Existe una clara preocupación por el descanso en la habitación. Es incomprensible que la estructura típica en forma de L no haya cambiado un ápice desde que César Ritz introdujo el cuarto de baño en los dormitorios. También que el mobiliario siga igual de funcional que durante todo el siglo XX, el siglo de la explosión hotelera en el mundo. O que muchos establecimientos se resistan a ofrecer gratis el acceso wifi a Internet. O que la diatriba ducha-bañera continúe sin resolverse del todo en los cuartos de baño.

Lo que sí ha progresado mucho, fruto del interés por el análisis del sueño y la investigación sobre los modos del dormir, es el confort del lecho y la conceptualización del colchón.
Todas las cadenas hoteleras, grandes y pequeñas, han estudiado en algún momento este mueble tan importante para el descanso del huésped. A mis manos ha llegado el informe Sigue leyendo

Caen en mis manos varias de estas cajas que se venden en los hipermercados junto a las legumbres y los calzoncillos al por mayor. Todas preciosas, envueltas en celofán, blancas o de colorines, como si el súper quisiera con ellas sustituir el contenido de aquellas góndolas antaño repletas de cedés musicales, música hoy pirateada también al por mayor en webs de infernales garabatos. O tal vez sí, eso es justamente lo que pretenden los jefes departamentales del retail. Un reemplazo camuflado de aquellos discos con los que vibramos en nuestros años sin Internet. Un sutil trueque del valor música por un más actualizado valor hotel, restaurante, balneario, acuario, squad, surf, bicicleta, patinete o experiencia sin igual.
Éste no es un juego de adivinanzas. No anticipamos el futuro. Nunca tuvimos una bola de cristal. Aquí detectamos tendencias. Observamos lo que pasa, estamos atentos a lo que se mueve, cruzamos los datos obtenidos y, ordenada la casa, nos atrevemos a pronosticar qué puede ocurrir en los próximos meses. Porque quedarse en el pasado no hace vivir el futuro.