Hambre y sed de arte

Qué puede esperarse de un hombre capaz de quedarse dos semanas mirando el cuadro de Rembrandt La novia judía (1667) con sólo un pedazo de pan para comer.

La novia judía, Rembrandt

Ejerce algo de fascinación en mí este óleo expuesto en el Rijksmuseum de Amsterdam, es cierto. Lo vi hace más de 15 años en un viaje de solaz a la capital holandesa, tras una semana de navegación en schooner por el Zuiderzee. Un hombre y una mujer vestidos con ropajes galantes del Antiguo Testamento centran la atención en un espacio oscuro. Él acomoda un brazo sobre el hombro de la mujer y toca con la otra mano su pecho. Ella roza delicadamente con la yema de sus dedos la mano del hombre. Ambos miran erráticos hacia dos esquinas opuestas absortos en sus pensamientos. ¿Es el padre de la novia, como creyó el coleccionista de arte Van der Hoop, en actitud de colgarle una cadena con ocasión de su boda? ¿Acaso una pareja de enamorados pese a la diferencia de edad entre ambos? Nada se sabe de este lienzo. Rembrandt se llevó la respuesta a la tumba.

Creo que todos deberíamos que admirar sus próximas adquisiciones de muebles y pinturas en el Convento de San Benito. Como aquel hombre arrobado por la belleza de La novia judía, de quien sólo podía esperarse una locura: Vincent van Gogh.

Fernando Gallardo

El ruido no deja escuchar la música

Acabo de ver por televisión la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín y confieso de modo políticamente incorrecto que el espectáculo ha sido mucho peor de lo que esperaba. No porque confíe en estas celebraciones efectistas, sino por quien la dirigía: el director cinematográfico Zhang Yimou. La tradición china está llena de color, luminosidad, fantasía y mucha melancolía. Pero lo presenciado esta tarde, hora española, ha sido a veces tan excesivo, tan pretencioso y tan extravagante que no puedo evitar asociar este fasto a las epopeyas fílmicas de Cecil B. De Mille o la música hollywoodiana de Ben Hur y Gladiator. Quizá porque la puesta en escena haya sido programada por primera vez en la historia de las Olimpiadas enteramente desde el visor de una cámara.

A Yimou le salían los colores desde todos sus poros. El cineasta más occidental del orbe chino se recreaba en un caleidoscopio humano tan bien adiestrado en su ejecución como adocenado en su plástica. Quienes puedan pensar que ésta ha sido una proclamación de China como superpotencia mundial se equivocan. A mí me ha recordado más bien una maniobra de infantería a la rusa, si no una película de romanos o, aún peor, un ejercicio propagandístico como el que preparó Goebbels para los Juegos Olímpicos de Berlín. En éstos, China se nos ha mostrado como una fábrica inmensa y bien organizada, pero la creación ha sido obra de un sólo hombre, artista para más señas y muy occidental. La tecnología de luz y sonido empleada lo atestigua. Y el estadio diseñado por los suizos Herzog  & De Meuron lo confirma.

El vuelo escenificado por Li Ning para encender el pebetero… eso sí que me ha parecido antiguo, anclado en la tradición china del teatro de marionetas. Ya contemplamos estos movimientos en la película de Ang Lee, Tigre y Dragón. Pero la idea de que alguien en las altas esferas maneje a un atleta prisionero de unos cables no convencerá al mundo de la renovación creativa y democrática que la China actual reclama.

La apoteosis final de la pirotecnia dejó al estadio olímpico y sus alrededores envuelto en una niebla sórdida, embarullada, muy confusa. China se ahogaba en su propia exaltación de la horterada. Asfixiado el apuntador, agotados después de cuatro horas los comentaristas, allí no se veía siquiera el coro angélico que interpretó el himno olímpico con una cursilería difícil de igualar en futuros eventos. Era de noche, que quisieron hacerlo día y se volvió aún más caliginosa.

Lo digo siempre que caigo en un Marina d’Or, que es como la ceremonia olímpica de la arquitectura. Cuando hay tanto ruido no se oye la música.

Fernando Gallardo 

Sugerir o mostrar

A propósito de mi inminente vuelo a Santiago de Chile, donde he sido invitado a hospedarme en el hotel Ritz-Carlton, el mejor de la capital, refresco mi memoria con un video que ausculté hace unos meses cuando la cadena norteamericana anunció a bombo y platillo la producción de tres películas que iban a cambiar la imagen de sus relaciones exteriores. Lo anoté en mi blog de Notodohoteles.com como un ideal del márketing hotelero que nadie hasta la fecha había imaginado.

Me llamó tanto la atención que reitero aquí lo dicho: una gasa supera en erotismo a la desnudez pornográfica. La imagen explícita de un hotel, como el sexo explícito, puede ser descarnada, sincera y conmovedora. Pero no facilita el ascenso a la nube de las emociones, no acompaña nuestro viaje por la geografía de las emociones. Ritz-Carlton promovió con mucha inteligencia y sensibilidad la realización de tres películas cinematográficas cuyo escenario eran sus hoteles, sin describirlos, pero situando en él tres argumentos cotidianos con su presentación, nudo y desenlace. Una obra maestra de la publicidad. Veámosla:

Woody Allen ya había demostrado años antes en Mahattan que una buena peli vendía más que el mejor publirreportaje sobre Nueva York. El lenguaje televisivo y el fenómeno YouTube en Internet se configuran ahora como un soporte valioso para los reportajes de actualidad que incluyen entrevistas a determinados personajes. Al adquirir hace un año la Real Posada de la Mesta, los franceses Marcel Artigues y Brigitte Siarras supieron valerse de un video promocional en el que su discurso, algo exótico, causaba mayor expectación que el paisaje descrito a su alrededor. Esta entrevista puede verse en YouTube:

Al calor de lo visto, decenas de portales se han lanzado a la caza de hoteleros que financien un tipo de telebasura cada vez más visible en la red. Algunos pican el anzuelo por imprudencia o ignorancia. Otros, sin embargo, se reafirman en un lenguaje filmado tan vulgar como reluctante al viajero culto. Y sólo consiguen interesar a los adeptos al pastiche y el turismo de hipermasas gustoso de un Marina d’Or. Sus vídeos sí que les hacen justicia:

Sólo queda, después de esto, que cada quien escoja el modelo de promoción que más le pegue.

Fernando Gallardo |

Generación geek

¿Alguien ha pensado en la generación geek como un cliente del hotel? Seguro que sí, porque es la clientela que está por venir, los huéspedes del futuro. Sentidos, experiencias, emociones… Ellos también son hedonistas y exigen estos placeres como condición de su viaje. Son jóvenes sin complejos ni problemas de bolsillo y gozarán de un patrimonio generoso dentro de unos años, cuando sean definitivamente mayores.

¿Sin complejos? Bueno…, los habrá que se sientan incómodos en un hotel que no les ofrezca los bártulos apropiados para su ocio y su negocio. Porque los hoteles de las nuevas generaciones habrán de disponer de espacios y mobiliario adecuados para seducir a estos hijos que navegan por Internet como pasea Pedro por su casa, que escuchan música encapsulada en terabytes, que utilizan los mandos de un videojuego con mayor virtuosismo que Han Solo en la Guerra de las Galaxias, que transfieren sus fotos y sus videos en el mundo Flickr, Myspace o YouTube… En fin, que trabajan igual desde casa que desde el hotel. No son extraterrestres. Son hijos de cada quisque. Y demandarán su propio espacio, como el que presento en esta imagen tan futurista de un puesto de trabajo para geeks. ¿Serán así las mesas de trabajo en las habitaciones del futuro?, te preguntarás.

Por qué no. Yo tengo una workstation muy parecida en mi oficina de Madrid y aún no me he instalado del todo en el futuro…

¿No será más bien que alguno anda con retraso?

Fernando Gallardo

Luces y sombras, un duelo estético

Más adelante, en este Foro, disertaré sobre uno de los tres libros que han inspirado La Ruina Habitada. Me refiero, ya se sabe, al Elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki. Pero hoy simplemente quiero ilustrar con imágenes cómo se inicia uno al estudio de la luz en la penumbra. Es una danza ritual y momentánea que se salda con la belleza.

En la conceptualización de los espacios, la luz y la sombra revelan las formas. En la translucidez del vidrio, ellas libran un particular duelo por definir los reflejos. Que, a su vez, gracias a ellos, la arquitectura puede regalarnos con la percepción simultánea de distintos lugares.

Que cada uno piense lo que se le antoje, pero nadie permanezca indiferente a esta emoción.

Taller de Arquitectura de los Sentidos en Chile

Salgo el 14 de agosto para Chile, en parte por vacaciones personales y en parte por un taller que se va a celebrar en Valparaíso sobre la Arquitectura de los Sentidos aplicada a los hoteles chilenos. Entre los días 20 al 24 estaré acompañado del arquitecto Jesús Castillo Oli, que ha sido invitado conmigo por el organismo transnacional Eurochile, un consorcio para el desarrollo e intercambio económico entre el país andino y la Unión Europea, así como por la Municipalidad de Valparaíso y la consultora chilena Experiencia Austral. El taller tendrá un segmento teórico y otro práctico, con trabajos en la calle (hay 42 cerros en Valparaíso) en los que arquitectos y hoteleros chilenos van a bocetar el reflotamiento de una ruina para su conversión en hotel. Sin duda, va a ser una experiencia apasionante. Única en su género.

Hotel Tierra AtacamaUnos días antes, del 16 al 20, viajaré al desierto de Atacama, donde un viejo conocido mío, Miguel Purcell, acaba de inaugurar el hotel Tierra Atacama, que se las promete, a juzgar por la imagen adjunta.

En Atacama me han programado un encuentro con la cámara de Turismo de San Pedro de Atacama en presencia de algunos empresarios hoteleros de la zona (convocados por Eurochile y la compañía aérea Lan) para introducirles en la Arquitectura de los Sentidos y la experiencia que estamos desarrollando con las Jornadas en La Ruina Habitada. El periplo concluirá con la visita a unas termas naturales para analizar la posibilidad de explotarlas turísticamente desde lo que en este país denominan «turismo sustentable». En la foto adjunta, véase la muestra de las Termas Geométricas que ha diseñado recientemente el arquitecto chileno Germán del Sol.

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Recuerdo que en el desierto de Atacama el grupo PRIM (que estuvo representado en nuestra Jornada por Andrés Estaire) tiene prevista una actuación de spa en la naturaleza. Desde esta página mantendré a todos informados de lo que serán estas reuniones informativas y de las oportunidades de actuación que salgan.

Es seguro que las relaciones con Chile se van a potenciar con estas iniciativas y proyectos venideros. De tal modo, están planteadas ya unas Jornadas en La Ruina Habitada con hoteleros chilenos para el próximo otoño septentrional.

Del 20 al 24 de agosto estaremos en Valparaíso con arreglo al siguiente programa:

21 de agosto:

Municipalidad de Valparaíso. Mesas de información de los patrocinadores. Inscripción de participantes.

10:30 Apertura de las Jornadas con Alcalde, Eurochile, DUOC y Experiencia Austral.

11:00 a 12:30 Presentación Fernando Gallardo y Jesús Castillo Olí.

13:00 a 13:30 Preguntas y Debate.

13:30 a 15:00 Cóctel.

15:00 a 19:00 Taller de empresarios.

20:30 Cena en DUOC.

22 de agosto:

Hotel Latitud 33 Sur (Templeman próximo a Urriola esquina Pasaje Templeman, Cerro Concepción).

10:00 a 13:00 Rueda de consultas con los expertos.

13:00 Fin Jornadas empresarios.

Las jornadas continuarán el 23 y 24 de agosto con un taller para arquitectos y diseñadores. Durante dos días se recorrerán las calles de Valparaíso para analizar su planta urbana, realizar dibujos de sus edificios arruinados y su probable adaptación como hoteles con encanto y se pondrá luego todo ese acervo en común para valorar las posibilidades de desarrollo turístico de la ciudad, antaño uno de los grandes puertos comerciales del Pacífico.

A partir del 24 de agosto y hasta el 29 prolongaremos el viaje a la isla de Pascua, donde se acaba de inaugurar el hotel Explora Rapa Nui. Allí también nos reuniremos con la Cámara de Turismo bajo los auspicios de Eurochile. Un inversor local, Mike Rapu, que participa con capital en el citado hotel Explora, estudiará cuantas ofertas surjan de hoteleros españoles interesados en desarrollar en Pascua otro proyecto de Arquitectura de los Sentidos. Algo próximo quizá al concepto Les Cols, subversivo en el orden espacial, delicado en las formas y arraigado al paisaje insular.

Y, por fin -me lo merezco-, una semanita final de esquí en la estación chilena de Portillo, propiedad del padre de Miguel Purcell. Un lugar único en el mundo para quien guste de la nieve en polvo y el esquí a 5.000 metros de altitud. Espero que el corazón no me falle. Nadie me lo perdonaría, ¿a que no?

Fernando Gallardo