El genoma ayuda a viajar

El pasado 1 de marzo, en la Fundación Botín de Santander, me tocó dar una conferencia al hilo de la presentación oficial de la recién creada Oficina de Transformación Digital a cargo de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria, presidida por Ángel Cuevas y gestionada por Pedro Vega, que han comprendido inteligentemente la necesidad de que los empresarios cántabros superen la actual brecha digital entre la aceleración tecnológica que vivimos y la lentitud en la adaptación de los negocios a un mundo digital y globalizado.

La disertación tomaba como punto de partida el escape entrópico formulado por el astrónomo británico Arthur Eddington con la paradoja gráfica de la flecha del tiempo, a la que ya nos hemos referido aquí en alguna ocasión. Estos puntos de escape me animan a proyectar hacia la próxima década las tendencias que encuentro más relevantes desde la óptica de la industria de la hostelería y el turismo. Algunas constituyen mi actual ciclo de seminarios por diversas ciudades españolas y latinoamericanas. Una de ellas concierne, en pura lógica, a la alimentación en hoteles y Sigue leyendo

¿Acaso un hotel es una agencia de contactos?

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Sí. Lo reconozco. Las chicas del cable tienen glamour. Era una exigencia de la Compañía de Telefonía ser soltera, no utilizar gafas, tener voz dulce, brazos largos y, sobre todo, buena presencia. Sus interlocutores fantaseaban con ellas, pese a no verles el rostro ni sentir su pulso a través del auricular telefónico. Al fin y al cabo, de estas chicas solo podían esperar una conmutación del bucle de abonados desde la centralita analógica que operaban.

Organizadas por turnos, las telefonistas que desempeñaban este oficio considerado de alta tecnología entre 1920 y 1970 tenían por único cometido poner en contacto a personas en cualquier momento del día y todos los días del año, incluidos los festivos. Sigue leyendo

Google Foodle en la escuela

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La sostenibilidad medioambiental es un desafío pendiente en la industria hotelera. No tanto por la falta de conciencia adquirida en los últimos años sobre la necesidad de preservar aquello que nos ha sido legado en la naturaleza para transmitirlo a nuestros futuros legatarios. No tanto, tampoco, porque en la esencia del movimiento turístico rota el deseo de que la experiencia sea positiva, como objetivo de todo viaje es que durante todo el recorrido disfrutemos de sensaciones limpias y enriquecedoras. No tanto porque las regulaciones administradas por los responsables de la conservación de nuestro entorno nos obligan en la medida en que sus consecuencias nos afectan. No tanto, en fin, porque la higiene es la virtud epistemológica de la buena educación.

La sostenibilidad medioambiental en la industria hotelera es un desafío porque nos obliga a todos, y especialmente a los jóvenes, a indagar en el subsuelo de nuestra Sigue leyendo