La fuerza del diseño interior

La industria hotelera, con tendencias conservadoras debido al coste de su inmovilizado más que al operativo, acelera su paso para adaptarse a los nuevos gustos viajeros y a una competencia creciente por parte de los más flexibles alquileres turísticos cuya eclosión mundial se debe a plataformas tecnológicas como Airbnb o HomeAway. El avance hacia la ruptura de la unidad física del hotel o la multimodalidad hospitalaria ha espoleado a muchas cadenas internacionales como Marriott, Hyatt y Hilton al rediseño estructural de sus establecimientos abriéndolos más a la ciudad y a la socialización de los huéspedes.

Como tendencia general se observa una eliminación progresiva del mostrador de recepción o la transformación de esta función en un unidad móvil de recepción de viajeros. El recepcionista se transforma, igualmente, en un gestor de la experiencia del huésped, que une a su ensayado oficio de atención personal una nueva habilidad en la analítica de datos orientada a una mejor satisfacción de la clientela. Las funciones registrales o tramitacionales se delegan en el software de gestión inteligente. Unido a ello, los espacios públicos adquieren una dimensión más social, de conexión interpersonal, con zonas de restauración, comercios de conveniencia, escenarios musicales y quioscos de trabajo personal. Si antes las habitaciones contenían escritorios para el huésped corporativo, la juventud millennial exige ya hamacas y cojines para la tarea profesional en un ámbito alejado del privado que es siempre el dormitorio, cuyas dimensiones tienden por tanto a reducirse en la hotelería de nuevo cuño.

Expresión de esta nueva tendencia es el hotel Sir Savigny —un hito más de la cadena Europe Hotels Private Collection creada por el israelí Liran Wizman—, situado en una antigua residencia de 1893 y situado en el West End de Berlín, a un paso de Savignyplatz. Un pasaje arqueado de ladrillo visto cubierto con las figuras del artista callejero alemán DOME conduce a su biblioteca. Los espacios públicos han sido diseñados por el estudio global Baranowitz + Kronenberg. Además de salón, un jardín verde y un bar de hamburguesas The Butcher, el hotel ofrece 44 habitaciones y tres suites decoradas por el interiorista afinca en Amsterdam, Saar Zafrir, con sede en Amsterdam. Y hasta una hamburguesería, The Butcher Social Club, operativa las 24 horas del día. Porque el estilo de vida millennial, entérense hoteleros, es 24/7/365.

Fernando Gallardo |

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