La vivienda colaborativa de la princesa

Dar Seven

La explosión de los riads en Marrakech y otras ciudades magrebíes en los últimos años no ha sido casual. Su belleza arquitectónica apunta a una corriente estética que todo viajero lleva consigo o intenta aprehender. Pero no solamente eso. El reclamo doméstico de esta modalidad de alojamiento quizá fue el preludio de lo que observamos en diversas ciudades de Europa y América. Las viviendas particulares poseen un indudable atractivo para el huésped culto, que las prefiere al hotel bajo ciertas condiciones de viaje. Especialmente, el viajero millennial, cada día más renuente a ser turista y consumir productos turísticos. La experiencia diferenciada del alojamiento se opone consecuentemente a la normalización turística, a la regulación de los estándares turísticos y al encorsetamiento de la oferta turística.

Dar Seven, el último riad inaugurado en Marrakech, define como ninguno la experiencia personalizada de una vivienda propia. Su propietaria, la princesa Letizia Ruspoli, pasa en él largas temporadas, al tiempo que pone a disposición de ese viajero culto las cuatro únicas habitaciones del riad, al igual que hace con las tres habitaciones de su Residenza Napoleone, en Roma. Fátima, el ama de llaves, se ocupa de todo cuando ella no está.

La economía colaborativa del turismo no ha hecho más que empezar.

Fernando Gallardo |

Cálida penumbra termal

spa intimista

El spa de un hotel cumple dos funciones esenciales. La primera, en pura lógica, tiene una utilidad terapéutica, reconstituyente a veces, curativa otras veces. La segunda es lúdica, relajante, hedonista. Esta última no es la más importante en la vida, pero sí en el contexto del hotel, cuya estancia está configurada por una experiencia emocional. En consecuencia, la instalación termal de un hotel debe reflejar un diseño exigente, intimista, mitigador en su propuesta lúdica, poderoso en la terapéutica. Como acredita en la estación alpina de Méribel, el hotel The Lodge, Château Smith Haut Laffite

La temperatura de la madera

hautlafitte

Más por sus efectos psicológicos y su tradición cultural que por la temperatura del color y su iluminancia en las curvas de Kruithof, la madera ha desempeñado un rol ambiental de suma importancia en la decoración de interiores. Mientras  el nivel de iluminancia adecuado en las zonas de cocina, almacenes o talleres debe aproximarse a los 5.600 K (grados Kelvin), en las habitaciones y salones de relax de los hoteles se aconseja un ambiente no superior a 2800 K, iluminancia que la mente asocia con  una atmósfera confortable y cálida. Así, para el científico alemán Wilhelm Wien (1864–1928) la invariante adiabática energía/frecuencia es únicamente función de esa otra invariante adiabática que es la frecuencia/temperatura.

→ Consultar la Ley de Desplazamiento de Wien: λmax  T = 2,9 10-3 m K

Ensimismamiento del emplazamiento

Hotel con encanto en la Toscana

Localización, localización, localización… Si bien esta cita ha sido siempre atribuida al padre de la hotelería moderna, Conrad Hilton, su verdadera autoría corresponde al magnate del sector inmobiliario británico Lord Harold Samuel, quien apuntilló: «There are three things that matter in property: location, location, location» (Hay tres cosas que importan en una propiedad…). Sí, el emplazamiento es motivo suficiente para que un hotel pueda ser considerado un destino turístico en sí mismo.

→ Ver también: Comprar paisaje