El dilema bizantino de las agencias de viajes

agente-de-viajesEl 1 de enero de 2020 existe la posibilidad de que publique una foto en Instagram en la que aparecería vestido de verde con bastón y bombín.

Mis lectores más fieles, aquellos que llevan leyéndome desde hace 39 años, que alguno habrá, conceden cierta verosimilitud a esta proclamación. Entienden que hay gustos para todos los colores y colores para todos los gustos. Quizá el gris del amanecer ese día de Año Nuevo destiña un poco el verde de mi gabán, pero el fulgor del bombín encima de mi cabeza distinguirá suficientemente mi figura surgida de entre la neblina matinal. Y así podrán certificar, ante notario si cabe, que mi aspecto en Instagram será glauco como un alga marina.

Por el contrario, mis detractores, que también los habrá y serán fieles lectores, pues de lo contrario no podrían detraer nada de cuanto suscribo, ponen en duda el presentimiento de mis seguidores, ya que consideran esta tonalidad proviniente de la Sigue leyendo

Un lugar en el que vivir

Viajar a París obliga a visitar la torre Eiffel. En Londres nadie quiere perderse una foto con el Big Ben detrás. Barcelona es para ver a Gaudí si no se es ciego. Claro que para fotos, nada como el Taj Mahal y su aura romántica. A Nueva York se va a ver rascacielos, y, si la carótida responde a tanto pasmo vertical, un musical en Broadway puede estar muy bien para despedir la jornada. Hoy es jueves, esto es Bruselas.

Así han sido los episodios geográficos desde que el turismo es turismo y las agencias de viajes, agencias de viajes. Da lo mismo TuiHalcónRumbo, Despegar, Booking, o Viajes El Corte Inglés. Sus reclamos destilan todos una cantinela parecida, clásica, repetitiva… «Migra hacia el calor Lanzarote», «Descubre el encanto y la luz de Lisboa», Sigue leyendo

De la economía sumergida a la emergida

Millones al abrigo

Una visión perversa de la economía colaborativa se está instalando estos días en la sociedad. Su autoría reside en las patronales hoteleras, que ven el fenómeno creciente del alquiler de viviendas particulares como una amenaza a su status quo vigente. En España, la patronal CEHAT canaliza esta visión con algunos ingredientes surrealistas, propios de un país que ha sido la patria de Dalí. Su secretario general, Ramón Estalella, pide a las autoridades que se regule este alquiler bajo la figura de una agencia de viajes y se obligue a su principal promotor, Airbnb, a inscribirse obligatoriamente en el registro de agencias de viajes. Porque esta actividad de alquiler entre particulares, sostiene Estalella, incurre en lo que se denomina «economía sumergida», esto es que comete fraude fiscal.

Por supuesto que las posibilidades de considerar el alquiler de viviendas particulares como una actividad de intermediación turística no tiene visos de prosperar. No porque el legislador, desmenuzando la actividad, considere que una empresa cuyo negocio es poner en contacto al propietario de una vivienda y su inquilino temporal no pueda ser Sigue leyendo