Diez errores a evitar en tiempo de crisis

cirque du soleil 03 Una escuela de negocios de referencia en España, el Centro de Estudios Financieros, ha tenido los reflejos de publicar en 20 Minutos un decálogo de qué no deben hacer las empresas en la situación de crisis actual. A simple lectura, podría parecer elemental, sarcástico. Mas conviene recordarlo sin tregua porque hoteles de toda condición y provincia no se han dado todavía por enterados y siguen cometiendo errores… elementales.

Veamos.

1. Negar el impacto de la crisis: Debido en parte a su elevado componente sicológico, esta recesión ha terminado afectando a todas las empresas de todos los sectores, por lo que minimizarla a estas alturas puede ser temerario. “Incluso en el caso de empresas que aparentemente todavía no se han visto afectadas por la crisis, y aunque sólo sea en aspectos parciales, la crisis acabará afectando a casi todas las compañías del país” sostiene el CEF.

2. No extremar la cautela: Aun en época de bonanza, los hoteles no deberían descuidar sus ingresos, ni mucho menos sus gastos. Es importante seguir muy de cerca la evolución del mercado y de las ventas.

3. Descuidar la comunicación: Tanto como estar inundando de información los multimedia y las redes sociales, el silencio informativo es señal de fenecimiento. Como en todo, “hay que saber administrar las comunicaciones”, dice el estudio, ya que así “podremos neutralizar los efectos negativos de rumores e informaciones inexactas”.

4. No ponderar los costes e ingresos para cada escenario: Es justo lo toca en las crisis, replantearse objetivos para minimizar sus consecuencias negativas e imaginar nuevas fórmulas que ayuden a reconfigurar el escenario del negocio.

5. Pasar de los presupuestos y del endeudamiento: No creo que haya muchos hoteles “pasotas”, pero sí que el efecto invernadero de un hotel rural le puede hacer olvidar aspectos básicos de la gestión empresarial como ajustar la cuenta de resultados prevista sobre los gastos, que marca el estudio del CEF. En estos momentos es cuando más conviene endeudarse para sanear la empresa o lograr financiación exterior mediante la entrada de nuevos socios. Recuerdo al lector que estamos entrando en una temible fase de deflación económica y que las únicas políticas certeras para combatirla son las monetarias y las fiscales. Las primeras exigen por parte del Estado darle a la maquinilla de papel, es decir, bajar el precio del dinero y ponerlo en circulación a fin de que aumente el consumo. Y, por parte de los particulares, desechar el ahorro y gastarlo todo o invertir en la empresa, eso que yo llamo reparar las goteras. La única política fiscal admisible es aumentar el gasto público para suplir la caída de la demanda y bajar los impuestos para que los hogares puedan gastar más y reactivar la economía. Luego, poner una vela a la Virgen para que el endeudamiento no nos arruine a todos como les acaba de suceder a los islandeses.

6. Descuidar la delegación de decisiones: Frente a la incertidumbre reinante, muchas de aquellas decisiones que se delegaron en otrtas personas porque todo iba bien ahora merecen ser reconsideradas y, tal vez, “recentralizadas”.

7. Continuar sin más los proyectos e inversiones en curso: No parece muy inteligente seguir como estamos, ni bien, ni mal. Es preciso reconsiderar los proyectos en marcha o previstos, “manteniendo en el congelador aquellos que no vayan a mejorar a corto plazo los resultados o la facturación”.

8. Desatender los posibles cambios del mercado: Para ello conviene no desanimarse. Estar al loro de lo que pasa, pues cuanto más rápida sea la respuesta de la empresa frente a los cambios del mercado “mejor se podrán planificar las estrategias que permitan restablecer el negocio”. Especialmente en estos tiempos de aceleración tecnológica. Ya se arrepienten algunos hoteleros de no haber asistido al webinario que impartimos la semana pasada sobre el proyecto de constitución de un clúster empresarial y tecnológico.

9. Sobrerreaccionar: Que quiere decir ni tanto ni tan calvo. Hay quien se desespera porque no puede pagar la nómina y empieza a tirar los precios, o se apura tanto que contagia su desaliento a los empleados o, peor, a los clientes. Hay quien piensa ya en vender como sea sin un rictus de lucha por la supervivencia del negocio. En todos estos casos “se debe imponer la templanza”, asegura con buen criterio del CEF.

10. No prever los posibles escenarios una vez superada la crisis: Porque dar palos de ciego para superarla no conduce a nada si al final del túnel la luz pertenece a otros. La crisis es una oportunidad para darse un respiro y arreglar las goteras que padece el negocio, que en el caso de la costa española es un desagüe oceánico. Cuando el ciclo remonte, el panorama propio y sectorial debería resplandecer por su novedad, calidad, ingenio y también su sensualidad.

Todos estos errores hallan remedio en una sola virtud: saca lustre a tu hotel para que al final de la crisis vuelva a relucir como en época de bonanza. Ya lo dijimos en las Jornadas de Jávea. Lo que ahora toca es renovar el producto y aprender a utilizar las nuevas herramientas de su comercialización: arquitectura de los sentidos y redes sociales. Éste es el mandamiento supremo para una nueva era.

Fernando Gallardo

Hermano Facebook

Espia-facebook-np En Facebook hemos sostenido una pequeña discusión en privado acerca del propósito intervencionista de la Unión Europea en reglar el uso de las redes sociales. Lógicamente, con Facebook en el punto de mira. Uno de mis contertulios, socialista, defendía que el Estado (en este caso, Bruselas) controlara cuanto se dice en estas redes sociales a fin de preservar la intimidad de las personas y proteger los derechos del consumidor. Frente a esto, los otros dos contertulios señalábamos la dificultad que representa para el Estado real intervenir en el espacio virtual, habida cuenta de su incapacidad material (no es fácil controlar a millones de internautas) y la probable falta de legitimación para legislar un espacio que no es el suyo.

Los Estados modernos se han construido a partir de la sacralización política de las naciones, cimentadas desde su origen en un territorio delimitado por unas fronteras. Sin territorio, esto es, sin suelo donde producir excedentes agrícolas, no habrían existido las naciones. Por eso el nacionalismo actual es fiduciario del campesinado como germen y sustento de la comunidad política, lo que lo convierte en una reliquia para los ciudadanos de hoy, que viajan, se comunican, comparten ideas y cultura, hacen negocios y se ganan la vida con intangibles como el conocimiento. En la sociedad del conocimiento que vivimos, el nacionalismo es un esperpento.

Mientras la Historia ha discurrido en un espacio físico, material, los Estados nacionales han tenido fácil el control de sus ciudadanos. Ahora que el espacio se vuelve virtual, inmaterial, afloran las dificultades. ¿A quién pertenece el espacio de Internet? Si el Estado podía intervenir jurídicamente en mi cosecha, en el producto de mi industria o en el resultado de mis servicios, ¿puede ahora hacer lo mismo en el espacio de mi mente? Porque si esto fuera así, y en ello trabajan los leguleyos más prestigiosos, habría que poner patas arriba todo el Derecho. Al menos desde la fundamentación teleológica del Derecho Penal que hacen Jakobs y Schmidhäuser, para los cuales no pueden constituir delito el mero pensamiento ni la mera resolución de delinquir que no haya sido puesta de manifiesto por hechos externos, ni una mera disposición de ánimo. Fundamentos en los que coinciden tanto la concepción finalista del delito como el sistema causalista.

Verdaderamente, la Unión Europea está más que incapacitada para dictar normas transfronterizas a Internet. O, ¿cómo piensa controlar mi Facebook cuando escribo lo que escribo desde Chile? Enseguida surgen otras preguntas: ¿a quién pertenece Facebook?, ¿a quién pertenece lo que escribo en Facebook?, ¿quién tiene los derechos de lo que reenvío de otros a través de Facebook?

Internet nació como una red de redes militar precisamente para burlar por escape nodal la intervención del supuesto enemigo sobre una de estas redes. El sistema, por maquiavélico, no admite control.

… A menos que emerja aquello que muchos como yo venimos vaticinando desde hace unos cuantos años: el poder global de un gobierno mundial, único legitimado para intervenir en este mundo y en el otro (no en el del más allá, reservado a Dios). G20¿Será el fin de la Historia, como preconizó Fukuyama? Quiero pensar que se trata solamente de un paso más hacia la universalidad. Y hoy mismo hemos subido un peldaño de esta escalera que nos llevará al cielo, aunque algunos no la veamos. La cumbre del G-20 (los 24 países más ricos, que representan más del 80% de la riqueza global) ha consensuado, por fin, la secuencia de construcción en menos tiempo de lo que todo el mundo cree de un Gobierno Económico Global.

Las primeras medidas son elocuentes: el Fondo Monetario Internacional refuerza su papel supervisor, el Fondo de Estabilidad Financiera aportará su ídem, los países emergentes (China, India, Brasil, Cono Sur…) incrementarán sus cuotas de poder, bajarán los tipos de interés en todos los bancos centrales, se regularán los fondos de alto riesgo y las agencias de calificación, sin perder de vista que los paraísos fiscales rebeldes estarán en el punto de mira de los gobiernos y sus ejércitos.

Y después de la economía, la sociedad y la política: el nuevo Gobierno Mundial. El Gran Hermano. Facebook.

De nosotros ahora depende si ese gobierno es totalitario o circula en libertad por nuestras venas, que son estas redes sociales con las que hoy nos comunicamos, mejoramos nuestros negocios y apuntalamos nuestro bienestar personal. De súbditos evolucionamos a ciudadanos. Y mañana seremos, al fin, personas.

Fernando Gallardo

El Santander anuncia un mal año turístico

El Banco Santander augura un mal año para España, según se desprende en su último informe sobre el sector turístico.  En 2008, la industria turística ya sufrió una fuerte contracción de la demanda. Pero 2009 aún puede ser peor. La entidad financiera prevé que el PIB turístico descienda un 3% y no ve salida razonable a la crisis hasta bien entrado el año que viene. Es una opinión, desde luego, pero siempre he pensado que Emilio Botín sabe de lo que habla.

Una de las causas perjudiciales es el aumento de valor del euro frente a la libra, que se acerca al 20%, además de la recesión que sufren los países emisores de turistas a España. Pero otro de los inconvenientes no menos relevantes es el parón estructural que impone la sobreoferta hotelera y los monocultivos turísticos de la hotelería vacacional, urbana de categoría media y rural familiar mal dimensionada. Ante este escenario de ralentización, el informe sgiere lo mismo que venimos proclamando desde hace tiempo: 2009 puede ser un año oportuno para acelerar las reformas estructurales que el sector hotelero necesita… «con inversiones que redefinan el modelo turístico español para convertirlo en un producto más moderno y competitivo».

Pero, ¿qué posibilidades tienen hoy las empresas turísticas, grandes o pequeñas, para su financiación? El Santander alienta la reconversión del turismo de sol y playa, dado que algunos países mediterráneos como Egipto y Turquía suponen una clara competencia y sus estadísticas siguen creciendo. De hecho, España ha bajado un puesto y se sitúa en sexta posición en el ranking elaborado por el Foro Económico Mundial, que valora los destinos turísticos más atractivos y competitivos. ¿Cuántos hoteles de los que participaron han suscrito la ampliación anunciada de los préstamos ICO liquidez?

La patronal hotelera española CEHAT estima en un estudio reciente elaborado por el Observatorio de la Industria Hotelera y Price WaterhouseCoopers una caída evidente de la rentabilidad y de las pernoctaciones. El grueso de los 17.000 establecimientos encuestados (un 68%) prevé un descenso notorio de su rentabilidad, pese a que los costes decrecerán gracias a la rebaja de los costes energéticos y alimentarios. También se prevé un descenso generalizado de las pernoctaciones, tanto entre los visitantes españoles como entre los extranjeros, sobre todo los británicos, por las causas arriba apuntadas.

Algo que puede agravar aún más la situación es la nueva oferta hotelera por incorporarse debido a proyectos ya iniciados entre 2004 y 2006. En un alarde de optimismo, el estudio en cuestión cifraba a principios de año la caída del precio medio en un 2%. Consuela el que luego apostille que «el aumento de la tasa de desempleo propicia que haya más candidatos» y que, en consecuencia, ello redundaría en una «mejora de la calidad del servicio».

Que el panorama está mal ya lo han subrayado Botín y la patronal del sector. Ahora los hoteles de a pie esperan soluciones, remedios, y no especialmente milagrosos. El banquero espera sacar tajada de la crisis, lo que es su perfecto derecho. Inyectará liquidez al mercado cuando éste menos se lo espere y con rendimientos ventajosos. Mientras que el patrón implora ayudas estatales en forma de ventajas fiscales -que luego solicitarán otros colectivos como agravios comparativos- y de rebajas en las aportaciones a la Seguridad Social. También se pide más gasto en campañas de promoción turística y más coordinación entre las Comunidades Autónomas.

Es lo que queda cuando ya no hay nada más que inventar. La promoción del destino turístico. Te has quedado sin un euro en el bolsillo, a duras penas llegas a final de mes y todavía hay quienes se empeñan en animarte a gastar lo que o tienes… Una reducción de impuestos es siempre bienvenida. Y cuando ya no le quede nada por ingresar al Estado, ¿a quién entonces le va a pedir audiencia el patrón?

Seamos razonables. Donde no hay, no hay. Y ya no queda mucho rascar. Más que pedir, nos tenemos que convencer de dar. La única salida a esta crisis, aparte de las bienaventuradas plegarias a Santa Rita, pasa por arreglar las goteras que cada uno tiene en su casa y visitar al vecino ofreciéndole una llave (no inglesa) para ayudarle a desatascar su lavabo. O dicho en román turistino…: redimensionar la oferta hotelera y ejercer la cooperación a través de las nuevas redes sociales.

Fernando Gallardo

¿Por quién están doblando las campanas?

bombero

Algunos empresarios hoteleros, grandes y pequeños, me han llamado esta semana como quien llama a los bomberos. Con angustia, gritando fuego. Sálvanos, por favor, que estamos llegando al límite de nuestra resistencia y la llamarada siguen creciendo. Y yo, que no tengo lona, ni manguera, ni escalera telescópica, a ver qué puedo inventar -me digo- para que en su caída no me partan la columna vertebral del templo.

Ahora leo que el presidente de la Asociación Riojana de Hoteles, Jaime Calzada, exclama chamuscado que el sector hotelero regional se encuentra al filo de su rentabilidad debido a la crisis actual, que se "está cebando" especialmente con el sector turístico (¿inmobiliario?). Calzada alerta de esta "muy grave" situación provocada por el aumento de los costes, el descenso de la demanda y de los precios de las habitaciones en un 20%, respecto a 2008. Si bien, reconoce que el número de viajeros durante este año ha sido muy similar al de 2007, e incluso ha aumentado el 1,6%.

Respecto al presente año 2009, Calzada vuelve a reconocer que se ha mantenido en la región el mismo número de hoteles, pese al descenso de ocupación registrado, ya que "ahora los turistas tienden a acortar su estancia". Además, "las perspectivas no son nada optimistas para Semana Santa", alerta el hotelero riojano.

Si yo tuviera la solución, me aclamarían como un gurú de la hotelería nacional. Pero apenas me llega el entendimiento para escribir y sacar fotos de este coloso en llamas. Observo y pienso, nada más. Por eso no comprendo qué diablos esperan la Asociación Riojana de Hoteles y otros tantos empresarios hoteleros cuando proponen para el sector turístico afectado por la crisis "una buena promoción, apoyos económicos al sector y buenas infraestructuras".

¿Les ha parecido acaso insuficiente ese tic adquirido por los directores generales de Turismo, que en cuanto les nombran para el cargo declaran que su plan estratégico es promocionar la región? ¿Cree el asociado riojano que existen pocos Fitures en España? ¿Suponen sus hoteles representados que la libertad constructiva de los últimos años, y sus respectivos planes de subvenciones europeas ha significado un escaso apoyo económico al sector? ¿Acaso deberían existir más planes Leader para el desarrollo de nuevos hoteles? ¿Son quizá escasos los aeropuertos existentes en España, tanto como abrir un segundo aeropuerto en Burgos, Valladolid, Jerez o Málaga? ¿Pide Logroño un aeropuerto? ¿Tal vez una autopista a Francia sin que pase por Irún?

Mi entendimiento, repito, no alcanza a tanto para descubrir qué esconden estas sugerentes propuestas. Mientras estudio más, o me lo explican mejor, el corto plazo impone unas soluciones bien distintas a las que presentan Calzada y su mentada Asociación.

La primera de ellas, el rezo del padrenuestro por quienes indefectiblemente están ya condenados a cerrar. Sin remedio, un 20% de la planta hotelera española (no sé a cuánto toca La Rioja)… En su acto de contrición privada deberán reflexionar sobre los errores cometidos, de igual modo que lo hace el médico cuando se le olvida el bisturí en el abdomen de su paciente, el político cuando presenta como verdad lo que es una evidente mentira o el periodista cuando secunda al político en su interesado pecado.

La segunda, que lo vengo sosteniendo desde hace un tiempo, hacer valer frente a los morituri aquellos detalles que hacen a un hotel único, singular, diferente. Porque éste será, sin pecado, el único sistema antiincendios que la razón entienda. Si la clientela escasea, y encima gasta menos, la matemática me obliga a razonar que los hoteles supervivientes a la quema serán por suerte los más atractivos al ojo del turista accidental.

Por consiguiente, antes de cualquier iniciativa de plazo largo como la cacareada mejora de las infraestructuras públicas, el interrogante que debe resolver el gremio hotelero imperiosamente es quién distingue y se distingue, quién acredita capacidad para atraer o amasa la virtud de conquistar, quién sostiene los mejores argumentos para tocar la fibra sensible (o el bolsillo prieto) de los viajeros en economía de guerra. En suma, quién ora et labora por afrontar con ciertas garantías esta crisis.

Lo demás son fantasías urdidas por los epígonos de Fukuyama o los adláteres del optimismo antropológico que ha venido preconizando el perpetuum mobile del crecimiento económico. O, peor, por aquellos que ahora hacen dejación de sus responsabilidades creando una cortina de humo tóxica incluso para el cuerpo de bomberos.

Fernando Gallardo

Proteger la marca de nuestro hotel en Internet

La Red nos ha cogido tan a trasmano que aún no nos damos cuenta de algunas cuestiones que nos están afectando gravemente. Reflexionemos acerca de la protección de nuestra marca en Internet.

Todos sabemos que para poder proteger nuestra marca debemos tenerla registrada. No vale con tener un dominio de Internet. Es importante que procedamos a registrar bien el nombre comercial o bien la propia marca (nombre e imagen de logotipo que utilizamos) en la oficina de patentes y marcas (Oficina española en http://www.oepm.es), (Oficina Europea http://www.oami.eu ). Esta protección impide que otro establecimiento o un tercero utilicen nuestro nombre o marca sin nuestro permiso en cualquier medio.

Debemos considerar a Internet un medio más en el que pueden estar utilizando nuestra marca indebidamente. Aunque a veces me sorprende escuchar a algún hotelero indicando que cuando alguien utiliza su marca para venderle en Internet al menos alguien le está vendiendo, no olvidemos que si nuestra marca está siendo utilizada para posicionamiento de terceros estamos provocándonos un gran daño al fomentar nuestra dependencia comercial y falta de relación directa con el cliente. Daño que en cualquier momento se puede volver en nuestra contra.

Ejemplo 1: Nuestra marca utilizada en el posicionamiento natural de terceros.

Si entramos en Google.es y buscamos el hotel «alfonso xiii» encontraremos que uno de los primeros resultados naturales es http://www.hotel-alfonsoxiii.com. Aparentemente esa es la página del hotel: es el primer resultado que aparece, al menos cuando yo lo he hecho. El dominio coincide con el nombre del hotel… Si pinchamos podemos pensar que estamos en la página oficial del hotel Alfonso XIII de Sevilla. Pero, ¿esto es verdad?

Si accedemos a Register.es podremos averiguar que el dominio http://www.hotel-alfonsoxiii.com está registrado por Riccardo Barbieri, de Sevilla. Al entrar en el mismo, detectamos que es una web de intermediación turística que, además de ese hotel, ofrece otros hoteles en Sevilla y en otros lugares con el soporte de Booking.com. Es decir, cualquier cliente que busque el hotel Alfonso XIII y crea haberlo encontrado sería derivado a otros establecimientos. Todo ello utilizando la marca “Hotel Alfonso XIII” para atraerlo.

Por cierto, la página oficial del hotel Alfonso XIII la tiene Starwood en http://www.luxurycollection.com/alfonsoxiii. No crea nadie que esta situación es rara. Hemos detectado pequeños hoteles independientes en ciudades aparentemente de poco tránsito a los que les ocurría lo mismo.

¿Qué podemos hacer en este caso? Es difícil, aunque no imposible, conseguir algo en esta situación. Al ser un posicionamiento en búsquedas naturales, Google no protege la marca. Para entenderlo, es como si un artículo de reseña del hotel Alfonso XIII hecho por un tercero no pudiera posicionarse en el primer lugar de resultados al buscar ese hotel. Así pues, las vías que podemos seguir son:

Primera. Negociar amistosamente con el propietario del dominio el cese de esa actividad, la compra de ese dominio o, cuanto menos, el cierre de nuestras ventas en su dominio. En el utópico supuesto de que algún día los hoteleros caminaran juntos, se podría boicotear a quien usara estas prácticas agresivas cerrándole las ventas.

Segunda. En caso de desacuerdo y daño grave, proceder a reclamar la propiedad del dominio que nos está suplantando la identidad. Esto sólo podremos realizarlo en determinados supuestos (que tengamos la marca registrada, que coincida con el dominio, que nuestro registro sea anterior al dominio, que nos esté provocando daño comercial). Más información en http://www.wipo.int/amc/es/domains/.

Tercera. Trabajar nuestro posicionamiento natural para conseguir que el dominio auténtico que nos representa esté mejor situado que el que trata de suplantarnos.

Ejemplo 2: Nuestra marca utilizada en campañas publicitarias on-line de terceros.

Si buscamos el magnífico hotel que Darío Martínez dirige en Zafra (Badajoz), el Huerta Honda, e introducimos en el cajetín de búsqueda de Google las palabras «hotel huerta honda», obtenemos que en los anuncios patrocinados aparece un anuncio de Booking.com (vaya, que casualidad, el mismo que suplanta al Alfonso XIII). Aunque el hotel Huerta Honda está posicionado el primero en los resultados naturales, este anuncio es un importante reclamo que puede hacer derivar clics hacia Booking.com en vez de hacia el propio hotel en http://www.hotelhuertahonda.com. En este caso, el anunciante Booking.com se está publicitando mediante la utilización del nombre del hotel como palabra clave y captando tráfico con su marca.

¿Qué podemos hacer en este caso? Aquí las soluciones son más fáciles porque se está utilizando un medio publicitario como el sistema de publicación de anuncios de Google (Adwords). Con que las vías que podemos seguir son:

Primera. Negociar amistosamente con el anunciante que utiliza la marca, en este caso Booking.com, que deje de utilizar nuestro nombre en campañas publicitarias. Conozco algún caso de hoteles que, aunque han tenido que insistir, lo han conseguido amistosamente con otros anunciantes de canales de intermediación.

Segunda. En caso de desacuerdo reclamar a Google el cierre de campañas publicitarias basadas en nuestro nombre. Para conseguirlo es necesario que nuestra marca esté registrada. Toda la información necesaria y el formulario para reclamar a Google se encuentra en la dirección http://www.google.es/tm_complaint.html#1 El formulario a utilizar está en la dirección https://services.google.com/inquiry/aw_tmcomplaint?hl=es. Este formulario además nos permite introducir excepciones en la cuenta de Adwords (en caso de que se tenga) para que el hotel se pueda publicitar con la marca registrada legalmente.

Es ideal la situación de las grandes marcas que consiguen que las mismas estén posicionadas las primeras en resultados naturales y además ellos sean los únicos anunciantes con la misma. Atraen todo el tráfico de esa búsqueda. Probemos buscando “melia” o “nh”.

Ahora descubramos el lugar que ocupa nuestro establecimiento para consultas de marca en buscadores, y el hecho de que pueda haber anunciantes que estén utilizando nuestro nombre. Recordemos registrar cuanto antes nuestra marca en caso de que no lo hayamos hecho ya.

Ignacio Sánchez Rubio, Todotur.com y Todotur.net

Han matado al calvo de la lotería

Que los bancos son los culpables de la recesión económica actual es algo que nadie pone ya en duda. Me lo decía el otro día un experto en crisis. El sistema bancario internacional se ha confabulado contra nuestro calvo de la suerte. Su soplo, con la mano bien abierta de euros, nos tocaba a todos de presentes antaño impensables. Nada de varitas mágicas, que eso pertenecía a la iconografía feérica. Nuestro calvo nos hacía ricos a soplidos.

Hasta que los bancos dijeron basta, los muy c… Te habían suspendido en Literatura o en Historia del Arte, me informaba el experto, y su soplo te catapultaba hacia el éxito por la vía directa del emprendimiento hotelero. Te daba un ataque de estrés, y su soplo te encaminaba hacia el edén de la pausa y el paisajismo zen. Y si recibías en herencia una casona o un cortijete ya ni te cuento, apostillaba el individuo con estudiado ademán de retirar sus anteojos de la hoja Excel.

El soplo del calvo consistía en un simple acto ante notario. Era la terapia del préstamo bancario. Suspendido como estabas en el currículo universitario, atacado de los nervios como las mujeres de Almodóvar, rentista incómodo de esa ruina que te había legado la abuela, acudías a tu sucursal sin corbata ni nada y salías a los pocos minutos con un crédito hipotecario para montar un hotel con encanto. Obviamente, salías… encantado.

Al cabo del tiempo, te dabas cuenta del incordio en que te habías metido. Aquello te superaba. No tolerabas las exigencias de tus huéspedes. Menos mal que no se te había ocurrido dar cenas, que igual la ocurrencia te habría costado el divorcio. Pero, ¡anda que irte a un lugar tan perdido para recibir a turistas protestones de fin de semana! Y tus hijos, con el prurito que te daba el saberte su mecenas en la vida…, nada de nada, que se van a estudiar ingeniería comercial a Boston, que no te jubilan en el hotelito de marras, que te ves caduco mirando cómo tu mujer hace camas. Un empresario te sentías, y ¿en qué has caído?: en un obrero de la habitación… No puede ser. Hay que viajar más, ir más al cine y conocer más qué es lo que se cuece en la ciudad.Un día te llamaban del banco. Ese calvo del anuncio se está volviendo un poco incómodo, ¿no? Me dice que este mes no he podido pagar la hipoteca. Pues habrá que darle una solución, digo yo. Vuelvo a sentarme frente al apoderado. ¡Cómo voy a pagar ninguna hipoteca si no me entra ningún cliente! Entonces habrá que hacer algo, me urge. Le miro sorprendido. Ah, ¿y qué se puede hacer? Pues por la cuenta que nos trae -a él, sobre todo- lo apropiado es pedir un nuevo crédito de mayor cuantía que liquide el hipotecario actual y así podrás tirar unos cuantos años más. Mmmm… Se ve que contratan a seres pensantes en este banco, te dices. Y sellas el acuerdo con un apretón de manos.

Ya has regresado a tu hotel. Con pasta nueva que te huele en los bolsillos incluso te permites contratar a un portero de noche. Y, más tarde, a un director de hotel. ¿Con solo ocho habitaciones?, te replica en la Asociación. Y tú: sabrán éstos cuál es mi negocio, que no se metan en donde no deben, son la competencia y mejor será no hacerles caso, ay si la envidia fuera tiña…, es el mal nacional: la envidia, sí.

Galopa, caballo cuatralbo, que el soplo del calvo es tuyo.

Me anuncia el experto que ese hotelero tuvo que presentarse el otro día a pedir otro crédito para amortizar el anterior… lógicamente aumentado. Se presentó tan campante en la sucursal, pero ya no estaba el empleado pensante. Tampoco consiguió el préstamo solicitado. Le comunicaron que el primero había sido despedido por los nuevos gerentes del banco y el segundo era inviable, pues habían matado de paso al calvo y su bufido.

Qué ingratos, musitó el hotelero a requerimiento del experto. No puede ser que estos banqueros estén asfixiando a emprendedores como yo. Van a provocar un estrangulamiento de la economía. Ellos son los culpables de la crisis, los avariciosos que nos han prometido el paraíso de las hipotecas y hora se reparten entre sí los pingües beneficios de nuestros ahorros. Deberíamos nacionalizar la banca. Y que el Estado nos abra, en razón del libre mercado, todas las líneas de crédito que necesitamos los empresarios para seguir empujando la economía. Si nuestros empleados van al paro será porque los bancos hayan querido y el Gobierno haya hecho la vista gorda.

Interrumpí en este punto al experto. Me asaltaba una duda, y no deseaba que me malinterpretara. Sobre todo, no quería que me tomara por un banquero. Tragué saliva, por si me estaba considerando políticamente incorrecto, y le espeté:

¿Discúlpeme, pero qué tiene que ver el calvo de la Lotería Nacional en todo esto?

Fernando Gallardo