Crece en Menorca la aversión hacia los hoteles

sur menorca

Sorprende que la Asociación Hotelera de Menorca y de Agrupación de Agencias de Viajes de Balears (Aviba) hayan solicitado una reunión esta semana con el Consell de Menorca para resolver un problema matemático de parvulario. Los hoteles de la isla registran unas caídas brutales en lo que va de temporada y temen que 2019 se comporte peor.  Después de las sucesivas subidas de los precios hoteleros, que en algunos casos han rebasado el 50 por ciento en los últimos cuatro años, «vender el producto Menorca» se ha convertido en un problema, alegan los presidentes de dichas asociaciones Luis Casals y Lorenzo Pons.

Salvo que la intención oculta de estos lobbies sea la obtención de una subvención o la socialización de la economía balear, lo más consecuente habría sido acudir a un profesor de instituto para que les explicase la tabla de sumar y multiplicar. Si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza (acción), éste reacciona contra aquél con otra fuerza de igual valor y dirección, pero de sentido contrario (reacción). O lo que es igual, toda acción de oferta se ve seguida por una reacción de la demanda.

Los mayoristas están pidiendo a gritos precios más bajos para firmar los contratos de 2019, mientras algunos establecimientos hoteleros ya están anunciando rebajas sustanciales para atraer clientes este verano. Hasta aquí llega el entendimiento de un profesor de matemáticas y el sentido común de un ciudadano pedestre a la hora de entender las claves del libre mercado. Si en años pasados tocaba aprovechar los récords del turismo en España, en años venideros tocará desandar parte del camino andado o insuflar más aire a la oferta con productos experienciales, flexibles y personalizados. Quizá en este punto no baste el maestro de álgebra y haya que acudir a un catedrático de economía turística.

Pero lo que no se entiende, digo, es acudir a la consulta del doctor Estado. El turismo menorquín goza de buena salud. Según las encuestas de satisfacción y preferencias turísticas realizadas por el Consell de Menorca, el producto sol y playa es el más demandado por el 95,6 por ciento de los visitantes. Otras actividades minoritarias, pero en crecimiento constante, son la gastronomía, el alquiler náutico, los paseos a caballo, las sesiones de wellness y deportes como el windsurf y el golf. Tanto es así que el número de pasajeros en el aeropuerto se mantiene prácticamente a los mismos niveles que el año anterior. Menorca gusta especialmente a los turistas tranquilos y a las familias que encuentran en sus playas el destino idóneos para su reagrupamiento vacacional.

Así que la reunión reclamada por los hoteleros, desechada la intencionalidad de unas subvenciones o una socialización económica, descartado también el coaching matemático de los precios, no puede ser otra que el freno al estilo tranquilo y familiar de la demanda turística en Menorca. Ese gusto apacible no casa bien con una oferta hotelera salvo excepciones* demasiado centrada en infraestructuras impersonales de playa con alta capacidad de acogida, por no decir masiva. Tampoco encaja el regusto familiar con un modelo rígido del negocio hotelero que impide el alojamiento de cuatro, seis o más personas en la misma habitación. Ni con el asalto de sus emociones frente a un sórdido mostrador de recepción a su llegada, ni con las colas para pagar que a veces se ven durante el burocrático check-out. Menos aún cuando lo primero que centra la atención en estos hoteles es el número de identificación de los clientes en lugar de su nombre, apellidos y aspiraciones vacacionales.

Porque si la demanda en el destino menorquín se mantiene estable esta temporada, mientras que la oferta hotelera acusa fuertes reducciones de ocupación y dramáticas caídas de precios, el espectador de párvulos adivina enseguida que lo ocurrido es un desvío radical de la demanda hotelera hacia los alquileres vacacionales. Y ahí se explica la urgencia con la que el sector hotelero ha pedido reunirse con las autoridades locales. Quizá, mucho nos tememos, con la esperanza de que éstas eliminen o frenen la actividad preferida de los turistas, que es alojarse en familia, saltarse la burocracia del check-in y check-out o que el anfitrión les reconozca por un nombre y un apellido en sus correos cruzados en lugar de un simple número de pasaporte.

Sigan ustedes, hoteleros todos, con sus estructuras obsoletas, sus jaquecas regulatorias, sus obsesivas reclamaciones intervencionistas, su corporativismo equinoccial y su vilipendio hacia los alquileres turísticos. Sigan ustedes alimentando la aversión hotelera de los usuarios de Airbnb que muy pronto se verán en la misma situación de los hoteles de Menorca. Compuestos y sin novios.

Fernando Gallardo |

* Salvo las excepciones de los hoteles con encanto por la personalización que se les supone y salvo la excepcionalidad de ese gran hotelero que es José Guillermo Díaz Montañés, fundador de Artiem Fresh People Hotels, cuyos establecimientos ofrecen tantos atractivos diferenciales que el alquiler vacacional nunca será competencia para ellos.

5 comentarios en “Crece en Menorca la aversión hacia los hoteles

  1. Apreciado Fernando

    No se si te habrás fijado, pero soy un gran seguidor tuyo desde que nos presentó Rosa del Hierro.

    Mi relación con tus artículos es la misma que me produce la lectura de los tratados de Paul Krugman. La mayoría de veces estoy muy de acuerdo en lo que decís, pero otras, la forma me revuelve por dentro.

    Conozco bien la situación de MENORCA ya que llevo 2 años dirigiendo hoteles Melia en la isla, y la verdad es que el resultado de la situación actual era blanco y en botella.

    Cada vez que me invitan a dar conferencias sobre economía circular vinculado al mundo del turismo, siempre hago referencia a tus artículos. Para mi son de obligada lectura.

    Saludos desde Menorca

    Rafael Silva

    Enviado desde mi iPhone

    • Estimado Rafael, me siento muy halagado por estos piropos. Como todo el mundo sabe, llevo desde 1978 ocupándome de uno y otro modo de la industria hotelera. Mis formas son eminentemente críticas, cuando no ácidas. Solo así he conseguido analizar y escribir sobre esta industria como si fuera la primera vez. De otra manera quizá habría entrado en el aburrimiento de lo ‘políticamente correcto’. Y cuanto más ácido me vuelvo contra el mundillo hotelero más enamorado y comprometido me siento con su futuro. Celebro que te interese mi visión y celebro aún más que disientas a veces conmigo. El progreso de las ideas nunca se obtiene sino por contraste y análisis dialéctico. Gracias por tus palabras porque me hacen crecer en todos los sentidos.
      Un saludo mutuo, hoy desde un lugar idílico de Cataluña.
      Fernando Gallardo

  2. Enhorabuena por explicarlo tan sencillamente. Con el tiempo la realidad cambia, sabemos que la tierra gira y se deben saber aceptar los cambios. Todo ello redunda fundamentalmente en el bienestar del consumidor y en el de los pequeños operadores económincos (por lo general, locales y de caracter familiar); en otras palabras y como resumen del artículo y del talante del autor: enhorabuena por la excelencia en el sentido común !

  3. Amén. Excelente artículo y, especialmente valioso, el penúltimo párrafo. Perfectamente replicable para el caso de muchos otros destinos. No en este año 2018, de vacas gordas aun, pero sí muy probablemente a partir de 2019-2020 cuando la demanda turística caiga y empecemos a ver retrocesos de dos cifras porcentuales en el número de turistas. Será entonces el momento de recuperar este artículo.

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