidos con el panorama que nos estamos encontrando… De todos modos, no somos pesimistas: la realidad acaba imponiéndose. Así es la economía y creo que poco a poco irán entrando en el uso de estas tecnologías que ayudarán al aumento de sus ventas, optimizar los procesos internos, tener mejor conocimiento de los clientes, etc.

Magüi Carratalá, hotel Las Calas

Un darse vuelta y mirar lo que hay que ver

Taller

«Todo es nuevo
todo es leve e intenso
es de primera vez
¿qué se abrió?
¿qué voló?
todo tiembla, se remueve
se remece, todo espera…»

Este poema en fa sostenido brota de la mirada entusiasta de Isabel Soto Luque, una arquitecta en do mayor, poetisa chilena, mujer de nuestro mundo. Su talento trasciende el verbo, aventa la palabra, renueva el ceño, ilumina el semblante de quien comparte su espacio y su idea del universo. Fue una existencia viva durante los cuatro días que estuvimos en Valparaíso con el Taller de Arquitectura de los Sentidos. Un verso fluido y arrebatado que nos ha guiado por la senda de las emociones personales y el laboratorio de ideas que ella y su amiga Mireya Danilo supieron organizar durante estos encuentros. La escuchamos los ponentes, los arquitectos, los hoteleros, los periodistas, los historiadores de arte, los estudiantes de todo eso y hasta los camareros que nos agasajaron con una mesa de los sentidos. A ella, la voz del Chile que avanza, el gesto del Chile que trabaja, el sol del Chile que crea.

Durante estos dos últimos días, Isabel Soto (Isa, Isa, Isa… poetisa) se ha sentado frente a la pantalla de su computador (ordenador en el país andino) con apresuramiento para remitirme un resumen gráfico y literario de cuanto aconteció en Valparaíso.

Mireya Danilo, responsable de Patrimonio en Chile, organizó las jornadas junto a la Municipalidad de Valparaíso. Ismael Quintana y Pablo Traub, socios directores de la consultora Experiencia Austral, idearon las jornadas y convocaron a los asistentes. La Fundación Empresarial Eurochile, la Universidad Católica de Chile DUOC, LAN Airlines y el hotel Ritz-Carlton Santiago patrocinaron el evento y alegaron los recursos para que pudiera celebrarse. Jesús Castillo Oli, arquitecto, y yo mismo ejercimos de ponentes únicos del concepto de la Arquitectura de los Sentidos. Isabel Soto puso el alma y organizó junto a Mireya todo lo demás, incluido un recorrido iniciático del Mercado Central de Valparaíso en clave multisensorial. Fue la guía ideal para un experimento ideal que ahora pensamos exportar a todo el mundo.

Éste es el resumen que Isabel Soto expuso en la despedida de nuestras jornadas. Cuantas palabras aparecen aquí escritas fueron recogidas por sus oídos y por todos los demás sentidos. Las pronunciaron, aquí y allá, cuantos nos vimos en estos provechosos encuentros.

“Cada experiencia conmovedora de la arquitectura es multisensorial;
las cualidades del espacio, de la materia y de la escala se miden en partes iguales por el ojo, el oído, la nariz, la piel, la lengua, el esqueleto y el músculo.
La arquitectura fortalece la experiencia existencial, en el sentido de cada uno ser-en-el-mundo.”
J.Pallasmaa

La invitación que surge y se proyecta desde aquí es a des-aprender;
la manera de acceder a una experiencia,
la manera de plantearse un proyecto,
la manera de habitar un lugar,
a re-conectarse con nuestros sentidos desde una percepción abierta e integrada;
desbaratar la hegemonía del ojo, abrir la piel entera a la experiencia, de-construir los conceptos de los lugares, de los actos y de las instalaciones domésticas,
repensar la cocina, el baño, la bodega
repensar los vanos, las escaleras, el paisaje
configurar los espacios de una nueva manera:
como la luz, que es mucho más que una necesidad de ver.
A llegar más lejos en la materialización de una idea.
La invitación es a aprender a escuchar lo que los lugares tienen para decirnos…
Toda esta historia comenzó con un darse vuelta y mirar lo que había que ver…

Fernando Gallardo

Postdata. Quienes asistieron a estas jornadas supieron que La Ruina Habitada se urdió como concepto arquitectónico una vez desbaratada la idea de construir un edificio de nueva planta sobre un terreno con vistas al monte Bernorio, en la provincia española de Palencia. Durante el diseño inicial habíamos mirado solamente al monte y los verdes prados de alrededor. Abocados a un callejón sin salida, pues el proyecto no podía seguir en esa dirección, giramos en redondo sobre nuestros pies y esperamos a que el genio del lugar nos dictara lo que había que hacer con aquella ruina inservible y fenecida en la memoria de los tiempos. No nos conformamos con mirar lo que veíamos. Quisimos mirar también lo que no se veía. Y así surgió la Arquitectura de los Sentidos.

La isla remota

Moais enla isla de Pascua

Me he despertado esta mañana en uno de los lugares más recónditos del planeta: la isla de Pascua. Yazco solo en mi habitación cuando amanece. Entra aire perfumado del mar y del bosquedal cercano a través de los filamentos que en los paramentos ha tenido a bien diseñar el arquitecto Pepe Cruz. Hablo del hotel Explora Rapa Nui, perdido en la soledad insular de los moais y los canchales de lava. Me siento aterrado y, a la vez, feliz. Nada se mueve afuera. Ni una hoja, ni un ave matutina, ni el fulgor del sol a través de las nubes que abrazan la isla desde su horizonte oceánico. El continente queda a 4.000 kilómetros de aquí. La ruina, mi Ruina habitada, algo más lejos: 17.000 kilometros.

A pie, a nado, no podría acometer de ningún modo la tarea del regreso. El aeropuerto permanece clausurado hasta dentro de dos días, que es cuando viene de vuelta el avión de Tahiti, hace escala en la isla y aterriza en Santiago de Chile. Llueve en mi memoria los párrafos que tanto me entusiasmaron en mi juventud sobre la expedición Akali de Santiago Genovés. Un grupo multiétnico de personas encerradas en una balsa a través del océano Atlántico. El antropólogo mexicano estudió así la teoría de la inescapabilidad. Cuando se vive encerrado sin la menor posibilidad de salir o nos amamos o nos devoramos. O primero nos destrozamos y luego nos convencemos de que lo mejor es sobrevivir en grupo, comprendiéndose y amándose.

Rapa Nui me devuelve a la realidad. De aquí no puedo salir. El gran expedicionario Thor Heyerdal, que anduvo por aquí descrifrando el misterio de estas estatuas de piedra, proponía la entelequia del estudio para valorarse personalmente. Sólo las personas que se valoran lo suficiente, sentenciaba, reúnen las fuerzas debidas para escapar de la prisión en que te encuentras por circunstancias sociales o geográficas. Pascua te impulsa al éxtasis y a la liberación. Es un tónico del sueño humano. La poesía de la soledad. El grito natural de la libertad. ¡Qué gran lección vivir encerrado y aprender en tu encierro a romper las cadenas! Pero, ¿de verdad queremos ser libres o sufrimos acaso el miedo a la libertad?

Quien recale alguna vez en Pascua debería portar como manual de viaje el libro de Erich Fromm, el Miedo a la Libertad, sí. Porque la aventura de la vida nos aproxima a esa inescapabilidad que decía Genovés, tan rica para comprender a tu vecino, tan expansiva para el amor verdadero.

Tales fueron algunas de las conclusiones a que llegamos el primer día de nuestras jornadas en Valparaíso. Jesús Castillo y yo tuvimos la fortuna de presentar ante un auditorio de más de 200 empresarios hoteleros, inversores financieros, arquitectos, diseñadores y estudiantes de hostelería nuestra visión de la Arquitectura de los Sentidos. La visualización de las imágenes sobre La Ruina Habitada impactó a todos. Los debates posteriores fueron fructíferos. Y no digamos las oportunidades de cambiar la faz de la ciudad oceánica con proyectos hoteleros de nuevo cuño que nos han decidido a exponer en España un plan inversor para el hotel de los sentidos. Pero lo verdaderamente rico fue el sentar las bases de esta nueva generación de hoteles que se perfila en el horizonte del viajero hedonista.

El hotel de los sentidos, convinimos entre todos, debe instaurar una liturgia de aproximación al mismo desde las propias condiciones de acceso, lo que ha significado para muchos de los asistentes a las jornadas una contravención de su ideario hotelero. Se debatió aquello porque en Chile, país aislado en los confines australes del planeta, lo prioritario en la memoria colectiva es comunicarse, tender puentes y, al final, carreteras que desvirguen los últimos territorios indómitos de la Patagonia, el desierto de Atacama, la Antártida o la isla de Pascua. A muchos chilenos les resulta incomprensible una propuesta contraria. No entienden las ventajas del aislamiento, ni que una parte de los beneficiados por la sociedad del bienestar frivolicen ahora sobre el atractivo de lo remoto en sus hoteles. Si pudieran se pagarían una carretera de asfalto hasta el mismo corazón del Paine o de Rapa Nui.

Y, sin embargo, la propuesta de un hotel de los sentidos obliga a que ya desde su acceso se articulen esas liturgias que nos transporta al mundo de los sueños y no de las realidades mundanas. Cuando más inaccesible sea un hotel, mayor será la aventura de su aproximación. Cuanto más lejano, mayor el deseo de llegar hasta él. A los chilenos que sufren las inclemencias de lo remoto les explicamos que un hotel en España, la Torre del Visco, constituía precisamente por su dificultad de acceso un atractivo mayúsculo para la clientela europea, que no puede cubrir 10 kilómetros de asfalto sin topar con alguna población de cierta entidad. Lejano o inmediato, nuestro hotel soñado debe invitarnos con pausa a entrar. Debe procurar que nuestro viaje de acercamiento sea prolongado y sugestivo, lleno de sensaciones. Dueño de una liturgia de bienvenida imaginativa.

El valor de lo remoto estriba en la poesía de la soledad. Es la primera sensación que he tenido esta mañana al despertar. Tres mil millas de océano a mi frente y a mis espaldas. Estar en una balsa o volando por encima de un volcán. Un auténtico alarido para los sentidos. El vértigo del vacío. Nuestro instinto de alerta más primitivo.

Fernando Gallardo