A cuestas con el turismo rural

CowFace1 Anda el personal del agro un poco levantisco, no sé si por los efectos indeseados de esta crisis o porque faltan ideas con las que gobernar el negocio. No del agro paltero (de los aguacates) o del aceitero, que ya no toca pito aquel comisario europeo que llevó a muy mal traer a los aceituneros altivos de Jaén y otras zonas productoras de Iberia, la década pasada. Ahora le toca el turno al agroturismo, del que puede decirse en confianza que solo existe en funcionamiento una decena de establecimientos reales, puesto que los demás tienen de agrario nada más que el nombre. Quien no esté de acuerdo con esta afirmación que no me lo discuta a mí, sino al profesor egresado del CSIC Venancio Bote, un amigo.

A los que no gustan de llamarse agroturismos utilizan el vocablo más amplio de turismo rural, que es todo aquel establecimiento no ubicado en Madrid o Barcelona. ¿Suena a broma? Acaso la broma sea la de encontrarse con un buen número de hoteles rurales dentro de Vigo, que es pueblo no capitalino de mucha mayor habitación que Soria. O en el centro mismo de La Virgen del Camino, cerca de León, acaso porque hace unos años esta localidad era lugar de labrantíos, hoy convertida en núcleo industrioso.

Sucede lo mismo con los hoteles de golf, que confunden cuando no se les reconoce sus atributos. Me lo contaba un amigo mío golfista de pro, que viajó desde Oslo con sus palos para jugar en el campo del hotel Villa Magna, en la mismísima Castellana de Madrid, y se extrañó de encontrar por únicos hoyos los del metro de Gallardón. ¡A quién se le había ocurrido anunciar ese ex Hyatt como un hotel de golf!

Pues eso, que los negocios de la cosa verde están que trinan porque la oferta de casas rurales ha aumentado casi un 10% durante 2008, y como la ocupación ha descendido un 11%, las cuentas salen solas. El sector del caserío rural es claramente deficitario. Sus propietarios temen acabar muy golpeados por la crisis, por lo que la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural) y la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), algunas de las muchas que existen para atizar las brasas de la gresca agroturística, han emprendido una cruzada contra el parque ilegal de casas rurales en España, que se supone incluso mayor que el de las legales.

“La piratería perjudica gravemente la imagen del sector y supone competencia desleal”, acusa el presidente de Autural, Rafael Correa, para quien los males del sector estriban en la existencia de una normativa desigual en cada comunidad autónoma, con 18 leyes diferentes, y pocas ayudas públicas. Es de suponer que el representante de la mentada asociación preferiría que fuese la Unión Europea quien normalizara (¿McDonalizara?) a las casas rurales, ya que expresa cierta querencia por un mercado único, y que lo financiara todo, como hasta ahora, el programa europeo de fondos estructurales. Lo que resulta más difícil de suponer, por contradictorio, es que se persiga la piratería cuando en su erradicamiento se pretenden exacciones émulas de Barbarroja.

A ver si lo entiendo. La única condición que distinguiría la legalidad y la ilegalidad de las casas rurales es la transparencia fiscal de su actividad económica, aparte de las exigencias sanitarias y arquitectónicas, como en casa de cualquier vecino. Y si Autural está reclamando hoy a la Administración “un aplazamiento del pago de los impuestos para los alojamientos situados en poblaciones de más de 500 habitantes y fiscalidad cero para los ubicados en las de menos de 500 habitantes” está condenando a la ilegalidad a un buen puñado de casas rurales. Ya no tendría sentido su solicitud de un observatorio para controlar la piratería, pues con una exacción fiscal como la que se propone todas las casas observadas serían directamente ilegales.

Claro que si lo que se está diciendo es que la ferulenta estacionalidad del caserío rural impide cualquier normalización fiscal, a santo de qué gastar el tiempo y las ideas (malas) en cruzadas tan estériles como la de la música en mp3… Por la boca muere el pez. Al igual que la SGAE, la Autural haría bien en inventar otro modelo de negocio. Porque está muy claro que el negocio de las casas rurales de medio pelo es un mal negocio una vez que se han agotado los Leader europeos.

Se pueden seguir reclamando infinitas ayudas públicas, naturalmente, que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar.

Fernando Gallardo

Diez errores a evitar en tiempo de crisis

cirque du soleil 03 Una escuela de negocios de referencia en España, el Centro de Estudios Financieros, ha tenido los reflejos de publicar en 20 Minutos un decálogo de qué no deben hacer las empresas en la situación de crisis actual. A simple lectura, podría parecer elemental, sarcástico. Mas conviene recordarlo sin tregua porque hoteles de toda condición y provincia no se han dado todavía por enterados y siguen cometiendo errores… elementales.

Veamos.

1. Negar el impacto de la crisis: Debido en parte a su elevado componente sicológico, esta recesión ha terminado afectando a todas las empresas de todos los sectores, por lo que minimizarla a estas alturas puede ser temerario. “Incluso en el caso de empresas que aparentemente todavía no se han visto afectadas por la crisis, y aunque sólo sea en aspectos parciales, la crisis acabará afectando a casi todas las compañías del país” sostiene el CEF.

2. No extremar la cautela: Aun en época de bonanza, los hoteles no deberían descuidar sus ingresos, ni mucho menos sus gastos. Es importante seguir muy de cerca la evolución del mercado y de las ventas.

3. Descuidar la comunicación: Tanto como estar inundando de información los multimedia y las redes sociales, el silencio informativo es señal de fenecimiento. Como en todo, “hay que saber administrar las comunicaciones”, dice el estudio, ya que así “podremos neutralizar los efectos negativos de rumores e informaciones inexactas”.

4. No ponderar los costes e ingresos para cada escenario: Es justo lo toca en las crisis, replantearse objetivos para minimizar sus consecuencias negativas e imaginar nuevas fórmulas que ayuden a reconfigurar el escenario del negocio.

5. Pasar de los presupuestos y del endeudamiento: No creo que haya muchos hoteles “pasotas”, pero sí que el efecto invernadero de un hotel rural le puede hacer olvidar aspectos básicos de la gestión empresarial como ajustar la cuenta de resultados prevista sobre los gastos, que marca el estudio del CEF. En estos momentos es cuando más conviene endeudarse para sanear la empresa o lograr financiación exterior mediante la entrada de nuevos socios. Recuerdo al lector que estamos entrando en una temible fase de deflación económica y que las únicas políticas certeras para combatirla son las monetarias y las fiscales. Las primeras exigen por parte del Estado darle a la maquinilla de papel, es decir, bajar el precio del dinero y ponerlo en circulación a fin de que aumente el consumo. Y, por parte de los particulares, desechar el ahorro y gastarlo todo o invertir en la empresa, eso que yo llamo reparar las goteras. La única política fiscal admisible es aumentar el gasto público para suplir la caída de la demanda y bajar los impuestos para que los hogares puedan gastar más y reactivar la economía. Luego, poner una vela a la Virgen para que el endeudamiento no nos arruine a todos como les acaba de suceder a los islandeses.

6. Descuidar la delegación de decisiones: Frente a la incertidumbre reinante, muchas de aquellas decisiones que se delegaron en otrtas personas porque todo iba bien ahora merecen ser reconsideradas y, tal vez, “recentralizadas”.

7. Continuar sin más los proyectos e inversiones en curso: No parece muy inteligente seguir como estamos, ni bien, ni mal. Es preciso reconsiderar los proyectos en marcha o previstos, “manteniendo en el congelador aquellos que no vayan a mejorar a corto plazo los resultados o la facturación”.

8. Desatender los posibles cambios del mercado: Para ello conviene no desanimarse. Estar al loro de lo que pasa, pues cuanto más rápida sea la respuesta de la empresa frente a los cambios del mercado “mejor se podrán planificar las estrategias que permitan restablecer el negocio”. Especialmente en estos tiempos de aceleración tecnológica. Ya se arrepienten algunos hoteleros de no haber asistido al webinario que impartimos la semana pasada sobre el proyecto de constitución de un clúster empresarial y tecnológico.

9. Sobrerreaccionar: Que quiere decir ni tanto ni tan calvo. Hay quien se desespera porque no puede pagar la nómina y empieza a tirar los precios, o se apura tanto que contagia su desaliento a los empleados o, peor, a los clientes. Hay quien piensa ya en vender como sea sin un rictus de lucha por la supervivencia del negocio. En todos estos casos “se debe imponer la templanza”, asegura con buen criterio del CEF.

10. No prever los posibles escenarios una vez superada la crisis: Porque dar palos de ciego para superarla no conduce a nada si al final del túnel la luz pertenece a otros. La crisis es una oportunidad para darse un respiro y arreglar las goteras que padece el negocio, que en el caso de la costa española es un desagüe oceánico. Cuando el ciclo remonte, el panorama propio y sectorial debería resplandecer por su novedad, calidad, ingenio y también su sensualidad.

Todos estos errores hallan remedio en una sola virtud: saca lustre a tu hotel para que al final de la crisis vuelva a relucir como en época de bonanza. Ya lo dijimos en las Jornadas de Jávea. Lo que ahora toca es renovar el producto y aprender a utilizar las nuevas herramientas de su comercialización: arquitectura de los sentidos y redes sociales. Éste es el mandamiento supremo para una nueva era.

Fernando Gallardo

Colectivo Valparaíso

Colectivo Valparaíso

La aproximación al Hotel de los Sentidos sigue su curso. En Chile, los cinco arquitectos que constituyen nuestro denominado Colectivo Valparaíso se reúnen periódicamente a analizar las posibilidades técnicas del proyecto, formular nuevos conceptos en su diseño, localizar los lugares más viables para su construcción y negociar con los propietarios y las autoridades locales todo lo necesario para que este hotel vea la luz con seguridad.

Estamos estimulando a este colectivo, desde España y desde Chile, para que extraigan de sus quehaceres lo mejor de sí mismos. Que nadie dude de que lo vamos a conseguir.

Éstos son sus perfiles:

 

Carlos Seisdedos Utrera

Arquitecto, nacido en Iquique (norte de Chile), 35 años, casado y con una hija. Su especialización en Patrimonio lo hace proclive a desarrollar conceptos inherentes a la ciudad de Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad. “Estudié y trabajé en turismo por aquellos lares que me vieron nacer, generando un fuerte interés por el desierto y su habitar. Luego emigré a Santiago para terminar mis estudios de arquitectura, hasta que fui invitado o convocado hace cinco años por el arquitecto Carlos Urquiza para trabajar en el desarrollo de varios proyectos de hotelería, turismo y  gastronomía en Valparaíso”, así se presenta 6D2.

“Hemos logrado armar una oficina especializada en rehabilitación y revitalización de inmuebles con valor patrimonial. Nuestro desempeño independiente profesional nos ha llevado a desarrollar proyectos en diferentes lugares, desde proyectos de recuperación de oficinas salitreras y construcciones en tierra, en el norte de chile, proyectos turísticos en el Valle de Elqui, proyectos hoteleros y gastronómicos en Valparaíso y también en Santiago”, señala el autor de Casa Higueras, probablemente el hotel más lujoso de la ciudad y pionero en el concepto de hotel boutique que hoy afama a Valparaíso.

Carlos Seidedos y Carlos Urquiza dirigen actualmente la recuperación de una casa victoriana en el cerro Playa Ancha para uso hotelero con un alto nivel de diseño y decoración. Otros proyectos relevantes en la misma ciudad son Hotel del Vino, en el cerro Concepción , y un lodge ecológico en las islas Galápagos, Ecuador.

“Incubado en un taller de esta misma temática en el que tuve la suerte de participar, el proyecto del Hotel de los Sentidos propuesto por Fernando Gallardo y Jesús Castillo Oli supone un gran desafío personal, pero a la vez lo veo como un gran aporte a la arquitectura y hotelería que logrará revitalizar mucho más que un  inmueble de valor patrimonial; revitalizará, por sinergia, la ciudad entera de Valparaíso”, concluye este arquitecto.

 

Patricia Ojeda del Río

Arquitecta, nacida en Lovaina (Bélgica), 41 años, soltera y sin compromiso. Su peripecia familiar explica gran parte de su itinerario vital: “ luego de unos años entre belgas, mi familia se trasladó a Santiago de Chile, pero el Golpe Militar actuó como un revulsivo determinante para nuestra partida a Caracas, Venezuela. Allí vivimos ocho años, y asistí al colegio de la Alianza Francesa”. A los 15 años, Patricia regresó a Chile para terminar su educación en otro colegio de habla francesa. “Estas experiencias de cambio de países y culturas me exigieron la adaptación a diferentes culturas, lo cual ha sido determinante en mi carácter y forma de ver el mundo”, subraya la arquitecta, quien estudió más tarde Psicología y luego ingresó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional Andrés Bello, donde obtuvo su licenciatura en el año 2000.

“En estos ocho años y pico me he dedicado al quehacer de la arquitectura en el ámbito público, desarrollando proyectos de educación pública como escuelas básicas, liceos de enseñanza media y escuelas para niños de riesgo social”, informa Ojeda, cuyos trabajos han sido publicados en las ediciones del Ministerio de Educación Pública. Por otro lado, en el ámbito de la arquitectura patrimonial ha participado en la institución que tiene la tuición de los edificios protegidos por la Ley de Monumentos Nacionales, el Consejo de Monumentos Nacionales.

“Hace un año decidí ejercer la profesión de forma independiente y en este tiempo he diversificado las áreas de acción diseñando proyectos habitacionales, proyectos de arquitectura interior, realizando un plan de manejo para Monumentos Históricos y también en aquel inolvidable Taller de Arquitectura de los Sentidos que organizaron en agosto 2008 el arquitecto Jesús Castillo y el crítico de hoteles Fernando Gallardo”, concluye Patricia Ojeda, quien anda ahora enfrascada en el estudio dinámico de la espiral de los sentidos y en diversos proyectos relacionados con los anhelos del ser humano que va a habitar la arquitectura.

 

Fernando Vogel

Arquitecto y Diplomado en Gestión Inmobiliaria en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Master en Restauración Arquitectónica en la Universidad Internacional SEK. Tras haberse especializado en temas urbanos durante los últimos años de Universidad, trabajó en diversas consultorías urbanas en la segunda mitad de los años 90, periodo que aprovechó para viajar por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica en el conocimiento de proyectos urbanos y arquitectónicos de interés. Además participó en diversos seminarios y congresos, como el de la Unión Internacional de Arquitectos en Barcelona, en 1996.

“Después de verificar empíricamente la baja proporción de proyectos urbanos que en nuestro país llegan a ejecutarse según criterios de calidad arquitectónica, decidí montar una oficina dedicada al desarrollo de proyectos de arquitectura y asesorías integrales, incluyendo el área legal”, enfatiza Vogel. A partir de ahí comienzan a llover los encargos: restaurantes, bares y cafés, como los del microbarrio santiaguino Concha y Toro, que debería ser considerado por los padrinos del Proyecto Valparaíso. Su trabajo consistió en el diseño arquitectónico de estos espacio, la elección de lugares de emplazamiento e incluso la obtención de las autorizaciones de funcionamiento. “De la misma manera he abordado diversos proyectos de carácter industrial”, rubrica el arquitecto, para quien su disciplina incluye también “la búsqueda de diferentes formas de abordar los proyectos, el trabajo multidisciplinario y la intención de lograr una mirada integral y propia de la arquitectura”.

Varios de los encargos implicaron intervenciones en edificios de cierto valor patrimonial, que le condujeron a obtener un Máster en Restauración en 2005. Desde esa fecha ha participado en distintos seminarios para profundizar principalmente en esa temática. Entre los proyectos que tiene entre manos se cuentan “dos anteproyectos que actualmente estoy elaborando para Hoteles Históricos en algunos barrios patrimoniales de Santiago, y un análisis preliminar para un hotel con encanto en la costa central de Chile”, anuncia Vogel, que se confiesa además fiel lector de la guía de Hoteles con Encanto, de EL PAÍS-Aguilar.

 

Rodrigo Asencio Angulo

Arquitecto por la Universidad Mayor de Santiago de Chile, realizó sus estudios de primaria y secundaria entre Chile y Venezuela, adonde vivió siete años, en la capital, Caracas. “La opción de la arquitectura como forma de vida la tomé al entender que es la profesión más versátil”, interpreta Asencio, “donde se debe entender el desarrollo de todas las actividades para las q
ue se crean los espacios”. Al término de su carrera universitaria, trabajó en el servicio público durante cinco años, en SERVIU Vª Región, donde adquirió la experiencia necesaria en la construcción y en el diseño de proyectos gubernamentales, así como en el desarrollo social y urbano.

Paralelamente se perfeccionó en la prevención de riegos, incendios, etc., y obtuvo en la Universidad de Chile un Diplomado de Gestión Inmobiliaria, para abordar enseguida metas mayores, como el Máster en Medioambiente Urbano y Sostenibilidad (MAUS) que realizó en la Universidad politécnica de Catalunya, Barcelona. Al regreso de España se desempeñó en proyectos privados de desarrollo urbano. “Comencé entonces a trabajar en proyectos de remodelación y puesta en valor de inmuebles patrimoniales con mi propia empresa, ARQAS Arquitectura, Diseño y Construcción. Actualmente estoy desarrollando en Valparaíso diversos proyectos de turismo y gastronomía. Estos proyectos involucran desde la arquitectura a su materialización, pasando por el diseño de muebles, lámparas y todos los elementos que se incorporan en dichos proyectos”, informa el arquitecto.

Recientemente le fue adjudicado un proyecto Sercotec a través de su Taller de Carpintería Patrimonial, donde no solo se fabrican muebles de diseño, sino que se trabaja en la recuperación de inmuebles y la puesta en valor de los espacios, desde la estructura hasta los detalles constructivos.

“El atractivo que encontré en el Hotel de los Sentidos va muy de la mano con lo que me estoy dedicando hace algunos años, justamente trabajar con los sentidos de los que habitan los espacios”, subraya Asencio. “Quiero proponer allí experiencias únicas”.

 

Isabel Soto Luque

Arquitecta por la Pontificia Universidad Católica de Chile, recibió su titulación superior en 1984. En estos 20 años de ejercicio profesional, ha desarrollado su profesión en el ámbito del diseño y la construcción de viviendas, equipamiento y arquitectura interior en el Litoral Central de Chile, principalmente en Santo Domingo y San  Antonio. Es, actualmente, la coordinadora del Colectivo Valparaíso.

“Mi especial interés ha sido generar obras que dialoguen con el entorno, incorporen al sol  y acojan profundamente la vida de sus habitantes”, declara por principio Soto Luque, quien se confiesa una apasionada de la fotografía “como una forma de creación paralela que me permite canalizar mi búsqueda de color y texturas para la arquitectura”. Y añade: “en estas últimas fechas estoy incorporando nuevas exploraciones a mi quehacer; la realidad es multidimensional y compleja y surgen temas diversos que establecen insospechados cruces, como el trabajo comunitario, el patrimonio, la sustentabilidad, la armonización espacial y, muy recientemente, esta Arquitectura de los Sentidos que nos tiene reunidos a cinco arquitectos jóvenes chilenos en el apasionante experimento del Colectivo Valparaíso”.

 

Doy fe, porque fui testigo excepcional del taller, de que este colectivo de cinco arquitectos auxiliado espiritualmente por el autor de La Ruina Habitada, Jesús Castillo Oli, van a engendrar un proyecto sin parangón ni límites. La sangre que corre por sus venas es creativa, imaginativa, subversiva, extraordinariamente fértil en la conceptualización de los espacios. Pero, además, es una sangre cálida que acoge volúmenes, materiales y almas de personas. En un fluido generoso, curioso, avispado, lleno de sensibilidad y no exento de sentido práctico. Son promotores y albañiles de sus propios edificios. Por eso, porque no se les caen los anillos por trabajar en lo que aman, se han guardado en el armario todo el ego de los arquitectos y se han unido para alumbrar un experimento que nadie sabe cómo saldrá. Ni ellos mismos. Solo saben, como sé yo, que cinco mentes engendran más que una. Y que el resultado final estará más próximo que cualquier otra idea a esa terra incognita de los antiguos mapas que despiertan hoy nuestros sueños.

Pura razón de vida.

Fernando Gallardo

El vino beneficia la salud y a tu empresa

Más ideas originales para combatir la crisis. En Chile se ha organizado una campaña que bien podrían emular los hoteles de todo el mundo. Hablo del 2×1. La Vinoteca apadrina la fórmula, que alcanza a todos los restaurantes de la capital, por la que si el comensal adquiere para maridar sus platos un vino de la extensa carta que esta suerte de Quim Vila distribuye en su red se le regala otra botella de vino de la misma marca para que se lleve a su casa.

La gracia estriba en que si vino te gusta puedas darte el capricho copas-vinode continuar su libación sentado en el sofá (nunca frente al televisor). Más aún, en caso de que sobre al final de la cena media botella, o un cuarto de botella, ésta se adjunta bien precintada a la otra de regalo, con lo que se te disipa el dolor por el desperdicio que supone el vino no consumido en el restaurante. Además, su envoltorio en un bolsón ad hoc de cierto lujo contribuye a hacer más valioso nuestro producto y pensar que lo que te llevas redobla el gusto de aquel blanco o tinto que ya paladeaste en la mesa. Se trata de un perfecto ejercicio de márketing off-line, no más.

Y ahora viene lo innovador. ¿Por qué no se le ofrece al comensal que descorche su botella en la intimidad de la habitación y, mientras cena a gusto, se le tiene preparado junto a la cama del hotel una bandeja de mignardises y un par de copas para volverle más delectante su segunda botella a medianoche? O, ¿qué tal si el ofrecimiento se le procura, exaltante, en el momento de pagar “la dolorosa”? Ya se sabe que las penas, con vino, menos penas son.

Y no solo saudade. Beber vino tinto en cantidades moderadas ayuda a mejorar los procesos de pensamiento. Tal lo indica un estudio de la Universidad de Northumbria (Inglaterra), cuyos científicos administraron resveratrol –elemento esencial en el vino- a un grupo de 24 adultos que luego mejoraron su rendimiento en un test de aritmética. Esta sustancia química, mal que le pese al chismoso Santi Santamaría, ya había sido recomendada hace tiempo por sus propiedades anticancerígenas y contra la diabetes.

Fernando Gallardo

Las noches de la aldea

cartel_quercus En un marco de competencia (¿o de cooperación?) hay que tomar nota de lo que hacen los demás. No para copiarlo, que es lo fácil y hasta lo vulgar, sino para adaptarlo al negocio de cada uno. Las ideas sirven para eso, poner en marcha un proyecto, alimentar el motor con un aditivo mejor. Pues bien, el hotel Torrealdeaseñor, en cuya rehabillitación intervino el arquitecto José María Pérez Peridis, se ha puesto los violines con un programa de actividades musicales denominado “Las noches de la aldea”. En la próxima velada, que se celebrará el sábado 2 de mayo a las 21 horas, actuará la camerata Quercus, formada por dos violines, viola, violonchelo, contrabajo y piano con una interpretación de las obras de Schumann y un montaje sobre la película 8 y 1/2 de Fellini.

Lo interesante de esta iniciativa es que el concierto irá precedido de un cóctel que justifica su precio: 30 euros. Igual habría funcionado con mejores argumentos añadir una cena posterior en la tradición de los grandes estrenos operísticos, donde además del cóctel y de la representación nadie podía soslayar la crítica a la sesión delante de un ágape que disolviera los desafinados que ocasionalmente se hubieran podido producir.

En tiempo de crisis, más que bajar precios, una buena tabla de flotación para los hoteles consiste en añadir servicios. Y una dosis contenida de glamour.

Fernando Gallardo

La vorágine informacional

A partir de mañana, miércoles, se celebra en Madrid el 18º Congreso Internacional de la Word Wide Web que coincide con el 20º aniversario de su nacimiento. Como antiguo informático profesional, sigo conectado emocionalmente a las tripas de este maravilloso mundo binario que potencia nuestra más exclusiva capacidad animal -la acumulación consciente y organizada de información- hasta los límites donde nacerá un nuevo ser humano informacional.

Cuando empecé a conocer la informática (1970) solo era un pequeño universo mágico desconocido por la sociedad. Resultaba una auténtica aventura filosófica acercarse a los límites últimos de cualquier toma de decisiones para poder simular, en una máquina conceptualmente sencilla y con solo dos opciones de pensamiento (0 y 1, on y off), mecanismos complejos de razonamiento que podrían llegar a imitar la inteligencia humana. A menudo las personas ajenas a nuestro pequeño universo digital nos veían discutir a viva voz, de tú a tú, con aquellos enormes monitores que nos conectaban con el ordenador central; pensaban que estábamos un poco locos porque hablábamos con aquellos armatostes.

Lo cierto es que los insultos al monitor, e incluso los golpes, eran una constante en nuestro mundillo y siempre por la misma causa. Sabías a ciencia cierta que tú te habías equivocado y él nunca se equivocaba; y eso cabrea.

Y aunque la tecnología ha progresado exponencialmente, la mayoría de los conceptos informáticos que se manejan en la actualidad ya existían en aquella prehistoria digital y avanzan, parece que de forma inexorable, hacia lo que ya sufríamos nosotros: una forma de inteligencia que está diseñada por ti, pero que es capaz de superarte en casi todos los aspectos. Por eso resulta imprescindible estar al día en las nuevas expresiones que nos acercan a una forma de inteligencia artificial (IA) que gestionará gran parte de nuestro mundo real.

La  lógica difusa, la minería de datos, las redes sociales, la delincuencia informática, los metabuscadores, la piratería social son algunos de los nuevos galimatías semánticos con los que deberemos convivir para saber utilizar sus ventajas y prevenir sus inconvenientes y así estar un paso por delante de los problemas pero también de las oportunidades.

Sugiero aprovechar que este evento se realiza en Madrid (España) para intentar absorber la mayor cantidad posible de la información mediática que se produzca y digerirla todos juntos. Puede que al principio muchas ideas nos confundan, pero al final las palabras modelarán nuestro pensamiento y podremos vivir con naturalidad en el mundo virtual que nos espera/rodea.

Nacho Latorre, hotel Valle de Oca