Hilton, en los albores de la hotelería industrial, decía que los tres factores decisorios en la elección de un hotel eran «location, location, location«. Con la popularización de la industria turística, el precio introdujo su cuña en las ofertas a gran escala de los turoperadores internacionales. La concentración empresarial y la formación de cadenas hoteleras de ámbito internacional vino a cerrar la triada con un nuevo protagonista: el factor marca. En ningún momento intervinieron, como muchos pueden creer, las estrellas. Entre otras razones porque no existe ninguna homologación internacional de las mismas y la parametrización de este modelo clasificatorio únicamente es fiable en la métrica de lo tangible (las instalaciones), nunca de la hospitalidad.
La inmersión de la industria hotelera en el mundo digital ha aportado un nuevo factor hasta ahora desconocido, aunque de refilón -y no en todos los casos- se pueda añadir al factor marca. Es la reputación online, lo que los clientes y desconocidos piensan, dicen y pregonan de un hotel en Internet. Hace gracia recordar la reacción unánimemente en contra de las nuevas herramientas de expresión popular que manifestó en su día la hotelería, en España y Sigue leyendo

Twitter, Facebook, LinkedIn, WordPress, Flickr, Instagram… Las redes sociales ya están aquí. Viven entre nosotros. Somos nosotros. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros cónyuges, nuestros amigos, nuestros socios, nuestros vecinos. Incluso son la gente que no conocemos pero que, en algún grado mayor o menor de seis, se encuentra muy cerca de nosotros. Las redes sociales son el mundo que nos toca hoy vivir.