¿Será Airbnb el próximo Booking?

iPadUno de los artículos más leídos en este Foro ha sido el que publicamos un tiempo atrás sobre Airbnb y su inalienable derecho a existir. En él reflexionábamos sobre la imparable expansión de esta plataforma digital, no ya como empresa, sino como un modo disruptivo de entender el turismo. Hoy nos toca disertar sobre lo que puede llegar a ser, si es que el ejército enemigo —cada día más numeroso y mejor pertrechado— no lo tumba.

Al principio, yo mismo pensé que Airbnb venía a ocupar un nicho de alojamientos que nadie había querido, o podido, gestionar digitalmente, dada la dispersión de oferta y la variedad de caracteres que se les supone a los dueños de viviendas interesados en ponerlas en alquiler por periodos. Pero, después de una profunda reflexión sobre el enfoque estratégico de esta compañía, diferentes intercambios de pareceres con agentes del sector turístico en Nueva York —origen de su fundador, Brian Chesky— y el seguimiento interesado del estratega hotelero norteamericano Chip Conley, con quien he mantenido algunos intercambios epistolares sobre la materia, confieso que mi impresión hoy es radicalmente distinta a la original. Airbnb quiere entrar, no solo en el Sigue leyendo

Glosofobia y otros miedos profesionales

comunicación

Nuestra experiencia en la ronda de seminarios de innovación hotelera 2013 tuvo como frutos principales el intercambio de información y reflexiones entre los empresarios turísticos asistentes. Unos 800 hoteleros, si sumamos los eventos celebrados en Santander, Zaragoza, Granada, Sevilla, Málaga, Cádiz, Santiago de Compostela y Lanzarote. Pero, más allá de la materia objeto de análisis (el servicio en el turismo del mañana), lo que motivó la satisfacción general fue el trabajo en red de los asistentes, que organizamos para estimular negocio y conocimiento entre ponencias y debates. Presentamos nuevos productos turísticos, alentamos a que los participantes dialogaran Sigue leyendo

Pagarás el hotel con tu móvil

Es mi rutina diaria en Nueva York. Si no alcanzo a tomar el metro, llamo a un taxi de los miles que circulan arriba y abajo por las avenidas. Apenas me subo, desembolso el iPhone y tapeo la app Way2Ride a la que están suscritos la mayoría de los taxistas. Otros usan cada vez más la controvertida Uber. Nada más abrirse la aplicación, aparecen dos botones: I Need A Taxi, que me serviría para avisar a alguno en caso de vivir en el extrarradio, y I’m In The Taxi, con el que voy a señalar que ya estoy montado en él. Y nada más. Al llegar a mi destino, como sugiere el anuncio de televisión ad hoc, abro la puerta y saludo al taxista que me ha transportado hasta ahí con un complaciente bye bye.

En Nueva York va siendo habitual no pagar los taxis. Ni alguna que otra bagatela de las que se venden en los almacenes Macy’s. Pronto tampoco habrá que abonar los viajes en Sigue leyendo