He seguido de lejos, pero con sumo interés, los Diálogos de Cocina que hoy se han celebrado en San Sebastián, bajo la tutela organizativa del grupo GSR, con quienes organizamos hace unos meses nuestras Jornadas de Innovación Hotelera de la Ruina Habitada. Los equipos del hotel-restaurante Echaurren y el Mugaritz se han mostrado especialmente activos en el tuiteo de las ponencias y me han iluminado sobre aquello que en la sala se debatía. Mi atención estaba centrada, no obstante, en la reflexión que hizo el profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Pere Puigdomènech, acerca de la genómica de las cucurbitáceas y la variabilidad de las especies en el desarrollo de las semillas para cultivo.
Al respecto de la secuenciación genómica me vino enseguida a la mente una vieja conversación con el difunto Santi Santamaría (que Dios le tenga en su gloria y lo ilumine ahora que le asiste sobre los transgénicos) en la que reivindicaba por encima de cualquier otra consideración la denominada «cocina del kilómetro cero». Entiéndase esta corriente filosófica como un apéndice del movimiento slow que obliga a los restaurantes acólitos a cumplir ciertas premisas fundamentales, como son el comprar los alimentos directamente a los productores en un radio inferior a 100 kilómetros y que los productos adquiridos sean ecológicos y cuenten con su correspondiente certificación. Como parece razonable y hasta cierto punto obvio, la propuesta no puede ser más onírica y entusiasmante en la sociedad del bienestar en que vivimos, al menos por el momento. Pero el talibanismo del ecochef mentado provoca numerosas dudas en aquellas sociedades más menesterosas en que el acto de comer no reviste todavía esa pátina cultural que ejerce en nosotros Sigue leyendo
No fumar. No a la copia digital. No a circular a más de 110 km/h… Vivimos en tiempos de tanta incertidumbre económica, social y política que la determinación simpática (en su sentido fisiológico) de los gobiernos es prohibirlo todo. Muerto el perro, se acabó la rabia. No nos consideramos responsables nosotros mismos de nuestros propios actos, y así no podemos avanzar en libertad. Porque, recordémoslo, a los gobernantes (al menos en Occidente) se les vota, se les aúpa o se les apea de su función pública. Veremos hasta dónde alcanza la campaña #nolesvotes.
Se rumorea que el PP introducirá en su programa la propuesta de aplicar un IVA superreducido del 4% para salvar al turismo de la crisis en que ahora vive. Habrá quien se frote las manos después de hacer bien estas cuentas. Si reservamos hoy mismo una habitación en el hotel
Caliente! Así sale este año la guía de Hoteles con Encanto que publica EL PAÍS-Aguilar hacia las librerías y cuya portada ilustra este artículo… Caliente de amistad, de de aroma viajero, de renovada hospitalidad. En estos tiempos inciertos para la industria editorial, la guía de toda la vida nos reúne de nuevo en torno a un anaquel, con un libro de papel entre las manos, con un sueño de hotel destino en sí mismo. Así es nuestra guía, así son los hoteles más recomendables de España para un fin de semana romántico o unos días de gozo asueto en el campo. Con una portada que vuelve al sabor de los viejos tiempos, eso que ahora se tilda de estilo vintage, resultado de las votaciones de los lectores bajo el filtro connoisseur de quien escribe esto.
