El sindicato de los robots turísticos

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El nuevo secretario general de UGT, Pepe Álvarez, está resuelto a cargarse el Estado de Bienestar en España. Muy seguramente a los trabajadores de su sindicato no les hará mucha gracia, pero su visión de los cambios que estamos viviendo con la transformación de nuestra sociedad analógica en una sociedad digital así lo garantiza. Álvarez comienza a darle vuelta a una idea tan insólita como demoledora: “que los robots coticen a la Seguridad Social”.

Es probable que el líder sindicalista haya sido inspirado por un proyecto del Parlamento Europeo que quizá no vea la luz después del Brexit. El riesgo que corren Sigue leyendo

Ya están aquí

cprtana

Rutinas domésticas. Acabo de adquirir por Internet unas persianas para matizar la luz violenta del amanecer que llega a mi ventana desde el East River neoyorquino. Todo el proceso de compra ha sido automático y rápido, aunque el sitio me ofrecía desde el principio la posibilidad de ejecutarlo vía chat con una atención personalizada. Ante una duda de último momento sobre las ventajas del aluminio en láminas frente a la madera clásica veneciana, opté por requerir la ayuda en línea de Michael. Su atención, debo significarlo, ha sido precisa y amable, exhaustiva y esclarecedora, tanto que incluso podía haberla recibido en tres idiomas. De haber escogido el español, me habría atendido Mario. Si hubiera pedido mantener la conversación en francés, Yves habría sido mi interlocutor.

Cuál no habrá sido mi sorpresa que solo al final del chat he advertido que Michael no era una persona en línea, sino un robot de avanzadas prestaciones. Un sistema de inteligencia artificial de esos que hoy empiezan a conocerse por machine learning. Esto es, un autómata que aprende por sí mismo y es capaz de improvisar una conversación en clave humana con los mimbres del mejor vendedor o experto en el marketing de persianas. Si me he percatado de su acento tecnológico ha sido por la rapidez mostrada en deletrear el código del producto al que se estaba refiriendo. Ni la taquígrafa personal de Ferran Adrià habría conseguido escribirlo tan rápido. Sigue leyendo

ALO ya tiene pareja

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La noche que pasé en el hotel Aloft Silicon Valley, en Cupertino, tenía por único objetivo comprobar si el mayordomo robótico A.L.O. trabajaba de verdad o era un vago redomado. Sabemos que una de las grandes ventajas de un empleado robótico frente a uno humano es que su productividad puede ser verificada al dedillo. No necesita descansar, no requiere alimentarse, carece de ideología sindical y, además, todos sus movimientos laborales se guardan en la nube a disposición de quien tenga el control de su sistema operativo. Pero, como máquina que es, también se avería. Y pierde aceite.

Para un hotel de 172 habitaciones era un desafío saber cuántos requerimientos de A.L.O. hacía la clientela aquel día de agosto. Que si tráeme una Coca Cola, que si sírveme un snack frío en la habitación, que si ahora quiero unos hielitos… Lo cierto es que durante las 24 horas de mi estancia no vi al robot parado, conectado a su cargador Sigue leyendo

La recepcionista geminoide

Una de las tendencias más pronunciadas que se vislumbran para esta década que ahora comienza en el sector hotelero es la robótica. Las aplicaciones en este campo son infinitas o, al menos, tan ilimitadas como la imaginación humana. Su uso y extensión ya no depende solamente de los laboratorios de robótica, como los miles que han proliferado en Japón, el país más avanzado del mundo, sino de la voluntad, perseverancia, ingenio y cultura de la innovación que pongan sobre la mesa (de sus despachos) los propietarios o gerentes de hotel.

Imaginémonos por un instante todo lo que podría dar de sí en la recepción de un hotel este androide experimental creada en el departamento de robótica de la Universidad de Osaka con el nombre de Geminoide F.

Se me dirá enseguida que he caído en ilusión de los replicantes (Blade Runner, de Ridley Scott) y que nada podrá sustituir a una joven recepcionista de carne y hueso capaz de hacernos sentir cómplices de su humana presencia e incluso de sus humanos olvidos, errores o displicencias. Pero, Sigue leyendo