
Hay quienes se aferran a un dogma como fundamento de sus convicciones y no aceptan ningún matiz que pudiera corregir o desviarse de este principio establecido por una autoridad como una verdad incuestionable. Da igual que ese fundamentalismo afirme su exclusividad en una creencia religiosa, filosófica, científica, política o cultural. La opinión fijada como acto de fe prescinde de la crítica o el análisis para comprender nuestro mundo. El dogmatismo, según Kant, expresa un conocimiento de conceptos y por conceptos cuyo propósito eleva a conocimiento transcendental lo que debería o podría ser el conocimiento de objetos en general. Más allá de la investigación, el empirimo y la crítica argumentada, todo dogma significa y se significa como una verdad imposible de debatir.
Absténganse entonces los dogmáticos a seguir leyendo esta reflexión que nace como respuesta a un par de lecturas matinales acerca de los mínimos que debe cumplir una Sigue leyendo




(Después de un parón de tres meses a causa de mi traslado de residencia de Nueva York a Madrid, y cumplidos ya 10 años desde mi salida de España, regreso al hogar de este Foro de La Ruina Habitada, donde nos damos cita quienes pretendemos una reflexión a conciencia sobre el futuro de la industria turística y los viajes)