Dos motores esenciales caracterizan a la Tercera Revolución Industrial, la llamada «revolución de la inteligencia», en las que confluyen una nueva tecnología de comunicación a través de Internet y unas energías renovables que buscan una alternativa a la decadente explotación de los combustibles fósiles.
Uno de estos propulsores es la impresión digital de bienes tangibles, que se ha iniciado con la producción de pequeños objetos de uso doméstico, como la vajilla o las luminarias, y se continúan en fase experimental con la fabricación de automóviles o la «impresión» de edificios enteros. Este formidable avance tecnológico nos está permitiendo construirlo todo, o casi todo, con un coste marginal tendente a cero. La producción digital igualará en el futuro lo tangible y lo intangible. Como en la música, el Sigue leyendo

Cuando sí parece que asoman los primeros brotes verdes de la recuperación económica en España y cabe la esperanza de que la demanda interna alivie su decaimiento consumista, el turismo urbano y rural -subsectores aún no beneficiados por los récords de afluencia que se cantan este año- necesita renovarse para aprovechar el tirón hacia arriba pronosticado para la temporada 2014. Un lustro largo de bajos precios y actividad por los suelos han dejado agostados los presupuestos de mantenimiento, minada la resistencia de los hoteleros y