Clasifica que algo queda

No fumar. No a la copia digital. No a circular a más de 110 km/h… Vivimos en tiempos de tanta incertidumbre económica, social y política que la determinación simpática (en su sentido fisiológico) de los gobiernos es prohibirlo todo. Muerto el perro, se acabó la rabia. No nos consideramos responsables nosotros mismos de nuestros propios actos, y así no podemos avanzar en libertad. Porque, recordémoslo, a los gobernantes (al menos en Occidente) se les vota, se les aúpa o se les apea de su función pública. Veremos hasta dónde alcanza la campaña #nolesvotes.

Este retroceso en las libertades individuales es fruto de una irresponsabilidad compartida. Si no creemos en el individuo, más concretamente en un individuo, cortémosles las alas a todos los demás. Fumar molesta, y las flatulencias ajenas también. Correr por la autopista gasta energía, y ver correr a 22 jugadores de fútbol en un estadio por la noche también. Escuchar música compartida libremente en Internet supone un lucro cesante para los músicos, y sintonizar la radio también. Pero no por ello vamos a dejar de interesarnos por las noticias, echar humo si nos produce placer o apretar el acelerador cuando el camión que tenemos delante no nos deja ver el horizonte. ¿Será lo próximo decretar la obligatoriedad en el uso del preservativo?

Puede que al final de este proceso involucionista en que nos hallamos inmersos hoy con la crisis se nos abran de nuevo las alamedas por las que circule el hombre libre… O no, si nos empeñados en permanecer ciegos ante el futuro que se nos viene encima. Un escenario más social y compartido, gracias a los desarrollos tecnológicos, pero también más personal y customizado, gracias al desarrollo del conocimiento. Siempre se ha dicho que el hombre se apiña en defensa ante lo desconocido. La ignorancia anula al individuo y merma sus libertades. La sabiduría lo libera y ensancha su espacio vital.

Pues bien, todo esto viene a colación por la insistencia que muestran diversos colectivos gremiales por cercenar la libertad de empresa y frenar la tendencia diferenciadora que hoy se observa en la Sigue leyendo

IVA y venía en materia de precios

Se rumorea que el PP introducirá en su programa la propuesta de aplicar un IVA superreducido del 4% para salvar al turismo de la crisis en que ahora vive. Habrá quien se frote las manos después de hacer bien estas cuentas. Si reservamos hoy mismo una habitación en el hotel Room Mate Marcos, por ejemplo, nos costará 49 euros y un incremento de 3,92 euros en concepto de impuesto sobre el valor añadido. Lo que propone el partido de la oposición es algo así como una reducción de velocidad a 110 km/h para ahorrarle a cada contribuyente el energético gasto de 1,96 euros en el precio de su habitación. Como si los precios en la hotelería no hubiera caído ya lo suficiente durante estos malos tiempos para la lírica.

Nos empeñamos siempre en lo mismo, en lo más fácil. Da igual si la propuesta viene del PSOE, del PP o del propio empresariado. No hace falta innovar mucho para darle un tajo a los precios. Cuesta menos que usar el cuchillo, mucho menos que sacar la goma de borrar. Ahora basta con un clic, y a veces automático, para cambiar el valor de nuestro negocio. Competimos sobre un territorio ya explorado, con unas armas ya manidas. Si esa es la práctica lúcida de todo un sector como el hotelero, qué no cabe esperar de una política de país… Ganar clientela a costa del IVA.

Si lo pensamos de otro modo, un 4% no puede ser la salvación del turismo en España porque si así fuera malos gestores tendrían los hoteles que han cercenado sus precios hasta un 50% cuando solo les cabía hacerlo un 4%. Si el tajo ha sido mayúsculo es porque a eso conduce toda guerra de precios, no importa cuáles sean los demás argumentos para defender la viabilidad de sus negocios. Y por las mismas veremos a partir de ahora cómo se sume a la guerra de precios otra guerra no menos incruenta, la de la bajada de impuestos. Un bálsamo de fierabrás que no se creen ni los Sigue leyendo

Nace un campeón mundial del turismo

Unos 300.000 turistas chinos visitarían nuestro país, señaló Trinidad Jiménez en presencia de Zapatero y del vicepresidente de la República China en su reciente visita a España. ¿Y por qué no un millón?, rectificó éste inmediatamente.

Cuando se habla de chinos los números se salen de sus proporciones ordinarias, como cuando se estudia la bóveda celeste y las miríadas de estrellas que la pueblan. Y por qué no 10 millones de chinos, todos en fila (¿india?) ante la ventanilla del control policial de Madrid-Barajas, dispuestos a asaltar (pacíficamente) la mezquita de Córdoba, el Alhambra de Granada o la catedral de Santiago… Sigue leyendo

La CEHAT quiere otra clasificación hotelera

Por fin el sector hotelero empieza a darse cuenta de la inutilidad del actual sistema de clasificación obligatorio por estrellas y aboga por un modelo un poco más laxo, de libre adscripción, al menos para las Comunidades Autónomas. La propuesta de la CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) consiste en parametrizar las instalaciones y servicios de los hoteles mediante un sistema de puntos «que las comunidades podrán decidir acatar o no», según explica su secretario general Ramón Estalella. Un sistema de puntuación similar -supongo- al que este servidor mantiene en su crítica semanal en EL PAÍS desde hace 23 años…

Ya era hora de que nos diéramos cuenta de ello. De que el sistema de clasificación actual está obsoleto y atenta contra la libertad de empresa al ser de carácter obligatorio. Y de que su existencia no es responsabilidad exclusiva de la Administración, sino de un sector hotelero conformista y temeroso de competir a cara descubierta en los mercados internacionales. Lo hemos subrayado varias veces: la hotelería ha mantenido las estrellas porque le resultaba un sistema barato de promoción exterior sufragado por los intermediarios de viajes y sufragado por la Administración pública.

Felicitamos a la CEHAT por oxigenar esta prisión de la libre emprendeduría, aunque sus responsables continúan sin ver el horizonte demasiado claro. La iniciativa no se toma por convencimiento liberal, sino por la supuesta anarquía que representa un Estado, y por tanto un sistema de clasificación obligatorio, fraccionado en 17 subsistemas correspondientes a cada autonomía. Siguen sin comprender que, en puridad, deberían existir tantos sistemas como establecimientos turísticos. No podemos abogar por la diferenciación como cualidad competitiva y, a la vez, amordazar la libertad creativa e innovadora con unos parámetros que obligan a todos por igual.

¿Por igual? No, aún peor. Ramón Estalella señala que mediante este nuevo sistema de valoración por puntos «puedes llegar a tener un hotel de 5 estrellas sin restaurante si ofreces otros servicios de calidad, como una amplia oferta de periódicos, wifi en todas las instalaciones, etc.»

Y yo me pregunto: ¿cómo puedes tener un hotel de 5 estrellas con un suspenso en arquitectura, que es lo que merece la mayoría de los establecimientos pentaestrellados en España?

Fernando Gallardo |

Sinestesia o el viaje psicodélico hacia la felicidad

Para gustos, los colores… ¿O no? A algunos les sonaría extraño el aserto si no fuera porque tal es el dicho popular. ¿Cómo el sentido del gusto puede expresarse con colores? Y los números, ¿cabe identificar el número 5 con el color amarillo? Y las letras, ¿puede la letra e expresar el color azul? Tonterías propias de alguien imaginativo, responderá alguno. Y, sin embargo, es cierto como la vida misma que muchas personas experimentan sensaciones de una modalidad sensorial a partir de la estimulación de otra distinta. En un experimento científico hubo quien identificó un piano como una neblina azul, una guitarra eléctrica con líneas anaranjadas o rojizas flotando en el aire.

Hablemos de sinestesia. Simon Baron-Cohen, uno de los investigadores más experimentados en la actualidad sobre la psicología experimental, confirma que determinados individuos son capaces de desarrollar una conectividad anatómica no habitual entre diferentes módulos sensoriales de la corteza cerebral. Ello les permite, por ejemplo, asociar colores o formas policromadas a letras, números y palabras. Es decir, pueden oír los colores, ver los sonidos o saborear la textura de un objeto. Así, para estos sujetos -perfectamente normales, por otra parte- la sinestesia es tan maravillosa como ingerir un tripi o entrar en un estadio místico como el que experimentaba la carmelita Santa Teresa. Su sinestesia les otorga un sentido extra, cuya pérdida lamentarían como si perdieran uno de sus sentidos.

La sinestesia mereció un programa entero de Eduard Punset en Redes, concretamente el capítulo 232, en el que entrevistó al neurólogo norteamericano Richard E. Cytowic. Sus reflexiones me parecieron sumamente curiosas, como el hecho de que lo sinestésico pone de manifiesto que la Sigue leyendo

Cómo lograr que repunte el turismo rural en España

Los datos del turismo rural se presagiaban malos para toda la península Ibérica, pero quizá no tanto. Según el INE, y aunque su sistema estadístico no nos parece totalmente fiable para el turismo rural, noviembre pasado se ha cerrado con una caída del 15,1 por ciento en España y del 26,2 por ciento en la comunidad líder en este segmento que es Castilla y León. Su Administración turística publica unos datos algo más optimistas: 107.333 pernoctaciones, con un descenso del 13,65 por ciento, que no es poco. La lógica de la crisis global se ha impuesto. Si la clientela del campo es mayoritariamente española, y el 20 por ciento de los españoles se encuentra en situación de desempleo, nada extraña que el turismo sea una de las grandes sacrificadas en el gasto per cápita. Consecuentemente, Castilla y León debería ser -y es- la comunidad autónoma que más sufriera la caída del consumo en el segmento de mercado con menor poder adquisitivo. Al desplome de la cuarta parte de su mercado natural solo puede llamársele batacazo.

Pero me consta que tanto las autoridades turísticas de la región como su sector empresarial manifiestan un sólido propósito de enmienda frente a esta coyuntura tan negativa. ¿Qué políticas Sigue leyendo