De la economía sumergida a la emergida

Millones al abrigoUna visión perversa de la economía colaborativa se está instalando estos días en la sociedad. Su autoría reside en las patronales hoteleras, que ven el fenómeno creciente del alquiler de viviendas particulares como una amenaza a su status quo vigente. En España, la patronal CEHAT canaliza esta visión con algunos ingredientes surrealistas, propios de un país que ha sido la patria de Dalí. Su secretario general, Ramón Estalella, pide a las autoridades que se regule este alquiler bajo la figura de una agencia de viajes y se obligue a su principal promotor, Airbnb, a inscribirse obligatoriamente en el registro de agencias de viajes. Porque esta actividad de alquiler entre particulares, sostiene Estalella, incurre en lo que se denomina “economía sumergida”, esto es que comete fraude fiscal.

Por supuesto que las posibilidades de considerar el alquiler de viviendas particulares como una actividad de intermediación turística no tiene visos de prosperar. No porque el legislador, desmenuzando la actividad, considere que una empresa cuyo negocio es poner en contacto al propietario de una vivienda y su inquilino temporal no pueda ser Sigue leyendo

El huésped no tiene la culpa

El huésped no tiene la culpaLa dura contestación a mi artículo Mal servicio con nocturnidad y alevosía, escrito el pasado 17 de junio pero resucitado sospechosamente dos meses después, debe conducirnos a una nueva reflexión sobre el trabajo de recepcionista de hotel. No entro a valorar los numerosos exabruptos recibidos —y no publicados—, ni siquiera a criticar la dislexia contestataria de quienes se esfuerzan en la sátira de frases y ejemplos contrarios a los expuestos en el artículo. Se comprende que la ofuscación de su lectura les ha llevado a interpretar el texto en las antípodas de cómo está escrito.

Así, la befa en torno a la factibilidad de que un familiar o amigo del recepcionista acudiera en su ayuda para resolver el problema de la huésped fue iniciada sin advertir que el párrafo siguiente invalidaba tal posibilidad mediante su inicio:

Sin embargo, la solución más adecuada a este problema obliga a la previsión de todos los problemas que pudieran ocurrir en un hotel y haber almacenado, en el botiquín pertinente, aunque no preceptivo, las compresas solicitadas por ser algo de interés general y de uso bastante habitual entre los clientes de sexo distinto al del recepcionista o el encargado del almacén.

La ocurrencia a la hora de sugerirlo por mi parte no fue una banalidad, pues sucedió ante mis ojos una vez en un hotel asiático en que el recepcionista recurrió a un familiar suyo Sigue leyendo

Por qué Airbnb es el enemigo

Airbnb o cadenas hoteleras internacionalesNumerosos hoteleros, más de los que me gustaría a mí, se equivocan cuando piensan que Airbnb es el enemigo número 1 de la industria hotelera. Una y otra vez se empeñan en identificar la libre concurrencia de intermediarios como un desprecio a la ley, el espíritu emprendedor como una contravención del espíritu corporativo, el régimen de tributación fiscal como un agravio comparativo al pago de impuestos preestablecido (que muchos se saltan en cuanto las cosas van mal, como les ha sucedido a los ‘turísticos’ Gerardo Díaz Ferran y Arturo Fernández. Ya hemos analizado suficientemente en pasados artículos (Airbnb y el inalienable derecho a existir¿Será Airbnb el próximo Booking?) los cambios profundos que se vislumbran en el horizonte 2020 de la distribución turística y quiénes serán los nuevos protagonistas de este futuro tan inmediato.

Se equivocan los hoteleros confundidos con la aparición de este nuevo actor en la intermediación turística porque el sello Airbnb acabará siendo tan codiciado por todos Sigue leyendo

El declinante poder de la institucionalidad

críticosHace unos años, la revista DT entrevistó a los críticos más rutilantes del momento: Carlos Boyero, cine; Víctor Lenore, música; Rosa Belmonte, televisión; y quien esto escribe, en hoteles. Nuestras opiniones gozaban de un alto crédito entre la población interesada en estas disciplinas, que sumaban cientos de miles o, muy probablemente, millones de lectores. Recomendar un establecimiento hotelero otorgaba un gran favor tanto a su propietario como al que lo disfrutaba después como huésped, y no había día en que mi buzón —el electrónico y el físico— se llenara de agradecimiento, cumplidos y experiencias contrastadas que servían para incrementar el acervo personal de información turística organizada en una potente base de datos.

Hasta que aterrizó Tripadvisor y toda su artillería tecnológica haciendo enseguida pequeña esa base de datos de 13.000 hoteles a razón de 280 datos sobre cada establecimiento. Me imagino que ninguno de mis colegas convocados por la revista DT Sigue leyendo

Hospitalidad japonesa

Patrick SvenssonSi un país simboliza lo que venimos pregonando como liturgias, es decir, ese jardín de elaborados rituales que persiguen la levitación metafísica del huésped en un alojamiento turístico de condición humana debemos viajar al Sol Naciente. Kioto es la expresión de la delicadeza más estudiada. Sus engawa son ceremoniales, sus ryokan, casi celestiales, tanto como casi virginales son sus geishas y sus maikos. Pero no hay que subirse a este altar para comprobar lo poética que es una bienvenida a la japonesa. La capital, Tokio, con su abigarramiento de rascacielos y sus bulliciosas intersecciones de avenidas, nos sorprende en cada rincón con sus devocionarios botánicos que señalan el tránsito de purificación a seguir entre el convulsionado universo exterior y la paz refinada del hogar.

Mediante la escenificación de lo vivido en unos grandes almacenes, el escritor y periodista del New York Times, Oliver Strand, ecualiza el sonido interior de la Sigue leyendo

Renovarse o morir en el fútbol y en la vida

Vicente del BosqueHace ahora cuatro años escribíamos estas líneas sobre el triunfo total de la Roja, la selección española de fútbol. Aplaudíamos, ensalzábamos, las cualidades que la llevaron al podio de los campeones: humildad, discreción, camaradería, orden, disciplina, innovación, estrategia, ingenio, competición, amor propio, entrega, denuedo, entereza, simpatía, desinhibición, sencillez, limpieza y juego bonito. Apuntábamos, además, que el empresariado turístico podía tomar buena nota de lo sucedido y ofrecer a sus huéspedes los mismos argumentos para ganárselos: mucha elegancia, camaradería entre todos los actores del sector, paciencia y ganas de trabajar, pase corto en la gestión y no pelotazo, humildad y no soberbia, esponjamiento del campo y no la edificación del bunker en que muchas veces uno se encastilla frente a los problemas sobrevenidos desde el exterior.

La catástrofe vivida por esta misma selección en el Mundial de Brasil nos debe servir ahora para añadir otra cualidad más a la lista. Una característica que no supimos prever, pero que se convertirá en la asignatura pendiente de España durante los próximos años en todos los órdenes. En el deportivo y en el cultural. En el social y en el tecnológico. Sigue leyendo

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