Desregulemos el sector hotelero

Entrevista FG Canal4 TV

Muchas. Nadie sabe cuántas. Pero todo el mundo coincide en que las normas de obligatorio cumplimiento por el sector hotelero español son demasiadas. El vicepresidente del lobby Exceltur, José Luis Zoreda, habla de 300 sin citarlas. Contradictoriamente, Exceltur se refiere concretamente a las 244 normas de un estudio encargado a Ernst Young.

El desacuerdo sobre la cantidad de normas hoy existentes, fruto de la quiebra del mercado turístico único en España y la multiplicidad legislativa de las 17 comunidades autónomas, no empece sin embargo a precisar el coste de dicha sobrerregulación Sigue leyendo

Rediseñando la experiencia hotelera

Posada de los Cántaros

Miremos esta fotografía. Revisémosla en todos sus detalles. Las tonalidades rojizas en la colcha de la cama, en las lámparas de mesa, en los cojines de los cabezales, en el tinte de las paredes. Incluso parece que las flores acompañan en el rubor de la estancia. Advirtamos la composición estética del lugar, la riqueza del mobiliario, la sutileza de las gasas que forman el dosel. El techo está trenzado de vigas de madera, aparentemente bien cuidadas, perfiladas transversalmente a la chimenea. Al fondo, un cortinaje doble Sigue leyendo

El Plan Nacional e Integral del Turismo a examen

¡Ya tenemos plan! Me refiero al Plan Nacional e Integral del Turismo (PNIT), que si no fuera porque lo suscribe el Partido Popular muy bien podría sonarnos a los Planes Quinquenales de la extinta URSS. Su finalidad es elevar el rango político del turismo, sustraído por la crisis financiera y la renuencia a crear un ministerio ad hoc de la más alta jerarquía. No hay mayor empeño que el desempeño de quienes se disputan el mando a distancia y la programación del turismo en España.

Ya tenemos Plan. Y los empresarios turísticos apenas se han demorado unas horas en manifestar su satisfacción por las 28 medidas y más de 100 acciones adoptadas por el Ejecutivo en su Consejo de Ministros celebrado el pasado 22 de junio de 2012. Si acaso se quejan, como pedigüeños que Sigue leyendo

El ministerio de los empresarios turísticos

He aquí la segunda cuestión que se abordó en la entrevista que el Conde Nast Traveler en español publicó con motivo de la campaña #ministeriodeturimoya en las redes sociales. Una campaña que, a la vista de la proximidad de las elecciones generales en España (20 de noviembre), adquiere una especial relevancia y es de rabiosa actualidad.

Lo que cuesta crear un ministerio

Pregunta 2:
En estos tiempos en los que la palabra “crisis” es una realidad constante, ¿causaría más gasto que beneficio la creación de un Ministerio de Turismo?

Respuesta:
Por supuesto, un ministerio propio requiere una estructura burocrática necesariamente costosa. Algunos piensan que bastaría con la reconversión el organismo Turespaña en una institución gubernamental y la traslación a ella de las actuales competencias del organismo público. Para ese viaje no se necesitan tales alforjas, digo yo.

En cualquier caso, esto no constituye un argumento de peso, pues el gasto burocrático nunca sería tan superior al que hoy existe en la Administración pública con competencias en turismo. A mi entender, la pregunta que habría que hacerse no es con cuánto dotar a un hipotético nuevo ministerio, sino qué competencias asumiría. De entrada, muy pocas, ya que el total de competencias turísticas están transferidas a las Comunidades Autónomas. Y al Estado central solo se le reconocen atribuciones en la promoción exterior de España, que es como no decir nada, puesto que España como marca total no es un producto turístico. Al final, lo que hacen las campañas de promoción lideradas por Turespaña es fijar una imagen-país, lo cual es peor, ya que Sigue leyendo

Ministerio de Turismo ya ¡no!

#ministeriodeturismoya es una plataforma creada por la revista sectorial Hosteltur en apoyo de lo que el propio hashtag anuncia: la necesidad de que el turismo en España recupere el rango ministerial que ya tuvo con Fraga Iribarne y uno de cuyos adalides hoy es el vicepresidente de Meliá International Hotels, Sebastián Escarrer. Pese a mi posición en contra, salgo a defender la perentoriedad que suscita este debate en torno a la consideración estatal del turismo porque me parece que en este momento de crisis profunda es cuando se debe “barrer la casa”, hablar claro, aportar ideas e imaginar el futuro con unas claves bien diferentes de las conocidas hasta ahora. Además, me parece digna de elogio, no la iniciativa en sí, sino la metodología utilizada por el equipo redactor de la citada revista a la hora de montar la plataforma y promoverla entre los profesionales del turismo. ¿Necesita España un ministerio de Turismo? Hosteltur despliega estos días una intensa actividad en las redes sociales que merma su protagonismo en papel y en web, pero llega directamente a la gente donde está la gente sin una postura sectaria como medio de comunicación; al revés, con una apertura de miras que ya quisiera para sí el conjunto de la clase política, por ejemplo.

Dicho esto, entro sin dilación al debate con una síntesis esquemática de los argumentos anticipados hace unos meses en este Foro: No necesitamos un ministerio de Turismo.

1 El turismo es el principal sector exportador  de España y el impacto de sus ingresos desde el exterior —39.595 millones de euros— ha contribuido siempre a equilibrar la balanza comercial del país. Este volumen de negocio ha sido originado por miles de empresas que por culpa de su atomización está sufriendo actualmente una pérdida de competitividad en el mercado global, pero también lo coloca en una excelente posición de partida frente a competidores externos y sectores productivos internos con una fuerte cultura estatal. Salvo la red nacional de Paradores de Turismo, no existe en España ninguna empresa turística que no sea de ámbito privado. En su desarrollo, que Sigue leyendo

Un hotel peor

Regreso de Marrakech con la lección bien aprendida. El lujo fue aterrizar en La Mamounia y comprender enseguida lo que significa un hotel sin estrellas: a pie de escalerilla, el servicio nos condujo derechos a la sala Vip que el propio hotel dispone en el aeropuerto, donde fuimos agasajados con un té menta, dátiles y otros refrigerios de nuestro gusto en tanto el comité de bienvenida se encargaba de tramitar las engorrosas diligencias de policía y aduana. Luego nos encarrillaron hacia la ciudad a bordo de un flamante Jaguar con asientos de piel clara. Una atención tan exclusiva como la que recibiría, días más tarde, el Rey de España.

Eso sí que es trato Vip. Eso sí que es exclusividad. Eso sí que es lujo. Y, por esa expresión del lujo por antonomasia, el hotel La Mamounia se ufana de no poseer estrellas, de estar fuera de toda categoría. Que clasifiquen a los demás. Que clasifiquen a aquellos incapacitados para dispensar tales lujos. Que los clasifiquen por incapaces de ser ellos mismos.

Marrakech se ha llenado de hoteles con estrellas plateadas en los últimos años, pero ninguno es La Mamounia. Ninguno está facultado para no tener estrellas, distinción que se ha convertido ya en el Sigue leyendo