Un coctel de 6 millones de dólares

Jigger Cocktail Bar

Inauguración del Jigger Cocktail Bar, de David Ríos, en Bilbao

tuit coctel

Con este tuit celebré esta semana la llegada de un bartender excepcional, Diego Cabrera, al «quilombo» digital de la Ruina Habitada. Nunca he estado en su bar por no cometer el sacrilegio de pedirle mi bebida favorita después del vino y la cerveza: ¡un gin tonic sin gin, por favor! Pero he coincidido con él en algunos saraos madrileños, especialmente el que me llevó a convocarlo hace más de tres años, junto a otros conocidos barmen, para debatir sobre el espacio del bar en la hotelería. Repensar el bar, se llamaba el encuentro que patrocinó la marca francesa de champagne Mumm. Además Sigue leyendo

Glosofobia y otros miedos profesionales

comunicación

Nuestra experiencia en la ronda de seminarios de innovación hotelera 2013 tuvo como frutos principales el intercambio de información y reflexiones entre los empresarios turísticos asistentes. Unos 800 hoteleros, si sumamos los eventos celebrados en Santander, Zaragoza, Granada, Sevilla, Málaga, Cádiz, Santiago de Compostela y Lanzarote. Pero, más allá de la materia objeto de análisis (el servicio en el turismo del mañana), lo que motivó la satisfacción general fue el trabajo en red de los asistentes, que organizamos para estimular negocio y conocimiento entre ponencias y debates. Presentamos nuevos productos turísticos, alentamos a que los participantes dialogaran Sigue leyendo

Airbnb y el inalienable derecho a existir

airbnb

Adivina, adivinanza… ¿Cuál sería el mayor sueño de un empresario hotelero? No cabe la menor duda que la prohibición de la vivienda residencial. Si por esta industria fuera, los ciudadanos estarían obligados por ley al arriendo de una habitación. Que, para los bolsillos sueltos, podría extenderse a una suite o un apartamento con kitchenette y poco más.

No, la idea no es surrealista. Es lo que se deduce de las actuaciones del lobby hotelero frente a la explosión del fenómeno de los intercambios residenciales. El concepto Airbnb mueve hoy más de 9 millones de viajeros en el mundo. La oferta de alojamientos supera Sigue leyendo

Listas negras de clientes conflictivos

Tras la polémica sobre las opiniones falsas en portales como Tripadvisor, un debate que he sostenido estos días en privado con Pedro García, propietario de un establecimiento rural y jurista de profesión, se suscita hoy otra controversia no menor acerca de las listas negras que varias plataformas turísticas han creado sobre los huéspedes conflictivos. Esta iniciativa, que permite a los abonados ver la lista de viajeros problemáticos, podría afectar al derecho al honor o a la libertad de expresión en palabras de algunos leguleyos. El diario económico Expansión acaba de publicar una referencia que deseo comentar aquí. No desde la perspectiva del Derecho, pese a haberlo estudiado en la Universidad, sino desde el sentido común que marca todo principio de reciprocidad.

lista negra
De acuerdo a la carta de las Naciones Unidas, los Estados que la suscriben aplican y desarrollan el derecho a la libre expresión. Un derecho inalienable de toda persona a comunicar lo que piensa y como lo piensa. Este derecho prevalece, en algunos países como los Estados Unidos, incluso sobre otros derechos constitucionales como el del honor, la intimidad y la imagen personal. Tanto es así que las sucesivas actuaciones en Sigue leyendo

Pagarás el hotel con tu móvil

Es mi rutina diaria en Nueva York. Si no alcanzo a tomar el metro, llamo a un taxi de los miles que circulan arriba y abajo por las avenidas. Apenas me subo, desembolso el iPhone y tapeo la app Way2Ride a la que están suscritos la mayoría de los taxistas. Otros usan cada vez más la controvertida Uber. Nada más abrirse la aplicación, aparecen dos botones: I Need A Taxi, que me serviría para avisar a alguno en caso de vivir en el extrarradio, y I’m In The Taxi, con el que voy a señalar que ya estoy montado en él. Y nada más. Al llegar a mi destino, como sugiere el anuncio de televisión ad hoc, abro la puerta y saludo al taxista que me ha transportado hasta ahí con un complaciente bye bye.

En Nueva York va siendo habitual no pagar los taxis. Ni alguna que otra bagatela de las que se venden en los almacenes Macy’s. Pronto tampoco habrá que abonar los viajes en Sigue leyendo