Hoteleros madrileños se oponen a las preferencias de sus clientes

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Las patronales hoteleras españolas siguen empeñadas en hacerse el hara-kiri. No hay día que no salte a los medios de comunicación o las redes sociales una invectiva contra los alquileres turísticos. Esta vez traigo a colación la última nota publicada por la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), que se lamenta de las decepcionantes expectativas en las reservas hoteleras para el próximo ciclo festivo de San Isidro. «Si la ocupación en los hoteles de la Comunidad de Madrid durante el Puente de Mayo (del viernes 27 de abril al domingo 6 de mayo) se ha quedado un 10% por debajo del 85% esperado por el sector», señala la Secretaría General de la Asociación, «las previsiones para el Puente de San Isidro no son mucho más esperanzadoras, ya que hasta la fecha apenas superan el 70%».

Las causas, según la patronal madrileña, no son otras que el mayor atractivo ofrecido al turismo nacional e internacional por las viviendas particulares en detrimento de los hoteles tradicionales. Y es que la demanda de pernoctaciones en viviendas particulares ha aumentado un 33% frente al 6% de lo que lo ha hecho en hoteles, «perjudicando (sic) gravemente la presión turística en la ciudad de Madrid (???)».

En consecuencia, la AEHM considera que hay que poner freno a la competencia y reclama a las Administraciones central y autonómica una regulación de los alquileres turísticos, sin entrar en detalles acerca de cómo a su juicio se deberían regular estas viviendas. No menciona si deberían estar prohibidas, a cuántas debería limitarse su número, si deben ocupar la planta bajo de los edificios o por cuántos días al año deberían ocuparse como máximo. La lección aprendida de los Tribunales de Justicia que tumbaron la normativa madrileña de alquileres turísticos porque no explicaba el arcano de los cinco días como máximo en las pernoctaciones ha obligado al sector hotelero a las mayores cautelas respecto a la regulación de dichos alquileres.

Lo preocupante de la nota emitida por la AEHM es el argumentario recurrente de los hoteleros contra esta modalidad de arrendamiento urbano fomentada por las plataformas colaborativas. Se acusa en ella a los propietarios de viviendas del «aumento desorbitado» en el precio de los alquileres residenciales, cuando las cifras barajadas por portales inmobiliarios como Fotocasa o Idealista sitúan el mayor incremento del coste por metro cuadrado justo en tres barrios madrileños —Tetuán, Retiro, Chamberí y Salamanca— cuya oferta de hoteles y viviendas turísticas es claramente inferior a la de otras zonas, como el centro, que, sin embargo, han experimentado una subida de precios menor. La patronal madrileña debería afinar más en el análisis de los datos sobre el crecimiento económico de España, que ha sido mayor de lo esperado en el último año, y de la rapidez con que se están recuperando los precios inmobiliarios desde la última crisis en determinadas zonas no siempre coincidentes con el alza general del turismo.

En efecto, los alquileres en Madrid han acumulado un incremento del 27% en los últimos cuatro años, lo que sitúa la subida anual en un 6,75%. La capital registra un total de 16.313 viviendas de alquiler anunciadas en Airbnb (en cifras publicadas por el lobby hotelero norteamericano anti-Airbnb), que es una cifra ridícula frente a los 1.530.955 domicilios existentes en toda la ciudad. El porcentaje de alquileres turísticos sobre el total de los domicilios apenas supone el 1,06% del total.

Pero sigamos analizando los datos. Aproximadamente el 15% de la propiedad inmobiliaria en Madrid es de alquiler, lo que arroja un resultado de 229.643 viviendas dedicadas a este menester. El alquiler turístico representa, por tanto, un 7,1% del total de alquileres. En 2017, el impacto de este 7,1% de viviendas turísticas sobre la subida del 6,75% debería ser de apenas el 0,48%. Lo que traducido a cifras absolutas, para un alquiler mensual medio de 15,90 euros el metro cuadrado (Idealista, primer trimestre de 2018) significaría una subida de 7 céntimos el metro cuadrado. Un piso de 100 metros cuadrados con un alquiler medio mensual de 1.590 euros se vería presionado al alza por los alquileres turísticos de su barrio en apenas siete euros al mes.

Podemos afirmar consecuentemente que la presión al alza de los alquileres residenciales por la actividad turística es marginal en Madrid.

Más preocupante nos parece la acusación por parte de la AEHM de que los alquileres turísticos «expulsan a los vecinos de las zonas en las que hay una mayor concentración de estos pisos». Nos preocupa que una entidad que representa al sector turístico madrileño utilice el mismo argumento de la turismofobia por cuanto es darle alas a los enemigos del turismo y de toda la industria que lo sustenta. Nos preocupa que el argumento se apoye en la ocupación de espacios turísticos frente a los residenciales, porque en este caso cualquiera podría deducir que los cientos de hoteles establecidos sobre antiguos edificios residenciales (y los que hay en proyecto solo en la Gran Vía madrileña) están hurtando con su uso terciario un espacio que antes era residencial. Éste es el argumento perfecto para sostener la turismofobia contra los hoteles mismos que desvirtúan la esencialidad de los cascos históricos, dicho sea de paso como éstos mismos desvirtuaron previamente la esencialidad de los espacios agrícolas sobre los que se fundaron los burgos medievales.

En conclusión, la nota de la patronal hotelera madrileña no solamente ha sido muy desafortunada, sino que debe ser rectificada de inmediato para dejarnos tranquilos a todos los que defendemos la actividad turística en Madrid, y en el resto de los destinos, como motor económico fundamental en el siglo XXI y vehículo de paz y felicidad en el mundo. Una industria que contribuye actualmente con el 10% del PIB mundial, y wl 11,2% en el caso de España, no merece ser desautorizada como lo hace la AEHM con un argumentario tan inexacto como imprudente hacia el propio sector que representa y se supone que debe defender.

No, los argumentos contra el alquiler turístico deben ser otros. Nunca los de poner en entredicho las preferencias de los viajeros y de todos aquellos ciudadanos  que, no por casualidad, viajan cada día más y a más destinos turísticos.

¿Rectificamos, AEHM?

Fernando Gallardo |

2 comentarios en “Hoteleros madrileños se oponen a las preferencias de sus clientes

  1. Reblogueó esto en ricardo ottocentoy comentado:
    Parece a lo que pasó aquí en italia hace un par de años,mas o menos, todos que gritaban al desastre, y al final un par de decretos para regular la situación fiscal de esos alquileres y todo se calmó o se está calmando, ahora toda la situación se esta equilibrando naturalmente

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