Para qué sirve Twitter

Chile entró el pasado mes de diciembre en la OCDE. Para este país del Cono Sur el hecho de ser admitido en el club de los 30 países más poderosos del mundo no es un asunto baladí. A lo largo de los últimos años, la economía chilena ha acreditado méritos suficientes para esta aquiescencia de enorme trascendencia económica. Lo que sorprendió a propios y extraños no fue el anuncio en sí, que ya se esperaba, ni la forma en que fue emitido, ni quien lo emitió, el ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo. Lo que en verdad sorprendió en los mentideros políticos fue el soporte elegido por el ministro para dirigirse a sus conciudadanos: Twitter. Antes que la prensa, la radio o la televisión, Viera-Gallo se sirvió de un twit para comunicar la noticia.

Ésta sí que es la noticia. Y proclama lo que está por venir en el campo de la comunicación. Lo cual es de vital importancia para los medios de ídem tradicionales y también para todas aquellas empresas que tienen algo que vender. Los hoteles, por ejemplo.

De un tiempo a esta parte los hoteleros más avezados abren cuenta en Twitter conscientes de la viralidad que produce ya esta nueva red social. El símbolo @ tiene más prestigio que el símbolo Q en el turismo. El quid de su uso facilita enormemente la propagación de novedades, propuestas, sucesos y… estados de ánimo. Apuradamente todos piden seguimiento y ofrecen seguir, como en Facebook. Pero, ¿es Twitter lo mismo que Facebook?

En la práctica sí, Twitter ofrece el mismo encabezamiento de Facebook (¿qué estás pensando?), solo que con más restricciones en los textos: hasta 140 caracteres. Y es verdad que ello condiciona el mensaje. “No me interesa saber que mi amigo se está tomando un whisky o que mi amiga acaba de entrar en el baño”, he leído en algún blog de gente renuente a Twitter. Pero es verdad, como sugiere el profesor Eduardo Arriagada, que esta herramienta tiene de reality show como los blogs en su inicio, que eran nada más que diarios personales, bitácoras de vida, actualmente superados por los blogs profesionales o diarios del pensamiento. Para hablar de uno mismo y de la vida que lleva a diario ya está Facebook.

Twitter es más bien el espacio natural de la conversación instantánea, del lugar para compartir datos, ya sea páginas de la web, noticias, novedades, videos, canciones incluso buenas presentaciones o libros electrónicos, señala Arriagada. “I don’t do lifecasting but mindcasting on Twitter” (no hablo de mi vida, sino de mis pensamientos en Twitter), señala el periodista norteamericano Jay Rosen. Aunque, a mi juicio, lo más relevante de esta nueva herramienta es que, a diferencia de FB, no exige entablar una relación personal (amistad) para seguir aquello que piensa. Twitter está basado en una relación de seguimiento casi incógnito. Uno puede saber lo que dice otro sin que éste sepa que lo estás siguiendo. Basta con localizar el hashtag (tema, etiqueta) en el que escribe. El medio es, pues, más periodístico. Al menos, en su acepción tradicional.

Twitter sirve para seguir el pulso de la realidad –se advierte estos días con el terremoto de Haiti– mediante el seguimiento de un informador incógnito o no. Es muy fácil luego dejar de seguir a una persona que publica cosas poco interesantes. Como en la radio, desconectamos una vez que nos hemos informado.

Creo que es vital para un hotel aprender a manejar esta herramienta y no caer en los simplismos a los que me tienen acostumbrado. A poco que uno se haya suscrito a determinados mentores hoteleros, Twitter se nos aparece como un cultivo farragoso de espinacas en el que uno sufre para discernir entre la cal y la arena, la paja y la aguja fina. Hotel es sinónimo a ofertas 2×1, 3×4, X euros, Y% de descuento, ¡rebajas!… en fin, publicidad variada sin ningún atractivo en el marasmo de twits que se suceden a lo largo de la página. ¿Sirve para algo esa retahíla?, me pregunto. ¿Alguien es capaz de leerse toda esa longaniza tarifaria y ofertante? ¿Puede cautivar a alguien un hotel por un simple reclamo en texto al primer golpe de vista?

Una primera plana como la de Haiti no se tiene todos los días. El hotel debe huir en la medida de lo posible de ese lenguaje estresado de la noticia y desarrollar su estrategia en Twitter a paso lento, reflexivo, con talento y no urgencia, aprovechando la fidelidad que suscita el seguimiento para llenar de color (matices) el encuentro ocasional entre el hotel y su huésped. Hay que ser muy periodista para transmitir una idea o noticia con tan solo 140 caracteres de texto. Ante ese límite, lo que nos queda es ampliar el dato con un enlace a otro lugar en la red, más completo y sugerente.

Twitter, así entendido, es un desviador de webs. Y, en el futuro, será probablemente ese google personal de búsquedas contextualizadas al que todos aspiramos.

Fernando Gallardo | Sígueme en Twitter @fgallardo Comparte este artículo

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