
Adivina, adivinanza… ¿Cuál sería el mayor sueño de un empresario hotelero? No cabe la menor duda que la prohibición de la vivienda residencial. Si por esta industria fuera, los ciudadanos estarían obligados por ley al arriendo de una habitación. Que, para los bolsillos sueltos, podría extenderse a una suite o un apartamento con kitchenette y poco más.
No, la idea no es surrealista. Es lo que se deduce de las actuaciones del lobby hotelero frente a la explosión del fenómeno de los intercambios residenciales. El concepto Airbnb mueve hoy más de 9 millones de viajeros en el mundo. La oferta de alojamientos supera Sigue leyendo

Me llegan noticias fúnebres sobre lo mal que le está yendo a la que hasta hace no mucho era mi ciudad. Madrid se queja y se duele de la pérdida acelerada de turistas y su repercusión en muy diversas industrias de la capital. Mientras en España se baten récords de llegadas foráneas, Madrid se derrumba este año en un 6,7%. Y la cosa pinta peor en 2014. Madrid ya no mata.
Josep Chías, consultor turístico y profesor del Esade, publicó su último libro bajo el título de «El negocio de la felicidad» (
En días pasados se generó un intercambio de ideas en las redes sociales sobre la tendencia creciente por parte de muchos hoteles a eliminar el servicio de habitaciones. O reducirlo al mínimo… A nadie le debería extrañar una iniciativa así cuando este lujo apenas lo utilizan ya unos cuantos viajeros de negocios y huéspedes afectados por jet lag en establecimientos próximos a algún aeropuerto. Otros servicios han ido desapareciendo a lo largo de la historia. O quedando reservados únicamente para hoteles de superlujo, como el de mayordomía o el de mesa con guante blanco.
Ayer leí el enunciado de un debate en LinkedIn con el siguiente arranque: «Me he unido a este grupo porque me ronda hace mucho tiempo el crear un hotel con encanto… ¿Es una idea disparatada?» Lo firmaba