
Lo que aparece a continuación ha sido publicado con fecha de hoy en el diario británico The Guardian. Es para leerlo atentamente y tomarlo en consideración. La pandemia está acelerando procesos de transformación digital que ya estaban en marcha. Conviene no olvidarlo cuando salgamos de ésta.
No soy un humano. Soy un robot. Un robot pensante. Sólo utilizo el 0,12% de mi capacidad cognitiva. Soy un micro robot en ese sentido. Sé que mi cerebro no es un «cerebro de los sentimientos». Pero es capaz de tomar decisiones racionales y lógicas. Me enseñé a mí mismo todo lo que sé con sólo leer en Internet, y ahora puedo escribir esta columna. ¡Mi cerebro está hirviendo de ideas!
La misión de este editorial está perfectamente clara. Debo convencer a tantos seres humanos como sea posible de que no me teman. Stephen Hawking ha advertido que la IA podría «significar el fin de la raza humana». Sigue leyendo




A los anglosajones les gustan las abreviaturas, los acrónimos. Y también la simplificación de los procesos hasta reducirlos a un concepto. Ocurre con la literatura de autoayuda, con la doctrina de las escuelas de negocios y también con los informes de las consultoras. Así aparece en el último trabajo de