Las falacias de Exceltur

José Luis Zoreda
El sector hotelero en España estaría cometiendo un fraude a Hacienda de aproximadamente 2.490 millones de euros, a tenor de lo expuesto hace unos días por el lobby turístico Exceltur. Esta acusación temeraria se deduce de un informe encargado por dicha patronal a la consultora Ernst & Young, que se ha jugado su reputación con el argumento falaz de que los arrendadores de viviendas turísticas ingresan anualmente unas rentas de 2.054 millones de euros y que «en caso de que ninguno de ellos declarase el IRPF por los alquileres, aplicando un tipo medio del 21%, el potencial fraude (sic) ascendería a 432 millones de euros al año». Por esa misma falacia, si los ingresos anuales del sector hotelero rebasan los 14.000 millones de euros, en el caso de que ninguno de los hoteles cumplimentara su declaración a la Hacienda pública, el potencial fraude de los afiliados a Exceltur ascendería a los referidos 2.490 millones de euros.

Ahí no queda el infundio. José Luis Zoreda, el eterno vicepresidente ejecutivo de Exceltur, denuncia que «las arcas del Estado dejan de recaudar 367 millones de euros al año porque los arrendatarios no pagan el IVA del 10% que sí abonan los alojamientos reglados». Un argumento que, desde la misma visión falaz, concluiría que las arcas del Estado se ven menguadas por culpa de los hoteleros con nada menos que 1.400 millones de euros, resultado de no aplicar el IVA del 21% a que sí están obligados los restantes sectores económicos que no disfrutan del privilegio fiscal de la hotelería.

Es preocupante que el sector turístico, uno de los motores fundamentales de la economía española, esté representado por quien ha utilizado unos argumentos tan falaces como los expuestos. Un directivo que, meses atrás, no tuvo siquiera el pudor de confesar en público su ignorancia sobre la realidad turística actual al reconocer que la irrupción de la economía colaborativa del turismo y sus plataformas tecnológicas le había pillado por sorpresa. Es preocupante igualmente que una consultora como Ernst & Young, desde hace tiempo comprometida con el análisis del sector turístico, haya dilapidado su reputación al facilitar al lobby Exceltur semejantes falacias. A ver quién se fiará a partir de ahora de sus interesadas consultorías, tan proclives a quienes las financian y tan tramposas para quienes las leen.

Pero lo más preocupante de todo es la imagen que el sector hotelero español y sus lobbistas está proyectando hoy sobre los millones de viajeros que usan, al decir de Ernst & Young, el millón largo de plazas de alojamientos ofrecidas en este país por Airbnb, Homeaway, Niumba, Wimdu, Housetrip, Rentalia, Bemate, Vacaciones España, Only Apartments y otras plataformas tecnológicas de rabiosa actualidad.

Es verdaderamente lamentable que los excelentes profesionales del turismo en España (que los hay y muchos más de lo que parece) tengan por representación a un vicepresidente tan poco avisado. Es una desgracia que los buenos hoteleros (afanosos en su tarea cotidiana de dar hospitalidad a millones de turistas en la España de playa, de interior y urbana) hayan de compartir asociación y falacias casi obligadamente con quien no logra enhebrar dos argumentos sensatos sobre el turismo desde que Internet y los canales de opinión vertebran la gran transformación que esta industria está protagonizando en todo el mundo. Es muy triste que el acervo español de establecimientos hoteleros únicos, diferentes, modélicos deba someterse a una regulación impuesta por Zoreda con la intención de igualarlos a esa otra pila de hoteles insoportablemente anodinos, cuando no vulgares u obsoletos, que los hay aún en demasía por la cortedad de miras y el conservadurismo de inversores inmobiliarios transmutados en hoteleros por efecto del éxito inagotable del turismo low cost en España.

La nueva sociedad digital no cae del cielo ni ha llegado para quedarse. Es otra etapa más en la historia de la Humanidad y la estamos creando todos (algunos más que otros, es verdad) porque la civilización que tenemos está activada desde hace varios milenios en torno a la idea de progreso. La tecnología es parte de esta rueda que movemos quienes, a diferencia de otras civilizaciones muy respetables, nos sentimos identificados con un horizonte de progreso. Sin la tecnología, desde la rueda hasta las aplicaciones digitales, pasando por la imprenta, la televisión, los aviones, los automóviles y los smartphones, no existiría la industria turística, no podríamos aprender siquiera de los viajes.

Así pues, por el bien de los negocios turísticos y de los millones de viajeros que visitan anualmente España, urge que este preboste tan obtuso en la gestión tecnológica del turismo dé un paso al lado y deje la vía libre a una nueva generación de profesionales comprometidos con el progreso y la renovación tecnológica de este sector fundamental para la economía española. Porque el futuro del turismo exige una renovación plena de sus estructuras e infraestructuras que lo haga más valioso, más sostenible y más apetecible para los millennials, cuando apenas en una década constituyan la principal fuerza de consumo y gobierno de nuestra sociedad.

Fernando Gallardo |

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