Hoy nos hemos divertido de lo lindo al leer las 10 peticiones que la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) remite al Gobierno de España para afrontar la campaña turística de verano «con ciertas garantías» (sic). De éxito, por supuesto. El presidente de la patronal hotelera, Joan Molas, está empeñado cada día más en caernos simpático. Veamos por qué.
El primer punto del decálogo se refiere a que los establecimientos hoteleros puedan aplazar los pagos a Hacienda, ya sea IRPF o IVA, y a la Seguridad Social sin recargo en meses con dificultades. Ya lo quisiéramos todos, no solamente la industria hotelera. A la patronal hotelera le convendría, tal vez, apoyar a un partido político -de los que todavía no hay- que abanderara el menor peso del Estado en la economía nacional, ya que el partido actual en el Gobierno parece tener una clara vocación recaudatoria. La tendencia, pese a las peticiones del oyente de la CEHAT, será gravar aún más a las empresas que operan en territorio español.
El segundo punto clama por unas bonificaciones fiscales en forma de incentivos para mantener las empresas a flote. Llamémoslas subvenciones. Se lee así más claro. Sin embargo, este deseo es justo lo que castigaron los españoles cuando dejaron de votar al Sigue leyendo


Hace cuatro años animábamos desde estas misma páginas a invertir en Chile. Santiago, la capital del país, que concentra a más del 40 por ciento de su población, padecía una carestía importante de plazas hoteleras frente al fuerte desarrollo que se preveía, mientras que los europeos entraban en la crisis profunda que hoy se manifiesta con inesperada virulencia precisamente en sus regiones más avanzadas. Por aquel entonces, el suelo santiaguino costaba la mitad en incluso la tercera parte menos. Los inversores
Amigo de Paradores acreditado, Matz recordará de por vida cómo transcurrió esta noche única en abril de 2012. El director del parador dispuso para el acontecimiento la mejor habitación, la 303, y un recibimiento de gala con 30 velas encendidas, el privado de las grandes ocasiones con una mesa larga ceremonial, un candelabro en el centro y servicio de guante blanco.